jueves, 15 de enero de 2015

MIRANDO HACIA EL 2016

Por: Enrique Soto (*)

Este 2015 que empieza, con una desaceleración económica a cuesta, nuestro país  será escenario de un año pre electoral, donde los movimientos políticos pretenderán consolidarse para así poder garantizar una buena campaña electoral en el 2016, para ello han empezado a movilizarse con gran ímpetu, haciendo polémicas declaraciones a la prensa sus más connotados líderes, que a pesar de negar su aspiración a la presidencia de la república, lo anhelan en lo más profundo de su ser.

Casi todos los futuros candidatos apuntan a zarandear a un débil gobierno “nacionalista” carente de objetivos estratégicos y de liderazgo, que entra rengueando a su fase final de gestión, seguros de que esta actitud les dará buenos réditos, además que el maltrecho escenario oficial –cargado de incapacidad y corrupción- se lo permite, sino preguntémosle al dos veces presidente de la república y líder del Partido Aprista Peruano, Dr. Alan García Pérez, cuando dice que el gobierno de Humala ha sido un quinquenio perdido, “perdido por falta de objetivos”. Además da a entender que el 2014 ha sido un desastre: “2.5 de crecimiento (el más bajo de los últimos diez años), 0  crecimiento en inversión privada, la propia construcción empezó a desmoronarse por falta de confianza”. Luego agrega que casi nada se ha disminuido en la lucha contra la pobreza y lo compara con su gobierno que lo bajó 5% anual.

Además señala García,  en su carrera contra el tiempo para consolidar posición que “el régimen está de salida (por tanto) debe limitar los daños y dejarlo más estable posible para que el próximo gobierno pueda reimpulsar el crecimiento nacional”.

Por su parte, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), de Perú MAS, quien quedó tercero en las elecciones presidenciales del 2011, expresión del neoliberalismo a ultranza “convicto y confeso”, apoyó inicialmente la promulgación de la Ley de Régimen Laboral Juvenil, más conocida como la “Ley Pulpín”, pero luego ante la avalancha de protestas en las calles, tuvo –tácticamente, pensando en su postulación- que retroceder señalando que debe ser derogada, ya que atenta contra los derechos laborales fundamentales de los jóvenes como trabajadores que se inician. Esta misma movida hizo un buen sector de parlamentarios, acomodándose oportunistamente a los vaivenes de la ocasión.

Por otro lado, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, ha intensificado su recorrido por el país, criticando con mayor apasionamiento la gestión humalista. Tengamos en cuenta que en el 2011, Keiko pasó a la segunda vuelta y en estos momentos lidera las encuestas disputándole por milésimas a PPK. Igual hace su hermano Kenji y su padre Alberto (que purga carcelería por corrupción). Como podemos darnos cuenta, los probables candidatos más connotados en escena se han dado cuenta que cuestionar con severidad al gobierno de turno les genera dividendos y consolida posiciones en el ambiente pre electoral.

No se quedan atrás, el ex presidente Alejandro Toledo de Perú Posible, cuestionado por el escándalo Ecoteva, y Lourdes Flores Nano, del PPC, ex candidata a la presidencia de la república el 2006, a pesar que este partido fundado por Luis Bedoya Reyes, está bastante resquebrajado y rezagado del ambiente político nacional, por sus rencillas intestinas por el control del partido. Sin embargo, también figuran en el escenario y son sectores  importantes en el quehacer político nacional que merecen tenerse en cuenta.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

ECONOMÍA Y POLÍTICA: 2014: UN AÑO PERDIDO

Por: Enrique Soto (*)

Se viene con el 2015, en el quehacer político nacional, una incesante lucha por la acumulación de poder, después de haber vivido los peruanos, el año 2014 sin expectativas y totalmente desacelerado económicamente, quebrándose nuestro proceso de crecimiento continuo promedio de 7% de nuestro PBI. Nos encontramos al borde del inicio de parte de nuestra “clase política” –si acaso la tenemos- de una despiadada carrera electoral, rumbo a la presidencia de la república en el 2016, y a ocupar los nuevos curules de la representación nacional en el Congreso de la República.

El gobierno humalista tuvo la oportunidad de hacer una gestión con justicia e inclusión social, con desarrollo y prosperidad, elevando la calidad de vida para todos los peruanos. Tuvo el apoyo necesario y suficiente de todos los sectores principalmente pobres y marginados, que inicialmente creyeron en su programa político de “La Gran Transformación” y luego aceptaron su flexibilización táctica expresada a través de la hoja de ruta.

