miércoles, 4 de mayo de 2016

UN RETO PARA LA IZQUIERDA

Por: Enrique Soto

A partir de los resultados de las elecciones generales en primera vuelta, puede decirse que la Izquierda Peruana, ha reaparecido como un vendaval en la escena política nacional, después de casi 25 años de ausencia. Su fuerza expresada a través de su candidata Verónika Mendoza, que representa al Frente Amplio, se ubicó como tercera opción en el cómputo de votos, amenazando pasar a segunda vuelta y ocupando veinte escaños de la representación nacional en el aparato legislativo. Algo verdaderamente sorprendente, teniendo en cuenta que en sus inicios de campaña apenas alcanzaban el 1% de aprobación y nadie creía que pasarían la valla con el mínimo de 5%. Sin embargo, lograron alcanzar el 20%. Todo un reto, y una responsabilidad histórica, que están en la obligación de asumirla, mantenerla y defenderla.

La nueva coyuntura política electoral que estamos viviendo –propia de unos comicios en segunda vuelta- para definir quién será el nuevo Presidente Constitucional de la República, ubica a la izquierda en una disyuntiva que obliga a tomar una posesión frente a los dos competidores de la derecha representados por Keiko Fujimori de Fuerza Popular (FP) y Pedro Pablo Kuczynski de Peruanos por el Kambio (PPK). Algo que deben asumirlo con inteligencia y sabiduría, pensando en el bien común, y en lo que resulte mas beneficioso para la estabilidad democrática y el desarrollo nacional.

En tal sentido, Verónika Mendoza ha señalado claramente en múltiples entrevistas que el fujimorismo representa lo mas nefasto de nuestra historia reciente, una dictadura en la que se vulneraron los derechos humanos. Asimismo, ha señalado, inicialmente, que el partido no va a apoyar ni a Keiko Fujimori, ni a Kuczynski en esta segunda vuelta por tener fuertes diferencias con sus propuestas políticas, sin dejar de mencionar que “la peor amenaza para el país” es el fujimorismo. Por su parte ha señalado que se va hacer campaña activa para que la señora Fujimori no sea gobernante, recordándole al país lo que significó el gobierno fujimontesinista, sin que ello signifique ningún aval a Kuczynski.

Estas expresiones se entienden como un querer marcar distancia y diferenciarse, desde la izquierda, de las opciones que representan estos dos candidatos de la derecha, que pugnan por alcanzar la presidencia, situación que se definirá el 5 de junio.

Esta expectante situación obliga a la izquierda peruana a asumir mayores retos y desafíos en el concierto político nacional que superen las meras coyunturas electorales. Y esto ha empezado a suceder con la Nueva Izquierda, que empieza a dar un cambio generacional en la conducción del movimiento, apareciendo nuevos líderes con visión distinta a la vieja guardia, que encaran al país en una situación distinta de la que fue en los años 80. En tal sentido se puede afirmar que lo que está sucediendo dentro del movimiento organizacional de la izquierda es una renovación de cuadros, con la aparición de nuevos líderes, como producto de una necesidad histórica que empuja la evolución del proceso social en constante movimiento, y no como una comprensión racional que haya surgido de la “vieja guardia”.



¿La unidad en la Izquierda no es necesaria?

En tal sentido, este renacer de la Izquierda, será mucho mas rico y pujante en su accionar comparado con la época de los 80. En la que habrá necesidad de trabajar por reestructurar y consolidar el criterio de unidad y no considerar la opinión de algunos analistas que sostienen que “la unidad de la izquierda no es necesaria”, para alcanzar el éxito solo basta apuntalar a un buen candidato, como es Verónika Mendoza, algo sumamente peligroso, que promueve el caudillismo y el culto a la personalidad que no es compartido al interior de la izquierda. El liderazgo y la personalidad juegan un papel importantísimo en la dirección de los movimientos sociales y políticos, siempre y cuando estos estén inmersos en colectivos fuertemente estructurados, dentro de una organización bien constituida y disciplinada.

En tal sentido, es cuestionable la versión de Steven Levitsky, en el sentido que sostiene: “El ascenso de Mendoza demuestra que la unidad importa poco. En una democracia presidencialista sin partidos, la que importa es la candidata”. (La República 10 de abril 2016). Esto nada ayuda a la izquierda a afirmar una diferencia con la derecha, y en nada le ayudaría a contribuir con la construcción de una nueva democracia, sólida y perdurable, ya que se verían inmersos en el mismo juego que nos impone el sistema, y para ello, consideramos, no está la izquierda, como movimiento popular de masas.

Por otra parte, consideramos que hace bien el Frente Amplio, en manifestar que será en los próximos cinco años una expresión de oposición coherente y responsable, empujando los cambios y resistiendo contra todo aquello que amenace el desarrollo y progreso nacional. Creemos que tiene tribuna para lograr su cometido. El trabajo –con sus veinte congresistas- en el Parlamento Nacional, será decisivo, cuidándose de no caer en el burocratismo y alentando de manera permanente la organización y movilización popular. Estamos convencidos que los cambios van a suceder con el pueblo en las calles. Y la nueva izquierda con la venia que el ciudadano le ha dado en las urnas, tiene el reto de luchar contra –en primer orden- la corrupción, que se levanta las arcas fiscales en desmedro del bienestar general, de los 30 millones de peruanos, y principalmente de los mas pobres. No olvidemos que tenemos 8 millones de conciudadanos sumidos en la pobreza y 2 millones aproximadamente en pobreza extrema.

