Por: Enrique
Soto (*)
El próximo 28 de julio tendremos
instalado, en el país, un nuevo gobierno que conducirá los destinos de nuestra
nación. Y, por tanto, los retos y desafíos que asumirá esta gestión
gubernamental, en este quinquenio que apertura, serán inmensos; poniendo a
prueba la capacidad, solvencia y eficiencia en el manejo económico, político,
social y moral, que debe tener, la nueva administración, para poder resolver
los grandes problemas neurálgicos que vienen poniendo en jaque la estabilidad
democrática.
LA OPOSICIÓN EN EL CONGRESO
En tal sentido, sería un buen
comienzo de gestión, como una muestra política, inmediata y oportuna, de querer
promover el consenso y las buenas relaciones, con los que no votaron por esta
propuesta política -representada por el partido Fuerza Popular, presidido por
Keiko Fujimori-; generar un equilibrio de poderes; apoyar que las nuevas mesas
directivas de las cámaras, tanto, de Senadores, como, de Diputados, estén
presididas y representadas por la oposición. Se vería, tal disposición, como un
gesto digno de apertura democrática y fortalecimiento de la institucionalidad,
que tanto necesita nuestro país, en un momento histórico de gran polarización.
Calmando, de tal manera, las aguas turbulentas, y poniendo paños fríos a los
continuos enfrentamientos.
Es necesario precisar, que la
gestión que asume este nuevo gobierno, conduciendo los destinos de nuestro
país, es de gran responsabilidad y desafiante, por estar llena de dificultades,
que va a ser muy difícil de ser superadas, sino se cuenta con la unidad
nacional, de toda la población; convocando, para tal efecto, a la participación
activa de todos los ciudadanos. Tratando de disminuir y amenguar la tremenda
polarización. Eso, solo podrá ser posible desarrollando políticas inclusivas,
atendiendiendo las necesidades urgentes y vitales de las inmensas mayorías
abandonadas. Promoviendo equidad, redistribución económica y justicia social.
UNA DÉCADA PERDIDA
Hay que tener en consideración
que venimos de una década perdida (2016-2026). Hemos llegado a donde estamos,
después de haber padecido 10 años de gran inestabilidad política, con
alternancias en el poder de 8 presidentes y decenas de ministros. Esta
situación nos ha pasado la factura, teniendo que asumir sus consecuencias, como
es el estancamiento en el crecimiento económico, incremento de desempleo y de
la pobreza (con secuelas de anemia y desnutrición infantil); cuando teníamos
condiciones para poder avanzar significativamente, perdiendo oportunidades.
Felizmente, que no hemos sido afectados -de manera contundente- en el marco
macroeconómico, registrando índices que alientan nuestro relanzamiento, si
logramos hacerlo con honestidad y de manera democrática. Teniendo, para ello,
que acabar con los principales males que aquejan a la nación; siendo
responsabilidad de este nuevo gobierno que inaugura su gestión este 28 de julio,
concretarlo. Es necesario, para tal efecto constituir un Gabinete de Conceso, de
ancha base, que goce de la credibilidad y confianza mayoritaria de la
población. En caso contrario la situación se pondrá color de hormiga, impidiendo
el crecimiento económico, por tanto, el progreso y desarrollo.
RESOLVER CRISIS DE SEGURIDAD
El primer gran problema que va
tener que resolver la nueva administración gubernamental, es la crisis de
seguridad que el país viene padeciendo, desde hace varios años. Desbordado por
la criminalidad. Estando la tendencia en crecida; promovido por las bandas
trasnacionales, que han invadido nuestro país, y se mueven, como pez en el
agua, en todo el territorio nacional. Esto va a significar, para acabar con el
mal, un purga significativa y reforma radical en la Fuerzas Policiales, para
que puedan actuar verdaderamente en favor de la población, no coludiéndose con
el crimen organizado, como lo vienen haciendo algunos malos elementos dentro de
la institución.
Asimismo, para acabar con este
flagelo, será necesario abolir todas las leyes pro-crimen, que promulgó el
nefasto Congreso unicameral que fenece; medidas legislativas que favorecen y
alientan el delito, en lugar de prevenirlo y combatirlo.
Por otra parte, es muy
conveniente la implementación de una política de inteligencia, que ubique -en
tiempo real- a las organizaciones criminales y sus cabecillas, logrando, de tal
manera, capturarlos y encarcelarlos, tal como se hizo en la época del
enfrentamiento armado que vivimos en el país, en décadas pasadas, con los
terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA. Obteniendo resultados
extraordinarios. No se puede permitir que sigan matando a mansalva a
conductores transportistas y propietarios de pequeños negocios, tratando de
intimidarlos y extorsionarlos. Este es el primer desafío que tiene que asumir y
resolver este nuevo gobierno, para ganarse la adhesión de la población.
FORMALIZAR PEQUEÑOS PRODUCTORES
MINEROS
Otro gran problema estratégico
que merece una atención urgente, por parte del nuevo gobierno -que ha crecido
significativamente en los últimos años- es la formalización de más de 500 mil
pequeños productores mineros y mineros artesanales, que se extienden por todo
el territorio nacional. Siendo esto producto del desempleo y el abandono de las
comunidades alto andinas, por parte del Estado, que, no teniendo otra opción
para sobrevivir, tuvieron que coger el pico y la pala, tomar los cerros en
busca de minerales. Y, habiendo fracasado el Registro Integral de Formalización
Minera (REINFO), después de 9 años de práctica improductiva. No logrando su
objetivo de formalización. Cuya fecha límite vence el 31 de diciembre del
presente año, después de innumerables prórrogas. No teniéndose otra alternativa
que la inmediata promulgación, por parte del Congreso de la República, de la
Ley de Minería Artesanal y de Pequeña Escala (Ley MAPE). Convirtiéndose en una
prioridad para el Ejecutivo, que debe resolverse en el primer semestre de su
inicial gestión. Evitando convulsiones sociales en el interior del país, que
pondría en aprietos la estabilidad política y económica de la nación.
