El quehacer minero se ha
constituido en un baluarte del sostenimiento de la macroeconomía en el país,
garantía de crecimiento, debido a su contribución en el mercado con el 15% del
Producto Bruto Interno (PBI), el 65% del total de las exportaciones y la aportación
del 20% de los ingresos fiscales al tesoro, que financian el Presupuesto
General de la República; promoviendo, de tal manera, el empleo y el consumo
interno, a nivel nacional, contribuyendo significativamente y de forma
sostenida, con la estabilidad económica de la nación.
¿CÓMO SUPERAR LOS PROBLEMAS
MINEROS?
Sin embargo, el sector extractivo
en el Perú -a pesar de su gran contribución al erario nacional- es afectado por
serias y profundas dificultades que impiden su consolidación y desarrollo; que,
de ser resueltas, ayudarían muchísimo al crecimiento continuo de nuestra
economía nacional, que nos podría catapultar como un país desarrollado. Por tal
motivo, sostenemos que el nuevo gobierno de Fuerza Popular, que se instalará el
28 de julio próximo, deberá tener como una de las prioridades inmediatas -en
sus primeros 100 días de gestión- ponerle la máxima atención a este estratégico
sector económico de vanguardia, resolviendo, principalmente, el conflicto de
formalización urgente que vienen exigiendo más de 500 mil productores mineros
artesanales y de pequeña escala; logrando promulgar la tan ansiada ley MAPE,
dando así por concluido y finalizado el periodo del Registro Integral de
Formalización Minera (REINFO), que vence -después de múltiples ampliaciones- el
31 de diciembre del presente año.
Asimismo, es necesario hacer una
reforma profunda en el sector, de manera gradual; revisando y actualizando la
Ley General de Minería, para lograr tener un marco jurídico moderno y viable,
que promueva un sentido unitario, equitativo y de cooperación entre todos los
actores que participan en el sector, llámese minería de gran escala, de mediana
escala, de pequeña escala y minería artesanal, de autosostenimiento.
Garantizando y dando seguridad a las grandes inversiones, actuando de manera coordinada
y promoviendo los consensos. Poniendo suma atención a la comunicación y el diálogo
permanente entre empresas mineras y comunidades (evitando los continuos
conflictos sociales) con la participación del Estado, como ente rector, que
conduce e implementa las políticas públicas. Siendo necesario levantar un Plan
de Desarrollo Estratégico del Sector Extractivo, en base a una política de
Estado, que tenga en consideración los altos estándares internacionales en la
exploración y explotación de minerales, que prioricen la seguridad y el cuidado
y protección del medio ambiente.
En tal sentido, insistimos en la
urgente y necesaria formalización de los pequeños mineros y mineros
artesanales. Si solo lograríamos en un primer tramo formalizar a 200 mil
productores mineros de pequeña escala, de los 500 mil que tenemos a nivel
nacional, garantizaríamos 2 millones de empleos formales; teniendo en cuenta
que cada unidad de producción operativa emplea a 10 trabajadores. Este
escenario permitiría incrementar significativamente los ingresos fiscales, que
muchas veces son evadidos en medio de la informalidad. Teniendo, asimismo, en
cuenta, que sería un duro golpe a la ilegalidad, que los dejaría al
descubierto. Sin tener posibilidad de esconderse. Ya que estos mineros ilegales
se camuflan en la informalidad y tienen como escudo protector al Reinfo.
¡ADIÓS A LA PERMISOLOGÍA!
Por otra parte, es necesario, para
que el nuevo gobierno logre tener éxito-en el próximo quinquenio- en el
desarrollo y la consolidación del quehacer minero en el país, disminuir
considerablemente la sobre regulación que existe, con un exceso de trámites
innecesarios, en permisos y licencias que se exigen en esta actividad. Frenando
su avance. Habiéndose convertido en una permisología, que cuando se inicia no
hay cuando acabar. Promovido por la ineficiencia obtusa y parasitaria que se
desarrolla en el burocratismo dentro del Estado. Esto tiene necesariamente que
cambiar. Tiene que desaparecer, si queremos avanzar económicamente. Logrando
progreso y desarrollo. Imponiéndose -de manera inmediata- una Ventanilla
Digital Única, multisectorial. Creando una administración estatal moderna y eficiente,
haciendo uso de la tecnología más avanzada, de última generación, cuyos costos
de operación y mantenimiento han disminuido considerablemente en el mundo. En
tal sentido, necesitamos hacer una profunda reingeniería.
INTELIGENCIA, PARA COMBATIR LA INSEGURIDAD.
Otro gran problema que impide el
desarrollo y la consolidación del sector extractivo es la seguridad; factor
clave que se ha convertido en un detonante que ahuyenta las grandes
inversiones. Impidiendo el avance de los grandes proyectos. Sin inversión, a
gran escala, no hay empleo; sin empleo, no hay consumo interno; atentando
contra el bienestar, impulsando y promoviendo la pobreza. Siendo necesario, que
la nueva administración gubernamental trabaje denodadamente en la erradicación
de este flagelo, que tanto daño nos está haciendo, creando violencia, caos y
zozobra. Impulsando y promoviendo la incertidumbre. A estas alturas del partido
-con más de 10 años de inestabilidad política- ya no cabe reeditar las
declaraciones de Estados de Emergencia. Eso ha quedado demostrado que no
funciona de manera pragmática. Habiendo significado un fracaso como medida
implementada por parte del Estado. Ahora, se requiere urgente control
territorial, haciendo uso de la Inteligencia, a través de las Fuerzas
Policiales (FFPP), que tiene el monopolio del uso de la fuerza, amparados en La
Constitución de un Estado Democrático, respetando los derechos elementales de
las personas.
Además, es necesario -en este
quinquenio-, sacar el mayor provecho posible al Nuevo Súper Ciclo Minero, que
se nos está presentando en el mercado global, con los altos precios de los
commodities. Superior al que tuvimos en la década pasada, comprendida entre el
2004 y el 2013. Esto significa, que el nuevo gobierno, debe trabajar arduamente
en destrabar los grandes proyectos que están paralizados, permitiéndoles entrar
en operaciones. Teniendo en cuenta, que tenemos una cartera poderosa, con más
de 67 proyectos, con una inversión de 64 mil millones de dólares. Siendo el 70%
de cobre.
¡LIDERAR LA PRODUCCIÓN DE COBRE
EN EL MUNDO!
Somos un país minero, líder en el
concierto global de naciones productoras de minerales. Si nos ponemos las
pilas, al final de este quinquenio, podemos liderar la producción de cobre en
el mundo, superando a nuestro hermano país de Chile, siendo los primeros.
Reconociéndonos como una potencia geológica. Estando ubicado, nuestro país, en
mejores condiciones para sobrepasar a nuestros competidores. Teniendo en consideración
la crecida inminente de la demanda global del metal rojo. Que está siendo
requerido abrumadoramente, por la transición energética, el desarrollo de la
Inteligencia Artificial, así como por la industria de la electromovilidad. En
el 2030, se calcula que habrá 250 millones de automóviles eléctricos circulando
por el planeta.
Este momento histórico único,
apoteósico, que se nos presenta -nunca antes visto a lo largo de nuestra
historia- no debemos desaprovecharlo. Dejarlo pasar sería una cobardía que las
futuras generaciones venideras nunca nos perdonarán. Habiendo llegado el
momento que nuestro país, trascienda, como un líder global potente en el concierto
de naciones productoras de minerales, que en este quinquenio se deberían poner
las bases sólidas del desarrollo y la sostenibilidad del sector minero
extractivo. Locomotora del crecimiento económico sostenido del país.
(*) Periodista



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