Ampliar el Frente Amplio

Asimismo, consideramos, que el Frente Amplio, con su colectivo de dirección nacional, encabezados por Verónika Mendoza y Marco Arana, deben tender puentes hacia los sectores liderados por Gregorio Santos y hacia otros sectores políticos de ascendencia popular, para consolidar verdaderamente un Frente Amplio, y trabajar duramente este quinquenio de manera organizada, sistemática y con propuesta coherente resumida en un Plan de Gobierno que exprese la tendencia de un Proyecto Nacional, encaminados hacia el 2021, teniendo en consideración la celebración del Bicentenario de la Independencia. 200 años de haber roto las cadenas materiales del colonialismo, faltando romper las cadenas mentales que nos atan a ese pasado nefasto de saqueo y expropiación que la nueva izquierda debe tener muy presente –para no dormirse en sus laureles- que el éxito que ha tenido en el proceso electoral en un 50% se debió a su candidata y el otro 50% a la oportunidad histórica que se le presentó, cuando el JNE decidió sacar del proceso a Julio Guzmán y César Acuña, que sumaban alrededor del 30% de aprobación del electorado, a pesar que uno era un outsider improvisado y el otro un candidato presidencial “chicha”. Este panorama le dio un espaldarazo a la nueva  izquierda y la elevó a su candidata, ubicándola como tercera opción electoral a nivel nacional.

No volvamos al Fujimontesinismo

En esta segunda vuelta la nueva izquierda tiene la oportunidad de jugar un protagonismo importante, movilizando a la población a nivel nacional, para impedir que Keiko Fujimori, llegue a la presidencia de la república, optando por el mal menor que significa que PPK asuma la conducción del país, en la medida que no tenemos otras opciones sobre la mesa. Porque de llegar la hija del dictador a la primera magistratura del Estado, significaría, como dice Mario Vargas Llosa: “Tarde o temprano se abrirán las cárceles y los ladrones y asesinos fujimoristas, empezando por su padre, pasarán de los calabozos a detentar nuevamente el poder. Pone los pelos de punta imaginar la violencia social que todo aquello produciría, con la consiguiente parálisis económica, la retracción de las inversiones y la gangrena populista resucitando aquellos demonios de la inflación y el paro de los que nos hemos ido librando estos últimos tres lustros”.  (La República 17 abril 2016).

Estos malos augurios hay que evitarlos porque son escalofriantes. Quienes vivimos de cerca los diez años de dictadura fujimontesinista, podemos dar fe, del atroz comportamiento que tuvieron en el poder, esto es necesario hacerle recordar a la población, en campañas continuas y sostenidas durante todo este mes de mayo, para que el domingo 5 de junio, el ciudadano de a pie emita un voto informado.

¡Preparémonos para el 2021!  

Sin embargo, mas allá de lo que pueda suceder el 5 de junio, la nueva izquierda, tiene el compromiso histórico de trabajar denodadamente, desde ahora, abriendo locales partidarios, en todo el país, para realizar una buena campaña, superior a la del 2016, el 2021, con el propósito de llegar al poder. Por ello va a ser necesario abrir puertas, y lograr atraer a los sectores del centro, para de esa forma consolidar un movimiento verdaderamente nacionalista, con identidad ancestral. Este reto, es una oportunidad histórica que tiene la izquierda peruana, y de la forma como se conduzca a su vanguardia –en los próximos cinco años- va a depender el éxito.

domingo, 17 de abril de 2016

LO QUE EL PERÚ ESPERA

Por: Enrique Soto

Después de haber definido en primera vuelta, este 10 de abril, quienes serán los competidores que se enfrentarán por alcanzar la presidencia de la república el 5 de junio, es necesario hacer una pausa para evaluar todo lo sucedido en esta primera etapa de estos comicios generales, dada las constantes improvisaciones e irregularidades presentadas por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE),que ha permitido que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro Lemes, manifieste que en el Perú se vive una “semidemocracia”.

Es importante reconocer que esta primera parte electoral ha estado salpicada por una serie de improvisaciones e irregularidades que han marcado historia en estos comicios, ya que nunca antes había sucedido en nuestro país, por parte del JNE. Siendo las más significativas el veto impuesto contra candidatos favoritos -que ocupaban los primeros puestos de aprobación ciudadana- como Julio Guzmán y César Acuña y haber pasado por alto el otorgar regalos en campaña electoral a Keiko Fujimori, siendo rigurosos con otros candidatos.


Estos actos emblemáticos han opacado el proceso, sosteniéndose que no se ha aplicado las reglas de juego a todos por igual.  Golpeando a algunos hasta sacarlos de carrera y favoreciendo a otros. Es decir a todos no se les midió con la misma vara, sino según el color de su piel, léase intereses que representa.
Estos hechos  anormales de querer favorecer a unos y liquidar a otros dentro de una democracia incipiente que pugna por mantenerse y afirmarse, la ha debilitado tremendamente, a tal punto que a la luz de los resultados de esta primera vuelta, se puede afirmar que la voluntad ciudadana está polarizada en todo el país. Mientras que la costa norte apoya PPK y KeiKo, representantes de la derecha peruana, la sierra sur y parte de la sierra norte impulsan a VeróniKa Mendoza y Goyo Santos, representantes de la izquierda. Situación que se va a presentar muy complicada para quien asuma el nuevo gobierno a partir de 28 de julio, por lo que de manera desesperada PPK se adelantó manifestando su deseo de querer conversar con Santos, preso en Piedras Gordas, seguramente para llegar a un acuerdo consensuado, pero este lo ha rechazado. Por su parte, Verónika Mendoza ha manifestado que su agrupación, el Frente Amplio, no apoyará en segunda vuelta a ninguno de los dos finalistas, como son PPK y Keiko Fujimori. En tal sentido, la coyuntura política electoral se manifiesta en alta tensión, y no es suficiente poner cable a tierra.

Esta polarización política e ideológica ha dejado casi fuera de juego al centro político, expresado en los comicios, por Alfredo Barnechea, de Acción Popular, quién se vio minimizado por esta avalancha de voluntad ciudadana, que tendría que ir entrándole al juego democrático en la medida que esta polarización vaya entendiéndose, de esa forma en algún momento entrará a terciar en un ambiente democrático mas amplio y menos tenso.

