lunes, 20 de octubre de 2014
HACIA LA IMPLEMENTACIÓN DE PATRONES DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL EN LA PRODUCCIÓN Y CONSUMO: COMPRAS PÚBLICAS SOSTENIBLES
Con la finalidad de promover patrones de consumo y producción sostenible en el marco del concepto de una economía verde, buscando producir y utilizar los productos y servicios de forma menos nociva para el ambiente, el especialista en Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales, Miguel Ángel Soto, desarrolla en el presente artículo, publicado en la edición N° 42 de la Revista Derecho & Sociedad, los mejores mecanismos para las compras públicas como parte del gasto público del estado.
lunes, 1 de septiembre de 2014
INSEGURIDAD PÚBLICA: REALIDAD Y POSIBILIDADES
Por: Julio Garazatúa Vela (*)
Los
constantes cambios en la cartera del Ministerio del Interior y de la Presidencia
del Consejo de Ministros reflejan el laberinto que se encuentra el actual
gobierno en cuanto al rumbo político en la conducción del Estado y a la
carencia de objetivos concretos y viables en el Ministerio del Interior para contrarrestar el acuciante problema de
la inseguridad pública.
Al
parecer, esta situación ha generado inquietud y preocupación no solamente en el
ámbito político, sino también en la sociedad en general, por lo siguiente: en
primer lugar, el asesor de gobierno en temas de seguridad, Wilfredo Pedraza, ex
Ministro del Interior, muestra estar desconectado de la realidad cuando se refirió, meses pasados, a la inseguridad
pública como una “percepción”. Actualmente, esta problemática es un asunto de
Estado, que exige del gobierno acciones
inmediatas y viables. En segundo lugar, la inseguridad pública se ha convertido
en un problema crónico en el país, y el que más afecta a la población, aseveración que se demuestra en las encuestas
de opinión, en las estadísticas nacionales sobre delito y delincuencia, en la
necesidad prioritaria de seguridad que reclama la sociedad y en el riesgo
permanente que ofrecen las calles en cualquier barrio o ciudad del país. En
tercer lugar, el gobierno piensa erróneamente que el cambio de ministros del interior es la
solución al problema de la inseguridad y el desorden público, lo deja entrever
con los continuos cambios que viene efectuando en esa cartera, pero la realidad
nos dice que hasta la fecha los resultados no son los esperados; es bueno
recalcar, que aún el mejor político o el mejor ministro, sería incapaz de
resolver los problemas de inseguridad
que afectan a la sociedad, sino se trabaja en forma colegiada y si no se
reforman las instituciones a través de
la cuales se debe actuar. En cuarto lugar, se insiste en mantener vigente al
Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, un sistema burocrático que tal como
está diseñado es inviable, por ello en la práctica es casi inactivo, sin
liderazgo político en su conducción operativa; pero contradictoriamente, se ha convertido en
un instrumento político de campaña en los procesos electorales de los candidatos
a gobiernos regionales y especialmente de los alcaldes, que ofertan la
seguridad ciudadana como su principal objetivo, olvidándose de sus verdaderas
tareas vecinales: limpieza pública, semáforos en buen estado, reparación de
pistas y veredas, implementar mayor señalización y paraderos de transporte
urbano, etc.
Seguramente,
con la intención de corregir estos y otros problemas en el tratamiento de la
inseguridad pública y optimizar los resultados en el combate contra el delito y el crimen organizado,
el Ejecutivo solicitó al Congreso de la
República en agosto del 2012, facultades extraordinarias para legislar en siete
materias especificas, siendo una de ellas: “la reforma de la legislación
orientada al fortalecimiento institucional del Ministerio del Interior, de la
Policía Nacional y de la carrera
policial”.
martes, 15 de julio de 2014
BUSCANDO REVERTIR LA DESACELERACIÓN DE INVERSIONES EN EL SECTOR MINERO
En la última edición de julio de la revista Horizonte Minero, el especialista en Derecho Ambiental y Recursos Naturales, Miguel Ángel Soto, analiza el paquete de reactivación económica, propuesto por el Ejecutivo, respecto a las reformas regulatorias en materia minera ambiental y cómo estas medidas deben ser abordadas integralmente a fin de evitar una drástica caída de las inversiones mineras en el país.