Sin embargo, a tres años y medio de gestión, y a pocos meses de terminar su mandato, nada trascendente, que la historia pueda registrar, se ha hecho en favor de los más necesitados. Perdiéndose una gran oportunidad de trascender, dejando pasar los primeros mejores años del siglo XXI, que tuvo nuestra patria.

En tal sentido se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que la salud y educación, se hallan en una situación de total abandono, floreciendo la corrupción, la delincuencia (léase inseguridad ciudadana) y el narcotráfico.Tenemos una economía desacelerada, por no reaccionar a tiempo y de manera eficiente con programas contracíclicos de envergadura, porque tenemos una macroeconomía sólida y robusta, dispuesta a embestir cualquier desajuste financiero, ya sea  por efecto interno y/o externo, ya que nuestras Reservas Internacionales Netas (RIN) son considerables y nuestras deudas públicas están saneadas, estando además muy bien vistos en el sistema financiero internacional. En tal sentido, ya no somos el país de la década de los 80. Esta situación de crisis que vivimos ya es historia. Por lo que este proceso de desaceleración económica que hemos padecido el 2014 no se justifica, a no ser por la incapacidad política de nuestros gobernantes, carentes de visión estratégica de desarrollo.

Antes que comience un enfrentamiento sin cuartel entre los grupos políticos para decidir quién gobernará el país a partir del 2016, debemos reivindicar a los más pobres y necesitados. Ellos también deben ser favorecidos, si en verdad queremos consolidar nuestro crecimiento económico sostenido. No solamente pensando en el crecimiento y beneficio de la gran empresa y el gran capital, disminuyendo los impuestos que están obligados a pagar, sino generando sostenibilidad en la población con la atención de la salud y educación. Asimismo, se debe corregir inmediatamente la ley que maltrata a la juventud trabajadora recortándoles sus derechos laborales, por ser inconstitucional. Los derechos laborales adquiridos son irrenunciables.


Por otra parte, debemos de lanzar una gran ofensiva el año 2015, para resarcir en algo lo que no se hizo en años anteriores de este gobierno, en lo que respecta a la atención en salud, con una reforma integral en el sector, que tenga como prioridad una atención efectiva y humana a los pacientes, no está demás decir: a los más necesitados carentes de recursos. Y eso pasa necesariamente por consolidar la infraestructura hospitalaria y extenderla a lo todo el territorio nacional. Así como implementarlas con medicamentos y recursos humanos profesionales.

También es necesario lanzar una gran ofensiva el año 2015, en el sector educación. Ya que solo la educación, de manera principal, va a ser el sostén estratégico que va a garantizar el crecimiento económico sostenible. Sino preparamos a la niñez y a la juventud educándola con los conocimientos y técnicas necesarias, los esfuerzos que hagamos por afirmarnos económicamente no tendrán sustento y habrán sido en vano. Por eso, debemos de promover la creación acelerada de escuelas y colegios, con profesores dignos de ser llamados maestros, que eduquen con amor y devoción, que hagan de su profesión un apostolado, y que sean bien remunerados.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

2014: UN AÑO DESACELERADO

Por: Enrique Soto (*)

Después de experimentar un crecimiento continuo en los últimos años, este 2014 que se va, hemos sufrido una baja, a raíz del proceso de desaceleración económica que estamos viviendo. Se estima optimistamente, según los analistas económicos, que cerraremos el año con un crecimiento aproximado de nuestro PBI de 3%, que significa el 50% menos de lo que crecimos el año pasado. Esta situación es preocupante, que nos obliga a tomar decisiones económicas y políticas para revertirlo e impedir que esto vuelva a repetirse el próximo año.

¿A qué se debe esta desaceleración económica que estamos padeciendo y que afecta a todo el pueblo peruano? En primer lugar diremos que es el reflejo de la desaceleración económica internacional que el mundo está viviendo, ya que el Perú no es una isla, y es parte del proceso global, cuyas incidencias se expresan a través de la baja de los precios internacionales de las materias primas, ya que somos un país primario exportador. En segundo lugar sostenemos que esto nos está pasando –y el 2014 se nos presentó difícil- porque nuestros gobernantes no tomaron a tiempo y/o actuaron deficientemente y con efecto retardado, la implementación de medidas cíclicas y contracíclicas reactivadoras que impida que nuestra economía se contraiga y logre enfriarse.

La potencia de nuestra economía fortalecida en los últimos diez años de crecimiento continuo, permite que se implemente con audacia y de manera oportuna políticas económicas monetarias y fiscales que impidan el estancamiento de nuestro crecimiento.