¿A quién perjudica y a quién favorece esta polarización? ¿Es necesaria esta polarización para avanzar democráticamente? Toda polarización en principio no es aconsejable, es que las cosas no son a rajatabla blanco o negro, sino que existen matices, y entre los extremos siempre es aconsejable hallar el punto medio Aristotélico, gran filosofía y profunda sabiduría. Promueven esta polarización quienes se ven desplazados de la escena política, que por muchos años usufructuaron de ella, así como quienes se ven amenazados de ser procesados por sus actos de corrupción. Ahora lo que el Perú quiere es que las fuerzas políticas busquen consensos, respetando espacios e identidades ideológicas. En tal sentido, el nuevo presidente o presidenta que será elegido el próximo 5 de junio, tiene un gran reto, siendo el de primer orden búsqueda de consenso político, para asegurar la estabilidad y gobernabilidad de su gestión, evitando tensiones y conflictos sociales, que opaquen y/o minimicen su quehacer político. Eso significa que con audacia e inteligencia debe tender puentes hacia la oposición, y negociar y arribar a acuerdos que garanticen el desarrollo del país, actitud suprema que favorecerá a los más de 30 millones de habitantes que vivimos en este país.

Por eso, lo que el Perú quiere, no es vanos enfrentamientos, sino salir del entrampamiento de desaceleración económica en la que nos encontramos inmersos desde hace tres años aproximadamente. Eso significa impulsar la inversión privada y promover la inversión pública; diversificar el desarrollo productivo, crear empleo, acabar con la pobreza, impulsar proyectos de infraestructura para mantener un desarrollo sostenido. Asimismo, acabar con la inseguridad ciudadana, que se ha extendido enormemente por todo el territorio nacional, causando pánico y zozobra en el ciudadano de a pie y a las clases media principalmente, que no ven el Estado un ente protector. Por otra parte, el ciudadano peruano pide a gritos se acabe para siempre con la corrupción, que saquea las arcas fiscales empobreciendo la nación. Como también es urgente que el nuevo gobierno ponga atención como debe de ser a la educación y la salud, aspectos primarios en el desarrollo humano, teniendo en consideración los bajos niveles de atención que tenemos en esos sectores, ya que el recurso humano  y el conocimiento se han convertido en los últimos tiempos en fuentes decisivas del desarrollo y progreso de las naciones.

Por lo señalado, para que los sueños de todos los peruanos se cumplan, el próximo presidente o presidenta que asuma los destinos de nuestro pueblo, va a tener la necesidad imperiosa de realizar algunos severos ajustes al modelo económico, ya que su identidad ideológica y política al que representa no le va a permitir  realizar un cambio radical, pero al menos modificarlo en aspectos fundamentales, como lo que induce a la distribución de la riqueza, para que sea más equitativa, acabando o al menos disminuyendo la tremendas desigualdades económicas existentes. Debe tener como objetivo disminuir la brecha, que cada vez se agranda, entre ricos y pobres, aproximándolos en una convivencia pacífica y equilibrada, eso significa promover un Estado de Bienestar, que se preocupe del ciudadano común y corriente, para que tenga acceso a los servicios básicos de una vida digna, así como para que se le brinde vivienda, vestido, alimentación, salud y educación.

Por otro lado, tal como lo ha señalado Verónika Mendoza, su agrupación, con 20 congresistas aproximadamente en el Parlamento Nacional, realizará una labor política de oposición, se entiende responsable y con propuesta. En tal sentido, la izquierda, desde esa trinchera de lucha tiene  un gran reto, como es el de fiscalizar, de manera eficiente, el Presupuesto, y los recursos de la nación, impidiendo que la corrupción se siga levantando el erario nacional. Además, tiene la gran responsabilidad de exigir desde sus escaños se cumpla con las promesas de campaña, así como exigir al nuevo gobierno de turno trabaje a favor de las mayorías y los sectores mas necesitados, de lo contrario deben estar en capacidad como organización política de izquierda de movilizar al pueblo, porque ya está confirmado que las grandes batallas ante gobernantes incapaces, displicentes, soberbios y autoritarios, se gana en las calles. La izquierda en el parlamento debe servir como un contrapeso en la estructura de poder. En tal sentido, debe estar organizada como para movilizar al pueblo en busca de Justicia Y Bienestar Social. En democracia estos principios son valores esenciales.

lunes, 7 de marzo de 2016

¿ADIÓS A LA DEMOCRACIA?

Por: Enrique Soto Roca

“Este es un golpe a la democracia y es un fraude anticipado”, ha manifestado Julio Guzmán, candidato a la presidencia de la república por Todos Por el Perú (TPP), ante la inminente posibilidad de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), presidido por Francisco Távara, lo inhabilite como postulante de manera definitiva, impidiéndole seguir en campaña, ante la admisión de la tacha presentada.

Lo mismo viene ocurriendo con César Acuña, candidato presidencial por Alianza para el Progreso (APP). Quien igualmente tiene la amenaza, por parte del JNE, de salir de carrera, por haber trasgredido supuestamente la Ley de Partidos Políticos, modificada por el Congreso de manera reciente, después que el presidente de la república convocara a estos comicios.

Estando a un mes, aproximadamente, de la realización de las elecciones, estos acontecimientos, dan mucho que decir de la idoneidad, responsabilidad y transparencia como se está llevando a cabo este proceso, por parte del JNE. Este no es un acto cualquiera, vamos a elegir al nuevo Presidente Constitucional de la República, y  a la Representación Nacional (expresada en 130 nuevos congresistas), que conducirán el país los próximos 5 años.

En tal sentido, lo dicho por Julio Guzmán, de ver todo esto como un golpe a la democracia y un fraude anticipado, creemos que es parte de un acto de desesperación comprensible. Ya que a cualquier candidato que esté, a pocos días de las elecciones, en un crecimiento constante y vertiginoso, se le diga que va a ser sacado de competencia, por cuestiones netamente administrativas, lo enfadaría. Por lo que consideramos que, a estas alturas del partido, no es recurrente retirar a nadie de la competencia, por asuntos que no sean graves como nacionalidad, edad, y/o sentencia condenatoria firme y definitiva emitida por el Poder Judicial. Afirmándose de esta manera nuestra vocación democrática participativa, que ha ningún ciudadano se le puede negar. Téngase en cuenta que no somos ni admiradores ni simpatizantes de Julio Guzmán ni de César Acuña,  simples defensores de los más elementales principios democráticos, que en estos momentos los vemos vulnerables.