CRIMEN ORGANIZADO: CONOCIENDO AL ENEMIGO
Por: Julio Garazatúa Vela (*)
El
crimen organizado ha evolucionado y se ha incrementado en el mundo de una manera alarmante; el Perú no es la excepción,
tal es así que los delitos denominados “menores” o “locales”, han crecido
exponencialmente a nivel nacional; y los delitos transnacionales como el
sicariato, la extorsión, el narcotráfico, entre otros, se han instalado en la
sociedad con su secuela de dolor y daño. Sin embargo, las medidas de seguridad
implementadas por las instituciones del Estado, no han mostrado cambios
significativos en lo operativo ni en lo legislativo, y los que existen son
insuficientes para enfrentar con éxito al fenómeno delictivo.
Jean
François Gayraud en su libro “El G9 de las mafias del mundo“, dice que el
crimen organizado es una herencia del pasado y una realidad inquietante en
nuestra sociedad actual. Hay muchas formas de sociedades criminales y todas
tienen una impronta delictiva que se conecta con la propia historia social y
cultural de su entorno. Una de esas formas de sociedad criminal son las mafias.
El mundo de las mafias, es el mundo del dinero, del poder y el secreto. No
debemos confundir las mafias con simples bandas u organizaciones criminales
internacionales. Se trata de entidades que poseen naturaleza propia y
representan el estadio superior del crimen organizado.
Pero
¿qué es realmente una mafia?, ¿cómo actúa? Para ello hay que comprender primero que la
criminología clásica ya no es suficiente para analizar y entender el fenómeno
de las mafias en el siglo XXI. Nombres legendarios como la “cosa nostra de Sicilia”, la “cosa nostra
estadounidense”, la “yakuza” de Japón, las “triadas” chinas, la “camorra” de
campusia, la “mafia” turca o la “mafia” albanesa, entre otras; comparten roles
y protagonismos en los distintos países donde operan.
Gayraud
dice, que las mafias no se consideran una anomalía, ni una patología social,
sino el indicador de la evolución criminal en el mundo. A pesar de las
apariencias, la era de las ideologías está dando paso, de forma discreta pero
cierta, a la era criminal. En las sociedades globalizadas y mediatizadas, la
identificación de las amenazas reales no es un ejercicio fácil. La lógica del
disimulo, de la discreción y la invisibilidad, escapa a la percepción de los periodistas pero también
de los especialistas y en consecuencia a la represión.
lunes, 30 de junio de 2014
PERÚ: CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE
Por: Julio Garazatúa Vela (*)
En
Octubre-2004, el historiador Nelson Manrique en un artículo titulado “País se
regala”, entre otras cosas, mencionaba que en un trabajo de gabinete para
oficiales de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de Norteamérica,
denominado “Sudamérica de aquí a cincuenta años”, todos los analistas
asistentes a dicho foro coincidían en que tres países del continente no tenían
viabilidad para continuar como tales, por no haber solucionado sus problemas
económicos, ni haberse integrado como nación; uno de ellos era el Perú.