Pareciera que nadie quiere hacerse cargo de esta deplorable –pero no insuperable- situación económica desacelerada que estamos sufriendo.

Pareciera también que el Ejecutivo y la Presidencia del Banco Central de Reserva no coordinaran acciones para mitigar este flagelo. El primero da a entender que el BCR no acompaña con medidas monetarias las decisiones del impulso fiscal, dadas reiteradamente, y aprobadas por el Congreso de la República. Sinembargo, Julio Velarde, presidente del directorio del BCR, dijo desde Santiago de Chile, a donde acudió para dar una conferencia sobre “Crecimiento y desafíos  de la región”, organizado por el Fondo Monetario Internacional, que “es injusto decir que no hemos reaccionado ante la desaceleración”, agregando que “ahora somos el BCR que más rápido ha reaccionado en toda América Latina”.

martes, 16 de diciembre de 2014

SEGURIDAD PÚBLICA: EL DESCONCIERTO CONTINÚA

Por: Julio Garazatúa Vela (*)

La portada del diario “CORREO” del 23 de Noviembre 2014, dice: “FF.AA: A LAS CALLES”, y en las dos páginas siguientes se sustenta toda una teoría, con dispositivo legal vigente de por medio, para que las Fuerzas Armadas puedan combatir la delincuencia, argumentando que el delito ha desbordado la capacidad de la Policía Nacional. Y en la “otra esquina”, como dirían los árbitros de boxeo, el gobierno con el Ministro del Interior a la cabeza, es vapuleado y cuestionado duramente, cual “bulling político”, por las estrategias poco efectivas que viene implementando para contrarrestar la inseguridad pública, como  el caso del “Grupo Terna”.

Estos enfrentamientos públicos alentados por los medios de comunicación, no corrigen nada ni conducen a ninguna solución seria, que es lo que realmente espera la población ante un problema tan álgido como la inseguridad ciudadana; al contrario, genera más inseguridad, y más desorden institucional  del que ya tenemos.

Si bien es cierto, que la intervención de las Fuerzas Armadas se encuentra facultada por lo dispuesto en el Decreto Legislativo No.1095 del 01SET2010, que establece las Reglas de empleo y uso de la Fuerza por parte de las FF.AA en el territorio nacional, también es cierto que en el artículo 4° de dicho Decreto Legislativo se norma la intervención de las FF.AA en defensa del Estado de Derecho y protección a la sociedad, pero condicionada a que este apoyo  a la Policía Nacional titular del orden interno (artículo 166 de la Constitución Política del Perú) será proporcionada previa declaratoria del  Estado de Emergencia, con la finalidad de restablecer el Orden Interno (tiene relación con el artículo 137 de la Constitución Política). Además, el mismo artículo 4°, en su inciso 3, dice que este apoyo será para casos de tráfico ilícito de drogas, terrorismo, protección de instalaciones estratégicas, etc.


Al parecer, los agoreros de siempre y los aúlicos del ayer, vienen difundiendo en forma irresponsable una suerte de nuevo apocalipsis relacionándolo con la inseguridad pública, y que la única solución es declarar al Perú en situación de emergencia y que las Fuerzas Armadas asuman el control del orden interno en el país, con el pretexto del desborde de la delincuencia.  Este tipo de opiniones  ligeras, improvisadas e irresponsables,  muestran un desconocimiento total de los conceptos de: orden interno, orden público y seguridad ciudadana;  más aun, desconocen  los mandatos constitucionales establecidos en los artículos 165 (finalidad de las Fuerzas Armadas) y 166 (finalidad fundamental de la Policía Nacional), y los alcances y limites  del marco jurídico vigente sobre este tema en el país.

domingo, 7 de diciembre de 2014

UNA NUEVA MIRADA AL DESARROLLO

Por: Enrique Soto (*)

Teniendo como sede principal la ciudad de Lima, el Ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, en representación del gobierno peruano, inauguró el 1 de diciembre pasado la Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20). Dicho evento reúne a unos 12,000 participantes entre autoridades, especialistas y otros funcionarios de 194 países.

En estos momentos en los que todos los habitantes de este planeta, vivimos preocupados por el futuro de la humanidad, debido a los grandes cambios que se vienen registrando en nuestro habitad, debido al cambio climático, poniendo en grave riesgo la continuidad de la existencia del hombre principalmente, y de todo ser viviente, bueno sería saber a qué posibles conclusiones van arribar en este magno evento, los gobiernos de los países participantes, ya que sus decisiones comprometen a todo el mundo.