Creemos  firmemente en la democracia, y en el respeto irrestricto al Estado de Derecho. Pero, asimismo, creemos en la tolerancia y ecuanimidad que deben tener las autoridades antes de emitir resoluciones definitivas, para que sean justas, y no den pie a que el pueblo presienta que se están cocinando cosas indebidas con el afán de favorecer a algunos de los competidores. Eso no ayudaría a consolidar institucionalidad democrática.

Por otra parte, creemos que la mayoría del pueblo peruano no estamos dispuestos a volver al pasado interrumpiendo esta democracia, que vivimos de manera continua desde hace 15 años. Y no olvidemos que nos costó muchísimo recuperarla, después de haber caído en las garras de un  grupo político indeseable, el más corrupto y mafioso de la historia republicana, como diría el escritor Mario Vargas Llosa, denominado Fujimontesinismo. Esas horas  perversas de nuestra historia no queremos volver a reeditarlas. En tal sentido, tengamos muy en cuenta, que este proceso electoral no es un acto cualquiera, es un mega evento súper extraordinario, ya que por primera vez, vamos a elegir por cuarta vez consecutiva, en las urnas, a nuestro nuevo Presidente Constitucional de la República, en un acto trascendental, algo que no ha ocurrido desde hace 50 años. Es decir, es un acto histórico.

Sin embargo, creemos que estos hechos vienen sucediendo, porque se aproximan grandes cambios en el quehacer político nacional. Los políticos tradicionales, que influenciaron y hegemonizaron el país en los últimos 30 años, se sienten desplazados, y todavía mantienen cierto control sobre alguna instituciones estratégicas, que tienen que ser reformadas radicalmente, para darle soporte y estabilidad a la democracia pujante que se erige. Estos cambios que se vienen como un tsunami, nada ni nadie los va a poder contener, en el normal curso y desenvolvimiento del devenir histórico de los pueblos. Es así como irán apareciendo nuevos movimientos políticos y nuevos líderes renovados que representarán la Gran Transformación, y el modelo económico neoliberal que nos ha gobernado en los últimos 25 años, tendrá que ser revisado de manera obligatoria, ya que la situación económica internacional ha cambiado profundamente. Si China ha virado estratégicamente en su devenir económico, que es un gigante, por qué nosotros, que somos muchísimos más pequeños no podemos virar, para mejorar nuestra economía y reactivar nuestro crecimiento, que lo tenemos desacelerado, teniendo condiciones materiales y financieras acumuladas para revertirlo, y no lo hacemos por desidia.

Creemos, finalmente, que estos impases no resueltos en estos comicios, deben ser atendidos de manera inmediata. Tengamos en cuenta que el próximo 10 de marzo, se inicia- de acuerdo a lo programado- la impresión de las cédulas de votación, para ese entonces todos los candidatos deben estar oficialmente reconocidos e inscritos. Sería una injusticia enorme que no figuren como candidatos a la presidencia de la república Julio Guzmán y Cesar Acuña, ya que ello desluciría  el ambiente democrático, creando suspicacias sobre la plena participación ciudadana, que el proceso debe tener. No nos olvidemos que ellos representan al 30%  del electorado. No promovamos rencores y enfrentamientos inútiles. El pueblo peruano está cansado de todo ello, y lo que ahora busca es progreso y desarrollo. Por eso, no cree que haya llegado un “Adiós A la Democracia” .Ya que está seguro, que esta va a continuar  heroicamente y pujante, hasta convertirse en una institución sólida con raíces profundas en nuestro país.

miércoles, 2 de marzo de 2016

ELECCCIONES PRESIDENCIALES

Por: Enrique Soto Roca

Aproximadamente 20 millones de peruanos acudiremos obligatoriamente a las urnas el próximo 10 de abril para elegir al nuevo Presidente Constitucional de la República, y a los 130 nuevos parlamentarios que nos representarán en el Congreso Nacional; cumpliendo de tal manera con nuestro deber –aunque no lo sintamos profundamente- para darle estabilidad y continuidad al alicaído y anémico sistema democrático, que por cuarta vez de manera consecutiva –situación que no se ha visto a lo largo de los últimos 50 años- nos va a permitir elegir a nuestras autoridades que conducirán el destino del país en los próximos cinco años, en las ánforas.

Los candidatos que aspiran ocupar el sillón de  Pizarro, a 40 días aproximadamente de la realización de la primera vuelta electoral, han empezado a extremar su accionar proselitista, poniendo un poco de pólvora en sus continuos discursos; asimismo se observa, de manera preocupante, un ambiente electoral caldeado, que en momentos amenaza poner en peligro la estabilidad y continuidad democrática del país. Situación que pone en alerta a todos los que creemos en ella, y no se va a permitir por ningún motivo que esta sea interrumpida, ya que ha costado a todo el pueblo peruano mucho esfuerzo y sacrificio recuperarla.

Las amenazas de muerte que ha recibido el Presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Francisco Távara; así como los atentados violentos perpetrados contra los locales principales de campaña de Partido Aprista y del Frente Amplio, donde una turba de desadaptados causaron destrozos lanzando piedras y otros artefactos contundentes, empaña el proceso electoral, poniendo en una situación de grave riesgo la estabilidad y continuidad democrática. Esto tiene que ser controlado de manera inmediata por el accionar efectivo de la policía nacional y el sistema de inteligencia, instituciones encargadas de garantizar la tranquilidad pública, así como el normal desenvolvimiento del proceso electoral convocado. Por lo que se hace urgente identificar de donde provienen estos hechos delincuenciales, que podrían empañar la transparencia de estos comicios.

