El Perú
es un país bendecido, con una potencia geológica extraordinaria, que no la
tiene ninguna otra nación en el mundo. Poseemos en abundancia -en la
profundidad de nuestras cordilleras- todos los minerales críticos que el
mercado global está demandando en estos momentos; principalmente, el cobre y el
litio. Sin embargo, la desidia e indiferencia de nuestros gobernantes, parecen
no estar interesados en aprovechar esta brillante oportunidad que se nos está
presentando en el mercado internacional, para crecer económicamente y
desarrollarnos como nación, de manera sostenida, con los altos precios de los metales.
Para
avanzar, de manera decidida -lo decimos con claridad y precisión-, con el
propósito de sacarle el mayor provecho a la gran demanda mundial de minerales
críticos -que nosotros podemos exportar-, fortaleciendo el desarrollo y
crecimiento del sector extractivo; es necesario y urgente, desarrollar una
lucha frontal, de manera inmediata, contra el crimen organizado; una lacra de
bandidos, fuertemente armados, que controlan territorios en el país y
aterrorizan a la población; promoviendo robos, asesinatos, secuestros,
extorsiones, trata de personas, violencia y caos. Ahuyentando, de tal manera,
la inversión privada; capital necesario para financiar los grandes proyectos
mineros que están paralizados. Y esta lucha frontal contra estas bandas de
asesinos solo la podemos ganar desarrollando e implementando Inteligencia. No
hay otra forma eficaz. Intersectando, con el uso de tecnología avanzada, las comunicaciones
a los extorsionadores e infiltrando con agentes capaces y entrenados -que los
tenemos- las organizaciones de los malhechores.
PROMOVER
UN SHOCK DE INVERSIONES
Asimismo,
es de suma importancia, la implementación de un shock de inversión pública, enfocados
en los mega proyectos (como las Líneas 3 y 4 del Metro del Lima, el Anillo Vial
Periférico y la tan ansiada Nueva Carretera Central, solo por mencionar algunas
de las más importantes obras, que contribuirán al mejoramiento de nuestra alicaída
infraestructura) para -de tal manera- promover una generación de empleo masivo
digno y sostenido, sacando adelante grandes obras públicas, a nivel nacional,
que están paralizadas; cerrando brechas sociales y de infraestructura.
Generando de tal forma confianza en la población, promoviendo la gobernabilidad,
la estabilidad política, el diálogo democrático; buscando consensos con la
oposición, de manera tolerante. Dejando atrás la tiranía, dictadura y la
prepotencia; tratando de incentivar la participación ciudadana. Desarrollando
políticas púbicas inclusivas, que permitirán consolidar nuestras endebles instituciones.
EL NUDO
GORDIANO DE LA MINERÍA
Dándonos
cuenta que los problemas cardinales que padece el sector minero, no son solo
económicos, jurídicos y sociales; sino, principalmente, políticos. Entender eso
es básico y fundamental. Esto nos obliga hacer un diagnóstico profundo de la
realidad minera en el país, que nos permita implementar profundas reformas en
el sector extractivo, que conlleven a la elaboración de una nueva Ley General
de Minería. Así como la promulgación de la Ley de Minería Artesanal y de
Pequeña Escala (Ley MAPE). Integrando, de tal manera, a más de 500 mil pequeños
mineros artesanales a la formalidad. Como lo sostiene el exministro de Energía
y Minas Jorge Montero: «No hay ninguna posibilidad de crecer (…) si antes no se
integra rentablemente la minería de pequeña escala con la cadena de valor
minera y se neutraliza (…) las actividades ilegales». Llamándolo a este
neurálgico problema «el nudo gordiano de la minería».
En tal
sentido, creemos, que el debate -sobre el quehacer minero- en el Nuevo Congreso
de la República, por parte de la Representación Nacional será intenso.
Principalmente en la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados
donde se inicia, debiendo ser zanjada por la Cámara de Senadores, después de un
profundo análisis reflexivo.
En medio
de estas grandes adversidades que tenemos por resolver en la minería peruana,
debemos seguir avanzando con mucha creatividad, innovación e imaginación,
tratando de acelerar el proceso de desarrollo de proyectos mineros que tenemos
paralizados. Trabados por la inoperancia de la burocracia parasitaria
enquistada en el Estado. Siendo necesario impulsar estos proyectos,
principalmente, el cobre, con una cartera que sobrepasa los 40 mil millones de
dólares de inversión -en cartera- en el metal rojo. Capaz de impulsar la
creación de empleo formal. Amenguando la pobreza, estimulando el consumo interno.