En los últimos diez años la emisión de gases contaminantes, que producen el cambio climático, elevando la temperatura, se ha intensificado y de no detenerse a tiempo, en los próximos 30 ó 50 años sería demasiado tarde, ya que dicho fenómeno se habría convertido en algo irreversible.

Tengamos en cuenta que, según advirtió el Premio Nobel de la Paz 2007, Rajendra Pachauri, que firma “La Declaración de Lima para salvar océanos”, que “la atmósfera y los océanos se han calentado incrementándose los mares en los últimos años en 90 centímetros, viéndose afectados directamente los países insulares y los que están ubicados en las zonas de costa. Así como los volúmenes de nieve y hielo han disminuido y las concentraciones de dióxido de carbono alcanzan en nuestros días niveles sin precedentes desde hace, por lo menos, 800 mil años.”


Así mismo, hay que tener en cuenta que  nuestro país, es el segundo más vulnerable en la región de Latinoamérica y el tercero en el mundo, debido a este fenómeno, estimulado por el hombre, de cambio climático o calentamiento global, debido a ello la Cordillera Blanca, que alberga el nevado Huascarán, ha sufrido graves daños. Esta área geográfica conocida en el mundo como la cadena montañosa tropical más alta y con la mayor cobertura glacial en el mundo, ha perdido según informe de la Unesco, entre los años 1970 y 2003 alrededor del 22% de su superficie, manteniendo en vilo a los pequeños glaciales de menos de 5,500 mt de altura, los que –según calculan los científicos- en las próximas décadas podrían derretirse. Esta situación afecta directamente a las poblaciones de las zonas, que contaban con estas aguas en tiempo de sequía, para ser utilizadas en sus cosechas y la generación de energía eléctrica.

Ante estos peligros que amenazan la vida humana, es hora de tomar decisiones, por ello es de suma importancia la COP20, y los acuerdos a los que arribará al final del evento, que mantiene atento a todo el mundo, ya que esta situación de deshielos, debido al calentamiento global, se viene sucediendo en otras zonas montañosas en otras partes del planeta, afectando la vida de millones de personas.

lunes, 24 de noviembre de 2014

MAYOR IMPULSO FISCAL Y REFORMAS URGENTES

Por: Enrique Soto (*)

Con el propósito de frenar la desaceleración económica e impulsar la inversión privada, el Ejecutivo se ha visto en la obligación de lanzar al mercado el cuarto paquete económico reactivador. Pero, según los entendidos esta medida de inyección de 1,600 millones de nuevos soles, es insuficiente y además tardía para revertir la caída en la que nos encontramos. Por lo que si queremos retomar el crecimiento sostenido que estábamos experimentando se requiere paquetes reactivadores mas audaces, si pretendemos, al menos, alcanzar un 3% de crecimiento el próximo año.



Sin embargo, la medida es positiva, ya que amortigua el golpe, en la medida que los recursos han sido orientados a incrementar el gasto público y promover el consumo del mercado interno. Algo que no se realizaba ni en pequeña escala. Otorgar 300 nuevos soles extraordinarios de aguinaldo a más de 1 millón 500 mil trabajadores públicos, así como incrementar, por única vez, en 100 nuevos soles adicionales a favor de los beneficiarios de los programas sociales Juntos y Pensión 65, que serán abonados en diciembre, es una forma, aunque pequeña, de poner mas dinero en el bolsillo de los trabajadores. Esto redundará en una mayor liquidez en el mercado, dinamizándolo. Es decir, generándole más movimiento.

Así mismo, es de suma importancia, para reactivar la economía, que se halla comprendido en este paquete, 600 millones de nuevos soles adicionales para la realización de pequeñas obras correspondientes al sector educación y a los programas sociales a cargo del Ministerio de Inclusión Social, que serán lanzados en las próximas semanas.

Por otra parte, se sostiene que estas medidas son inmediatistas y de corto plazo, ya que no tienen orientación sostenida a mediano y largo plazo, ni es en sí misma estructural, como si podría ser el incremento significativo de la Remuneración Mínima Vital, que tiene un  retraso de más de 20 años, de manera proporcional al crecimiento del costo de la canasta básica familiar y al crecimiento económico del PBI de los últimos 14 años. Este incremento consideramos es necesario y urgente para reactivar la economía y parar el proceso de desaceleración en el que nos encontramos inmersos. Dicha medida sí sería estructural, porque reordenaría el sector laboral, ya que sería una decisión económica sostenida a mediano y largo plazo. Planteándose así mismo, una reingeniería en la producción, que se vería reflejada en la productividad del trabajador. Esto hará posible elevar la calidad de vida y disminuir ostensiblemente los conflictos.

lunes, 10 de noviembre de 2014

¿CÓMO LLEGAR A SER UN PAÍS DEL PRIMER MUNDO?