Este ambiente caliente -socialmente hablando- que se está experimentando en este proceso, es necesario enfriarlo. En tal sentido, es conveniente que los candidatos se calmen un poco, disminuyendo y/o controlando su desesperación por alcanzar sus objetivos, a pesar que el factor tiempo les juega en contra. Así como dominen sus ataques compulsivos contra sus competidores profiriendo palabras agresivas y frases insultantes, y contrariamente expresen de manera sencilla y coherente propuestas atinadas sobre los principales problemas que aquejan a la mayoría de ciudadanos de a pie. Esto revitalizará la tranquilidad pública, dando mayor pulcritud al proceso. Esperamos que los competidores hagan sus mayores esfuerzos por que esto se implemente, ya que el pueblo está cansado de enfrentamientos estériles, y lo que hoy exige son buenas propuestas y buenos planes de gobierno que eleven al país –en los próximos cinco años- por la senda del progreso y desarrollo, acabando para siempre con la pobreza, la injusticia y la desigualdad social que corroen la dignidad de nuestros pueblos.

Por otro lado, si no suceden mayores situaciones extraordinarias y de gran impacto parece que lo que sucederá el 10 de abril, ya se anuncia. Según los resultados de las encuestadoras, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, a pesar que sigue manteniendo el primer lugar de preferencias, con un 33%, registra caídas de manera continua que la debilitan. Se ubica en el segundo lugar Julio Guzmán, de Todos por el Perú, con un 18%, habiendo crecido en menos de dos meses como un aluvión. El tercer lugar lo ocupa Cesar Acuña, de Alianza para el Progreso, con 7%, registrando una caída libre estrepitosa, que anuncia la extinción para siempre de sus sueños de ser Presidente del Perú. En el cuarto lugar, se asienta Pedro Pablo Kuczynski, con 6.8%, no parando de bajar de manera continua, por lo que se avizora que muy difícilmente llegará a una segunda vuelta. En el quinto lugar se ubica Alan García de Alianza Popular, con un 6.4%, siendo bastante preocupante la situación para los compañeros y sus aliados, que fueron muy golpeados con el “baguazo” y los “narcoindultos”, algo que no lo pudieron revertir, a pesar que muy tardíamente Alan sostuvo que fue un error que nunca lo volvería hacer, pero los hechos ya estaban consumados.

Teniendo en cuenta, a los cinco primeros, de los 17 aspirantes, ya que uno abandonó la contienda, consideramos que si Julio Guzmán no es sacado de carrera, ya que en política todo puede pasar, estará compitiendo en segunda vuelta con Keiko Fujimori, y será un competidor encarnizado. Sin embargo, en el supuesto que salga elegido presidente, su triunfo no garantiza el éxito del país, ya que nos dará más de lo mismo, porque es considerado un tecnócrata ilustrado, que apareció de manera improvisada, metiéndose por la ventana al escenario político electoral. Alcanzó el éxito personal logrando seducir a la juventud. Mas no cuenta con una experiencia mínima que garantice un buen gobierno, ni cuenta con una formación ideología y doctrinaria que lo sostenga. Volveremos a votar por el mal menor. Esa parece ser nuestra condena.

Sin embargo, creemos que puede abrirse una esperanza en el futuro incierto de nuestras naciones. Verónika Mendoza (FA) y Alfredo Barnechea (AP), vienen cabalgando con mucha fuerza desde atrás, pisándole los talones al carismático, y dos veces presidente de la república, Alan García. A pesar que debido al factor tiempo, tan corto que les queda, no es posible, desde nuestra modesta opinión, que uno de ellos pase a la segunda vuelta, pero si se afirmarán con un poder solvente, constituyendo un fuerte conglomerado social que le dará la fuerza suficiente como para realizar una brillante fiscalización, presionando de manera constante al nuevo gobierno que se instale el próximo 28 de julio, exigiendo eficiencia en la gestión. Verónika desde la izquierda y Alfredo desde el centro, presionarán al nuevo  gobierno a realizar algunas correcciones urgentes y necesarias al Modelo Económico Neoliberal imperante, que desde nuestro punto de vista ya no da más, si queremos reactivar la economía nacional, sacándola del enfriamiento.

domingo, 14 de febrero de 2016

¿A QUIÉN ELEGIR COMO PRESIDENTE?

Por: Enrique Soto Roca

El próximo 10 de abril los ciudadanos peruanos acudiremos a las urnas para elegir al nuevo presidente que conducirá el país en los próximos cinco años. En tal sentido, queriendo sacar una fotografía del momento, la empresa encuestadora DATUM, ha realizado un simulacro de votación, donde 1200 personas, una muestra ciudadana, ha acudido a las ánforas a depositar su voto, cuyos resultados ha desatado un sin número de comentarios de todo calibre. Sin embargo, estos merecen ser analizados cuidadosamente, con prudencia, sin apasionamientos.

Según los resultados del simulacro de votación, en un conteo rápido de todos los votos válidos, resulta  que Keiko Fujimori de Fuerza Popular (FP) sigue manteniendo el primer lugar de las preferencias en estos comicios con un 39%. Lo sigue, Julio Guzmán, de Todos Por el Perú (TPP), con un 20%. En tercer lugar se ubica Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos Por el Kambio (PPK) con 13%; alcanzando el cuarto lugar Cesar Acuña, de Alianza Por el Progreso (APP) con 9%, reservándose el quinto lugar para Alan García de Alianza Popular (AP) con 5%. Según este simulacro, también se registra que Alfredo Barnechea, candidato de Acción Popular (AP) y Verónika Mendoza del Frente Amplio empiezan a aparecer en el escenario político electoral alcanzando el 3% de las preferencias. Alejandro Toledo, de Perú Posible, ha descendido al sótano registrando solo un 2%.

Como se podrá apreciar, esta fotografía del momento del proceso de campaña electoral rumbo a la presidencia, tiene una justificación real en relación a como se moviliza el electorado de acuerdo a los acontecimientos y sucesos últimos protagonizados por los candidatos. Que es necesario puntualizarlos, sin patear el tablero, ni castigando con severidad a las encuestadoras, restándoles importancia y seriedad al trabajo que realizan, que por cierto pueden tener errores, como los puede tener cualquier analista e investigador social, sin que esto signifique una tendencia mal intencionada que pretenda hacerle daño a algún postulante. No se ve en estos resultados esa postura.