Trabajar decididamente en favor
de la formalización minera, de pequeña escala y artesanal, no significa de
ninguna manera dejar de sancionar severamente y perseguir a la minería ilegal,
que contamina ríos y depreda bosques, que atenta gravemente contra el medio
ambiente. Que promueve el sicariato, el robo, el secuestro, la extorsión, la
trata de personas, impulsando el crimen organizado, creando violencia
desolación y muerte. Organizando, para combatirlo, de manera continua las
interdicciones, destruyendo sus instalaciones. Actuando, dentro del marco legal
que nos confiere el Estado de Derecho, dentro de una República democrática.
ACABAR CON LA CORRUPCCIÓN
Otro de los grandes males
endémicos que padece nuestro país es el de la corrupción. Enquistada en todos
los niveles de la jerarquía estatal y en muchas instituciones públicas. Tal es
así, que, según un informe de contraloría, más de 20 mil millones de soles, del
Presupuesto General de la República, van a para a los bolsillos de los
funcionarios del Estado. ¡Esto es un escándalo! Tiene que ser contenido, a como
dé lugar, para consolidar las instituciones, generar confianza y promover el
bienestar general. Atendiendo las necesidades de la población, que necesitan se
le resuelva el problema de instalaciones de luz eléctrica, agua potable y
alcantarillado. Mejor atención a la educación y la salud, que en los últimos
años está totalmente descuidada. Habiendo quedado al descubierto nuestra
precariedad de atención en la salud, en la época de pandemia, donde
encabezamos, en el mundo el mayor número de muertos, con 200 mil fallecidos.
Algo imperdonable.
CRECER AL 5% DEL PBI
Creemos finalmente, que el gran
desafío de este gobierno, a lo largo del quinquenio, es generar, en el país,
crecimiento económico sostenido. No contentarnos con un crecimiento de 3%
anualmente, pudiendo crecer a un 5% de manera inmediata. Logrando bajar la tasa
de pobreza en un 50%, en los próximos 10 años, creciendo a ese ritmo. Ya que
hay condiciones suficientes para que ello suceda. Teniendo en cuenta que el
mercado internacional lo tenemos a nuestro favor, con la gran demanda de
minerales en el mundo y los altos precios de los commodities. Sabiendo que
somos un país minero, líder global en el concierto de naciones productoras de
minerales. Con un gran potencial geológico, y con una cartera de proyectos
robusta, con más de 67 proyectos, la mayoría de cobre, con una inversión de 64
mil millones de dólares.
Además, tenemos una industria agroexportadora
en constante crecimiento. El Perú, podría convertirse en la despensa del mundo.
Ensanchando nuestra frontera agrícola, haciendo realidad nuestros grandes
proyectos de irrigación, como Majes –Siguas II en Arequipa, Chavimochic III, en
la libertad y Olmos en Lambayeque.
Para que ello suceda tenemos que
ponerle atención, como atraer las grandes inversiones. Promoviendo seguridad,
garantía y confianza, con reglas claras, negociando soberanamente, con honestidad
y transparencia, donde todos salgamos ganando.
CERRAR BRECHA EN INFRAESTRUCTURA
Asimismo, el nuevo gobierno debe ponerle
atención al desarrollo de la infraestructura, que la tenemos retrasada en más
de 20 años. Con una brecha de más de 100 mil millones de dólares. Tenemos una
infraestructura precaria, que ahora nos atemoriza con la llegada del fenómeno
del Niño Costero, que no sabemos cómo contenerlo. Llevándose, el desborde de
los ríos, todo lo que encuentren en su paso. Ya que no se han construido muros
de contención, ni riberas apropiadas, como, tampoco, canales apropiados. Esta
situación está dando mucho miedo a los pequeños agricultores del interior del
país.
En tal sentido, si queremos
avanzar seguros este quinquenio, debe el nuevo gobierno, orientar la inversión
pública hacia infraestructura del transporte terrestre (construyendo
carreteras, puentes y ferrocarriles), aéreo (construyendo aeropuertos),
marítimo y fluvial (construyendo puertos). Uniendo de tal manera todos los
lugares de producción del país, agilizando la economía. Promoviendo su
crecimiento. Asimismo, es necesario construir escuelas y hospitales, para brindar
mejores servicios esenciales a toda la nación. Este shock de inversiones
generará empleo y dinamizará la economía interna, incrementando el consumo.
Esta fabril actividad de construcción atraerá -sin lugar a dudas- los capitales
de inversión trasnacionales, que podrán ver que nuestro mercado se moderniza.
En tal sentido, es necesario y
urgente, en este periodo, priorizar la Líneas 3 y 4 de Metro de Lima, el Anillo
Vial Periférico y la Nueva Carretera Central, con una inversión total de 23 mil
millones de dólares.
Logrando, de tal manera,
modernizar el país, avanzando seguros por la senda del crecimiento económico y
el desarrollo sostenido.
(*) Periodista




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