Por. Enrique Soto (*)

 “Lo que queremos ahora es articular una visión que nos permita movilizarnos es pos de este objetivo tan ambicioso, que es llegar a ser una país del primer mundo”, sostuvo,  el  presidente del Comité organizador CADE 2014,  Pablo de La Flor, en una  reciente entrevista concedida a un diario local. Mas adelante avizoró que es una meta exigente pero alcanzable, “Yo creo que nosotros vamos a llegar a ese objetivo, quizá en el transcurso de las próximas dos décadas”.

Estas declaraciones constituyen un desafío para el país, desde el punto de vista económico, político y social. Y un reto para poner a prueba a la clase política y al sector empresarial, en cuanto a su capacidad y eficiencia. Pero, antes debemos preguntarnos: ¿el país cuenta con un Plan Estratégico de Desarrollo Nacional, consolidado para ser implementado en los próximos 20 ó 30 años?, ¿nuestros gobernantes, la clase política y el sector empresarial tienen una visión clara del país que se desea construir, y el camino que se ha de recorrer, en democracia para alcanzar sus grandes objetivos de desarrollo y bienestar para todos los peruanos?

Si bien es cierto que el país desde hace 20 años reorientó su economía reinsertándose en el mercado financiero internacional y empezó gradualmente un crecimiento sostenido, con algunos pequeños baches, producto de los vaivenes del movimiento financiero y económico internacional, a raíz de las crisis de los países desarrollados, consolidándose en tal sentido la macroeconomía: reflejada en una baja y controlada inflación, un tipo de cambio en raya, superávit fiscal y un incremento continuo de las reservas internacionales netas, que superan los 62 mil millones de dólares. Así como un crecimiento sostenido del PBI, promedio en los últimos 15 años por encima del 6%. También es cierto que esta bonanza macroeconómica, a partir de la subida colosal en el mercado internacional de los precios de los metales que exportamos, no llegó a los bolsillos de los mas pobres, ya que no se incrementó como debería la remuneración mínima vital, sino que se hizo a regañadientes. No se promovió a gran escala el empleo, ni se combatió el sub empleo marginal. Así mismo no se apoyó como debió ser a la pequeña y microempresa generadora de puestos de trabajo de manera masiva, ni se impulsó acertadamente la formalización de los informales, generándose grandes conflictos violentos, que pusieron en varias oportunidades en jaque al gobierno. Asimismo, no se atendió la salud y la educación –entes pilares de la sostenibilidad de un pueblo-, generando mayor infraestructura con su respectivo equipamiento, que permita elevar la calidad de vida de la población mas necesitada. El tal sentido, todavía no se ha resuelto la deuda histórica que se tiene con los mas pobres. Los programas sociales, se han constituido en un asistencialismo, que palea en algo las necesidades de las grandes mayorías, pero no resuelve el fondo del asunto como es la disminución y/o total erradicación de la pobreza. Estos problemas tienen que ser resueltos cuanto antes, si es que aspiramos a ser un país del primer mundo en los próximos 20 años.


Desde un punto de vista de desarrollo macroeconómico, a pesar que el país está enrumbado, no debemos cantar victorias, porque desde hace algunos meses las cosas no van muy bien. Hemos empezado a padecer un proceso de desaceleración, producto de la caída en los precios de los commodities, en el mercado internacional, principalmente de China, que ha reorientado su economía hacia el consumo interno, para mejorar la calidad de vida de su población. En este escenario, el paquete de medidas enviadas por el Ejecutivo al Congreso para su aprobación, y poder de esa forma reactivar la economía, según los expertos, es insuficiente y extemporánea. Algunos analistas económicos señalan que el gobierno carece de reflejos inmediatos para afrontar estas situaciones, implementando proyectos contracíclicos, como incrementado el gasto a gran escala y promoviendo agresivamente la inversión pública, para de esta forma contrarrestar la contracción en el consumo y promover la inversión privada que está en picada. Asimismo, se critica al Ejecutivo por falta de audacia para sostener el crecimiento económico, implementado rápidamente los mega proyectos, que mueven ingentes inversiones como el Gasoducto del Sur y la Línea 2 del Metro. Aquí estamos hablando de 6 mil y 8 mil millones de dólares de inversión directa. Sin contar el revuelo que esto ocasionará al mercado.