Desde nuestro particular punto de vista es real la proyección de votación que tiene Keiko, y que sigue liderando la preferencia electoral, ya que su organización ha trabajado varios años, y se ha invertido ingentes recursos económicos, por consolidar un núcleo duro que es mantenido. No crece, pero tampoco baja considerablemente, es una herencia política que le ha dejado su padre, que se ha fortalecido al haber sido este victimizado con una prisión supuestamente injusta, pero esto no lo exime que la gran mayoría de votantes no recuerde todas la atrocidades que se realizaron en su gobierno, y que sea registrado como el gobierno más corrupto que hemos tenido en toda nuestra vida republicana. Por ello consideramos que con esta proyección de votación que Keiko tiene, pasa de todas maneras a la segunda vuelta, evento que se va a dar, qué duda cabe, pero de allí que salga elegida presidenta va a ser muy difícil, salvo que a última hora, como hemos señalado en otros artículos, se suelte de la tutela paternal, y rompa radicalmente con su pasado de oprobio y deshonra, enfrentando y derrotando políticamente a su padre, afirmándose en una actitud democrática y de perdón. Cosa que está muy difícil que lo haga, ya que se haya atada de pies y manos, llevando a gente que ha trabajado con su padre en su entorno, y que ha compartido las atrocidades realizadas por su padre, de la que nunca se podrá soltar. Sin embargo, son agentes de negociación ya que de todas maneras van a tener una buena cuota de poder en el nuevo Congreso de la República, que se instalará el próximo 28 de julio. Situación que hay que tener en cuenta.

Cesar Acuña, cae del  segundo al cuarto lugar, por las torpezas cometidas de manera reiterada en su carrera profesional. Plagiando de manera continua para obtener sus grados académicos. Eso no hace un investigador serio, vinculado a la academia. Y lo termina rematando habiendo expropiado totalmente la producción de un libro, desconociendo al verdadero autor intelectual, haciéndolo suyo. Eso de que fuimos coautores, nadie le cree, tampoco tiene fundamento. A partir de estos hechos su capacidad intelectual y moral se ha desmoronado, situación que lo afecta poderosamente en el proceso electoral. Y los recursos económicos en abundancia que posee no van a servir de nada para revertir esta desvergüenza. Por más que su asesor internacional Luis Favre, haya lanzado un spot publicitario comparándolo con Martin Luther King, queriendo minimizar el plagio, señalando que el mencionado líder de la iglesia bautista que luchó por la libertad en EEUU también lo hizo, es una desfachatez. Por no decir un improperio .Acuña seguirá cayendo en las encuestas, porque se ha quedado sin piso. Sus opciones de pasar a la segunda vuelta, y sus sueños de llegar a la presidencia son nulos. No supo diferenciar una campaña provincial a la alcaldía, o una campaña departamental a la gobernación regional, de una campaña nacional a la presidencia de la república, las exigencia son enormes, y los grupos de poder te espulgan toda tu existencia, aún antes de haber existido. La situación es más complicada, y con esas debilidades expuestas, Acuña está totalmente descalificado. Perdió una gran oportunidad.

Creemos sinceramente que PPK puede bajar un poco más en las próximas semanas, ya que el votante lo empieza a ver como un extranjero. Y su edad avanzada no lo ayuda a mostrar un espíritu dinámico y emprendedor. Dos aspectos que le mueven el piso. Además, es visto como alguien que tuvo la oportunidad de hacer cosas a favor del país y sin embargo no las hizo, cuando fue en dos oportunidades ministro de estado.

El que puede avanzar un poco más es Alan García, debido a su gran experiencia en estas lides, y por su audacia y atrevimiento que tiene para comandar multitudes. Hay que tener en cuenta que es el único político profesional que participa en este proceso. Es un cuadro con formación ideológica y doctrinaria. Situación ventajosa que le permite lidiar con la competencia. Sin embargo, puede salir muy golpeado por los “narcoindultos”,que no lo dejan avanzar en los últimos meses, a pesar de ser favorecido por la alianza que han realizado los apristas con el PPC, que les ha permitido juntar fuerzas para hacer una mejor campaña.

El comentario central de este simulacro electoral lo trae Julio Guzmán, el outsider del momento, que ha repuntado de la noche a la mañana con 20% de la intención de voto, según el evento realizado por Datum, ubicándose en el segundo lugar, habiendo desplazado, en menos de 30 días a PPK y Cesar Acuña. ¿Por qué la gente vota por Julio Guzmán? ¿Pasará Julio Guzmán a la segunda vuelta? ¿Será Julio Guzmán el nuevo presidente del Perú para los próximos cinco años?

Si bien es cierto que todavía faltan aproximadamente 60 días para definir quienes pasarán a la segunda vuelta electoral para elegir al nuevo presidente constitucional de la república, la verdad es que el resultado final se acerca cada vez más. Guzmán, es un candidato que entró por la ventana a la escena política electoral. Un técnico, sin experiencia política. Sin formación ideológica ni doctrinaria. Nunca militó en un partido político. Hace dos años aproximadamente se incorporó en Todos por el Perú, una organización política partidaria fundada hace diez años, con el sueño de querer ser presidente. Al comienzo nadie le daba importancia, sin embargo, su constancia, su perseverancia, su obsesión por llegar a la silla de  Pizarro, empiezan a darle frutos, en un país sin formación política, y con una aversión brutal a los llamados políticos tradicionales, que son vistos como corruptos y mentirosos, la candidatura de una persona nueva en estos menesteres, que no es visto como un político sino como un técnico empieza a tomar forma. Sin importar que este candidato cuente con una organización partidaria sólida que lo respalde, sin importar que este candidato no cuente con un plan de gobierno contundente que sintetice la visión de país que los peruanos queremos construir, sin importar cuan preparado política e intelectualmente esta para conducir al Perú por el sendero del progreso y el desarrollo, solo vemos la buena impresión que nos da, cosa que no garantiza la realización de un buen gobierno. Consideramos que votando de esa manera el riesgo que corremos es demasiado alto. En otro momento nos equivocamos con  el buen parecido que nos vendió Fujimori en 1990, nos volvimos a equivocar con el perfil que nos mostró Ollanta. Esperemos que esta vez no nos volvamos a equivocar. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de ser más exigentes. Obliguemos a los candidatos para que sean propositivos, que expongan sus planes de gobierno, las soluciones puntuales y concretas a los más álgidos problemas que la ciudadanía padece, como la desaceleración económica, la inseguridad ciudadana, la corrupción, la insalubridad, la desnutrición y la pobreza, por citar algunos males que de manera inmediata deben ser resueltos. Es necesario en estas elecciones no votar por el individuo que muchas veces nos hechiza, sino votar por la propuesta, que no es otra cosa que un buen Plan de Gobierno.