Diez
años después, la realidad nos dice que en el país nada ha cambiado para poder
revertir esta percepción; persisten los males endémicos de siempre: conflictos
sociales, inseguridad ciudadana, corrupción, pobreza, exclusión social,
desempleo, frondosidad legal, anomia, subdesarrollo educativo y tecnológico,
instituciones anacrónicas incapaces de atender con prontitud y certeza las
necesidades socio-económicas de la población, continuos errores políticos del
gobierno y de la oposición, etc. Además, existe incongruencia entre el modelo económico
y la práctica política que imposibilita reconstruir el país como nación. Tenemos
una “clase política” improvisada, proclives a la corrupción, sin capacidad para
implementar políticas y estrategias a largo plazo. Hay ausencia de partidos
políticos y proliferación de movimientos políticos, con caudillos que buscan
poder y notoriedad en época de elecciones. Nuestra población carece de cultura
política y en su mayoría desconoce sus derechos y deberes cívicos, lo que nos
lleva a repetir los mismos errores cuando debemos elegir a nuestros
representantes nacionales, regionales y municipales. No se vota por un programa de gobierno o un proyecto
nacional, sino por cuestiones partidarias, simpatías, o por el llamado “mal
menor”. El “populismo” y las “encuestas”, se han convertido en instrumentos
políticos tradicionales de los
candidatos y gobiernos de turno, para ganar simpatías en la población,
ofreciendo promesas incumplidas reiteradas veces, y maquillando porcentajes de
aceptación a gusto del cliente. La corrupción se ha enquistado en los tres
niveles de gobierno: nacional, regional y local, y cada vez son más las
denuncias por delitos económicos con dineros del Estado. Asimismo, los gobiernos regionales y locales se muestran radicales para concertar y
conciliar asuntos de interés nacional con el gobierno central, porque a medida
que asumen su propio carácter cultural y aumenta la disposición de recursos económicos, fortalecen su identidad
regional y local y tratan de distanciarse política y administrativamente del
poder ejecutivo. Esta forma de convivencia política en la cual estamos
atrapados, adormece la conciencia nacional, distorsiona la realidad y el
sentido común, cuando se deben tomar decisiones
o implementar políticas y estrategias en el ámbito interno y externo.
De
continuar con estos errores, y en lugar de buscar el cambio, alentamos el
desgobierno, el desorden, la improvisación, la frivolidad, a esperar a un mesías que nunca llega, o a un
revolucionario iluminado que nos reivindique en nuestras justas aspiraciones,
simplemente estaríamos caminando hacia un destino incierto, que sin darnos
cuenta estamos construyendo.
domingo, 1 de junio de 2014
SEGURIDAD CIUDADANA Y CRIMINALIDAD
Por: Julio Garazatúa Vela.(*)
Restablecer el orden y la
seguridad ciudadana gravemente alterada por el crecimiento de la delincuencia
en el país, todavía es una promesa de Estado. Son tantas las veces que se han
implementado medidas y estrategias anticrimen sin alcanzar las metas propuestas,
que estamos aprendiendo a convivir con
la violencia y el desorden. Lo único que sabemos de las medidas adoptadas son,
por un lado las estadísticas optimistas del ejecutivo, y por el otro, las
encuestas pesimistas de las empresas “especializadas” en el tema. Los
noticieros matutinos y nocturnos nos informan diariamente sobre violencia y
muerte en todas las formas y estilos; por ende, cada día crece el temor y la angustia,
pensando cuando nos tocara a nosotros. Mientras tanto, las instituciones del
Estado continúan poniéndose de acuerdo, en cómo detener el desborde de la
violencia y el delito.
El periodista británico Ioan
Grillo en su obra “El Narco-En el corazón de la insurgencia criminal mexicana”,
hace un testimonio crudo de la violencia criminal que vive México. Expone la
anatomía del sicariato y del negocio de las drogas, a través de un análisis
profundo del problema, buscando sentido
al conflicto y soluciones a largo plazo. Refiere que lo que pasa México
no es un asunto de mafias, sino de “insurgencia criminal”, entendiéndose esta, como la existencia de grupos o bandas
armadas que usan tácticas de guerrilla, pero sin ideología, sin un programa,
tan solo intereses comerciales o criminales. Sin embargo, los políticos no se
atreven a tratar el problema por su nombre, porque proyecta una mala imagen al
exterior que repercute en las inversiones económicas y en el control político-social
del país.