Se tiene
entendido que la minería, en nuestro país, juega un papel importantísimo en el
crecimiento y sostenimiento de la economía nacional. Por su gran capacidad de
generar empleo directo e indirecto. Por cada puesto de trabajo que crea el
sector extractivo, se reproducen ocho puestos de trabajo de manera indirecta.
¡Nada despreciable! Quedando demostrado, la contribución decisiva para disminuir
significativamente la pobreza. Como ha ocurrido en Apurímac, con el proyecto
Las Bambas. En menos de 10 años, se disminuyó la pobreza en 50%.
Queda claro,
para evitar malos entendidos, por algunos interesados antimineros. Acelerar el
desarrollo de los proyectos mineros, principalmente, emblemáticos, en nuestro
país, no significa de ninguna manera se rebaje los estándares ambientales y de
seguridad, estipulados internacionalmente. El cumplimiento obligatorio del ESG,
que regula el medio ambiente, la responsabilidad social y la gobernanza
corporativa, es imperativo e imprescindible. Siendo nuestro deseo aprovechar la
demanda creciente, que existen en el mercado global, de los minerales críticos,
principalmente el cobre y el litio, que nosotros lo poseemos.
Siendo
necesario -para tal efecto- recuperar los índices de producción e inversión y
crecimiento del PBI que tuvimos durante el Boom minero que vivimos la década
pasada (2004- 2013). En ese periodo se duplicó la producción del cobre, en el
país. La inversión privada alcanzó los 9 mil millones de dólares anuales
(actualmente, apenas logramos los US $ 5,000 millones anuales). La pobreza -a
nivel nacional- disminuyó en un 50%;
Bajando de 40% en el que estábamos al comienzo del Boom, a un 20%, al finalizar
(en estos momentos estamos alrededor del 29%, unos 10 millones de pobres
aproximadamente, y una clase media en riesgo de ser empobrecida). El PBI, en
promedio alcanzó un crecimiento del 6%. anual ¡Algo extraordinario! Índices
económicos que estamos obligados a recuperar en esta nueva ola que se nos
presenta en el mercado mundial, y quizá sea la última que tengamos en nuestra
historia republicana. ¡No la dejemos pasar! Siendo urgente y necesario
aprovecharla al máximo, la gran demanda que tienen los países industrializados
de minerales críticos.
ES HORA
DE ACTUAR
Siendo
necesario dejar a un lado los discursos demagógicos y actuar. En esa dirección
de audacia y desafío, Jorge León Benavides, CEO y fundador del Grupo Digamma:
«Rumbo Minero»; promotor de Expomina Perú, sostiene enfáticamente: «Perú podría
duplicar su inversión privada minera y alcanzar US$ 10,000 millones anuales, siempre
y cuando logre destrabar importantes proyectos que están paralizados,
simplificar procedimientos y generar mayor predictibilidad para las
inversiones». Siendo conveniente, asimismo, actualizar la normatividad del
sector, reducir la burocracia y fortalecer la seguridad jurídica. Avanzando en
la formalización y trazabilidad de la actividad minera.
ALIANZA
REGIONAL ESTRATEGICA SUDAMERICANA
Finalmente,
sostenemos, que es un acto de singular importancia y trascendencia histórica,
para aprovechar al máximo nuestros recursos mineros, que las hermanas repúblicas
de Perú, Chile, Argentina y Bolivia, hayan sellado, una alianza regional
estratégica, en Sudamérica, para potenciar el suministro de nuestros minerales,
suscribiendo en Santiago una declaración conjunta para promover inversiones
responsables, cooperación técnica y cadenas de suministros más sólidas.
El
bloque regional recientemente constituido podría llegar a generar una
producción anual, de más del 50% del cobre que se necesita en el mundo. Comprometiéndose
a desarrollar una “Visión Estratégica Compartida”.
Hay que
tener en consideración, que nuestro país suscribió el año pasado (2025) un
Memorando de Entendimiento con la República de Chile, sobre asuntos mineros.
Documento que sirve de referencia para profundizar la integración regional.
Por otra
parte, esta alianza de países sudamericanos, se compromete a buscar asistencia
tecnológica y financiera ante organismos multilaterales, para respaldar
proyectos vinculados con minerales estratégicos. También, desarrollará
formación de Capital humano en ámbitos como: Geología, regulación,
fiscalización y diseño de políticas públicas mineras.
(*) Periodista







.jpeg)