lunes, 1 de febrero de 2016

DESPUES DE 15 AÑOS DE HABER RECUPERADO LA DEMOCRACIA

Por: Enrique Soto Roca

El año 2000, finalizando el siglo XX, cayó la dictadura fujimontesinista, una de las más oprobiosas y corruptas que hemos tenido a lo largo de cerca de dos centurias de vida republicana. Desde ese entonces, han transcurrido 15 años de vida democrática ininterrumpida, tres gobiernos elegidos democráticamente, se han alternado en la conducción política del país. Y estamos, a pocos meses, de elegir, los ciudadanos peruanos, acudiendo a las urnas, al cuarto gobierno, que administrará el país hasta la celebración del Bicentenario de la Independencia: 2021. Este periodo democrático, que le costó al pueblo peruano sangre, sudor y lágrimas, como diría el gran Winston Churchill, debe ser fortalecido e institucionalizado, visto como una proeza ciudadana que desea siempre vivir políticamente en Libertad y Democracia.

Teniendo en consideración la experiencia vivida en estos últimos 15 años en el quehacer político nacional, trataremos, en estas líneas, de hacer una reflexión profunda, de los sucesos acontecidos en ese periodo, partiendo del análisis de lo que hicieron y/o dejaron de hacer los tres gobiernos de turno, por afirmar y promover el desarrollo nacional.


Con Toledo se reinicia el periodo democrático

Alejandro Toledo, electo democráticamente, en su condición de Presidente Constitucional de la República, inauguró este nuevo proceso(2001- 2006); seguido de Alan García, que por segunda vez, volvió a ocupar la más alta magistratura del Estado (2006- 2011); finalmente, cerró estos 15 años de vida institucional democrática en el país, Ollanta Humala, cuya gestión, al frente de la nación, está a seis escasos meses de finalizar( 2011-2016), transfiriendo de ese modo el mando, el próximo 28 de julio del 2016, al nuevo mandatario que saldrá elegido en los próximos comicios.

Después de haberse desmontado- aunque no en su totalidad, quedando algunos remanentes- la mafia fujimontesinista, que logró corromper a todo el Estado, y haber dejado casi vacía la Caja Fiscal, Valentín Paniagua, que presidió brevemente un gobierno de transición, instaló al primer gobierno democrático de este periodo, presidido por Alejandro Toledo, quien de manera inmediata tomó la riendas de la continuidad de la gestión política del país, desde el Estado. En esa perspectiva, hay que tener en consideración que ese gobierno en sus primeros años tuvo todo el apoyo del pueblo peruano, ya que se provenía de una dictadura violenta y corrupta que había carcomido los cimientos de las instituciones, ubicándolas al borde del colapso, como la Fuerzas Armadas y Policía Nacional en su conjunto, así como el Poder Judicial y el Ministerio Público, principalmente, instituciones que hasta el día de hoy no pueden reponerse de tan gigantesca y profunda corrupción instalada. En ese escenario, de crisis moral vivida al interior de país, el gobierno de Toledo, tuvo su fundamento, para administrar relativamente bien el país, en los vientos económicos y financieros internacionales que soplaron, con mucha fuerza a su favor. Es decir a favor del Perú. Factores externos, de mucha valía que impactaron poderosamente, y de manera directa en la economía peruana. Tal es así que jugó un papel importante, la crecida en el mercado internacional de los precios de los metales por esos años, teniendo en cuenta que somos un país primario exportador, principalmente de minerales, porque somos el tercer país, en el mundo, productor de cobre y el quinto productor de oro. Por otra parte, tuvo que ver, en la estabilidad económica del gobierno de Toledo, la euforia del crecimiento Chino, convertido en nuestro principal socio comercial, así como la moderada política monetaria norteamericana. Estos factores fueron fundamentales, para darle estabilidad a la economía de nuestro país en los comienzos de este periodo democrático. Tal es así que, Waldo Mendoza, investigador del Departamento de Economía de la PUCP, sostiene de manera metafórica que: “Cuando Toledo ingresó, sus piedras valían aproximadamente 40. Cuando se fue, estaban en 90. De la nada, valían más. Es cierto que la producción de piedras aumentó en 50%, pero el precio de las mismas más que se duplicó” (Poder/12 /15).En este periodo se dio inicio al crecimiento de la economía en nuestro país de manera boyante, que duró alrededor de una década, donde la economía peruana empieza a liderar el crecimiento en  la región. La riqueza del país creció un promedio de 6% anual entre el 2003 y 2013 (la  mayor tasa de Sudamérica). Una inflación que no superaba el rango meta de 3%, la más baja de América Latina. Esto permitió un crecimiento continuo de la inversión privada, alentada por la baja tasa de interés en el mercado financiero internacional, el flujo de capitales nos llegó como un chorro, además de la seguridad jurídica que estos tenían promovió que se instalara en nuestro país, ya que la Constitución Política de 1993, que no fue modificada estimulaba la subsidiaridad del Estado en la actividad empresarial, establecía la existencia de contratos-ley que solo podían ser modificados por acuerdo de las partes, y hubo un trato igualitario, sin distinción, entre empresas extranjeras y nacionales. En ese contexto, en el gobierno de Toledo se impulsaron dos reformas de carácter económico importante, siendo una de ellas, acabar con el régimen de la cedula viva, a través de la cual los trabajadores del sector publico podían recibir una pensión correspondiente a su último sueldo, además ajustado a los incrementos que dicho cargo ocupado pudiera recibir en el futuro. En sí era un privilegio insostenible que gozaba un sector de trabajadores, afectando a la gran masa laboral. El segundo, fue la negociación de famoso Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, con una oposición significativa por vastos sectores de la izquierda principalmente, que veían la apertura de mercado como una amenaza para los intereses económicos nacionales. Sin embargo, esta se impuso, y permitió la celebración de nuevos tratados con otros países. Así mismo, se mejoró sustancialmente la política monetaria del Banco Central de Reserva (BCR), que estableció un esquema de metas de inflación.