Lo arriba descrito, guarda una
ligera similitud con la problemática criminal que actualmente estamos
afrontando en el Perú. Algunos hechos demuestran esta aseveración, por ejemplo:
el narco-terrorismo en el VRAEM lleva
varios años sin solución, a pesar del
esfuerzo de las Fuerzas del Orden y de
los ingentes medios logísticos empleados, el Estado aun no es capaz de
implementar una estrategia multisectorial efectiva para erradicar este tipo de conflictos. El
crecimiento de la delincuencia común y del crimen organizado, siendo sus
manifestaciones más severas la extorsión, el sicariato, el narcotráfico, los marcas, el
pandillaje, los robos a domicilio, etc.; cuyas características principales son
el uso de armas de fuego y la violencia extrema. El narcotráfico, que se ha
enquistado en la sociedad y corrompe todos los estratos sociales sin
distinción, desde los funcionarios públicos y empresarios, hasta los vendedores
de ketes. La corrupción generalizada, desde las denominadas “coimas” hasta el tráfico
de influencias, que corroe las instituciones del Estado. La impunidad, como
recurso del poderoso o del político influyente, que deteriora aun más el concepto
de “justicia” en el país; entre otros.
lunes, 5 de mayo de 2014
PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN: ¿REALIDAD O FICCIÓN?
Por: Julio Garazatúa Vela.(*)
A
escasos meses de llevarse a cabo las elecciones regionales y municipales y ante la información en los medios de
comunicación sobre presuntas conexiones del crimen organizado con autoridades
regionales y locales como el caso del actual Presidente Regional de Ancash, César
Álvarez, sindicado como responsable de graves hechos de corrupción, es preciso
que el gobierno central asuma con autoridad el control del Estado.
Este
nuevo escándalo nacional que ha motivado la rápida e inusual intervención de
las instituciones del Estado: seguridad, justicia, contraloría, etc. nos
recuerda lo siguiente: primero, que estos casos deben ser investigados con
prontitud y en forma exhaustiva, para sancionar drásticamente a los responsables
y a los culpables, para desterrar de
una vez y para siempre la costumbre que los casos de corrupción a nivel político
siempre terminan en impunidad; segundo, que el llamado Proceso de Descentralización, hasta la fecha no logra la finalidad para el cual fue creado, en razón que después de
más de una década de iniciado este proceso, no se vislumbra el desarrollo
integral, armónico y sostenible del país, mediante la separación de
competencias y funciones, y el equilibrado ejercicio del poder por los tres
niveles del gobierno en beneficio de la población; al contrario, en la práctica
se observa que la aplicación de las
normas y procedimientos establecidos, no se ajusta al espíritu de la ley, y por
ende no coadyuva al fin propuesto. Tercero, este libertinaje político y presunto
delito económico con dineros del Estado descubierto en la Región Ancash,
demuestra que el proceso de regionalización tal como se está llevando a cabo
actualmente viene propiciando una suerte de “feudalismo” regional , donde los
presidentes regionales creen tener la atribución de manejar este ámbito
territorial a su antojo, sin control de ninguna clase; arrogándose incluso la
potestad de confrontar con el Gobierno Central en algunos asuntos de Estado; comportamientos que si no se corrigen a tiempo
pueden generar conflictos no deseados en las demás regiones, como el suscitado en Cajamarca
y otras en proceso de gestación.
¿Por
qué se comete este tipo de delitos continuamente?; por varias razones, entre
ellas: si bien es cierto que las normas,
procedimientos, funciones y atribuciones que orientan el desempeño de los
gobiernos regionales se encuentran expresadas en la Ley de Regionalización No.
27867, también es cierto que estas normas no se cumplen adecuadamente, en razón que los órganos de fiscalización y
control, como el Congreso de la República y la Procuraduría General de la República ,
entre otras, encargadas de supervisar y
orientar la aplicación de estas normas en el ámbito regional hasta su total implementación, no actúan con
la seriedad , oportunidad y responsabilidad necesaria que les exige el cargo,
lo cual propicia que los propios gobiernos regionales distorsionen la interpretación legal de estas
disposiciones, para manejarlas de acuerdo a sus pretensiones personales y políticas
partidarias; y al parecer se interviene
solamente cuando los medios de comunicación presentan casos evidentes de corrupción
administrativa.
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