Por otro lado, podemos sostener, que en este proceso de recuperación de la democracia, iniciado con la gestión de Toledo, no se continuó, con desmontar todo el “andamiaje” de las redes instaladas por la mafia fujimontesinista, iniciado por el gobierno de transición presidido por Valentín Paniagua, que si hizo un esfuerzo denodado por acabar con esta lacra, pero la brevedad del tiempo no le permitió desparecerlo. En tal sentido, era necesario realizar una profunda reforma en las instituciones más afectadas, como el Poder Judicial, las FFAA y la Policía Nacional, que hoy estamos sufriendo las consecuencias de ese rebrote. Asimismo, no se hizo justica, que hasta ahora esperan, los afectados por la guerra sucia promovida por el Estado, en el periodo de la dictadura, claramente lo establecido por la investigación profunda que realizó la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR).Sin embargo, los familiares de las victimas hasta hoy siguen clamando justicia. Toledo tuvo la oportunidad de honrar la dignidad nacional, y concluir victorioso su lucha iniciada contra la tiranía, pero no lo hizo. Terminada su gestión tuvo que cederle el mando a Alan García Pérez, quien, por segunda vez, en el 2006 asume la conducción del Estado peruano.

El Apra por segunda vez Toma las riendas del poder

El gobierno aprista, inició su gestión en un periodo de abundancia, con vientos internacionales a su favor (con excepción de la crisis financiera internacional del 2008-2009). Esto le permitió hacer un gobierno positivo, desde el punto de vista macroeconómico, reivindicándose de esta manera del mal gobierno, por no decir pésimo, que realizó en su primera gestión, donde la inflación, fue la más alta del mundo, llegando a tocar fondo de inestabilidad económica. El Perú estuvo arruinado. En este segundo gobierno las cosas fueron distintas, y el crecimiento económico continuo enalteció su gestión. En tal sentido, su ministro de economía Luis Carranza, sostiene enfáticamente: “Entre el 2006 y 2011,la inversión privada creció con un promedio anual mayor a 15%, y la inversión pública creció cerca del 16%”. Más adelante, explica que el gobierno aprista recibió una PBI de 80 mil millones de dólares en el 2006, y se transfirió al termino de nuestra gestión en el 2011 un PBI de 180 mil millones de dólares.(El Comercio 4/4/15).En otro momento, de la extensa conversación que sostiene con la periodista Mariella Balbi, Carranza, sostiene que “la pobreza pasó del 50% el 2006, a 27,8% el 2011.Una reducción exitosa”. Sin embargo, “la recuperación del Perú en el 2010 (después del bajón del PBI, que registró el país el 2009, como resultado de la crisis internacional) no fue consecuencia de la gestión de Alan García. Lo que pasó es que China se recuperó rápidamente”.

No se puede negar que la coyuntura internacional, de precios elevados de los commodities, favoreció enormemente la gestión aprista, generando un positivo desarrollo macroeconómico, pero tampoco se puede obviar que en este periodo se alentó la inversión privada, se impulsó la inversión pública, dándose facilidades a las empresas mineras para la extracción de minerales, que eran de gran demanda en el mercado internacional. Esta promoción del sector minero impulsó definitivamente el crecimiento de PBI, que creció más del 100%. Sin embargo no se puede dejar de mencionar que la conflictividad social se disparó durante el segundo gobierno aprista. En el 2010, la Defensoría del Pueblo registró 246 casos, muchos asociados a actividades extractivas.

Por otro lado debemos señalar que al igual que el régimen anterior, este no le puso fuerza a una política de profundas reformas estructurales, que el país hasta ahora demanda, para acabar con la corrupción, la inseguridad ciudadana y las desigualdades sociales y económicas que mellan la calidad de vida de la poblacion. No se implementó un política adecuada y eficiente para acabar con los remanentes de las redes mafiosas fujimontesinistas que operan al interior de las instituciones del Estado, por eso se habla hoy en día de una corrupción institucionalizada, que se mueve, con eficiencia al interior de gobierno central, de los gobiernos regionales y locales, sin que nadie los pueda parar. El Poder Judicial no hace nada para Lograr contener esta avalancha, menos la Contraloría ni el Ministerio Público. Ni que se diga de la Policía Nacional. Por lo que es necesario realizar una reforma profunda y radical en estas instituciones.

Por otra parte es necesario resaltar que durante el gobierno de Alan García se amplió la infraestructura,  base del desarrollo, con la construcción de grandes hospitales y al creación de colegios emblemáticos, con infraestructura moderna, con tecnología de punta. Asimismo, destacan en este periodo, las Carreteras Interoceánicas (IIRSA Norte y cinco tramos en el Sur), el Muelle Sur, los aeropuertos regionales del norte y del sur (cofinanciados), el muelle Norte Callao, el Puerto de Paita y el Puerto de Yurimaguas.

Ollanta Humala asume la conducción del estado

Lo que hay que destacar en estos 15 años de actividad política nacional es la continuidad de la democracia, con la alternancia de partidos políticos en el Poder, administrando y conduciendo los destinos del país, por un periodo de cinco años, que luego es reemplazado por otro, a través de un proceso electoral, donde el ciudadano emite su voto. Siguiendo este proceso, el 2011, se eligió en las urnas, en segunda vuelta, a Ollanta Humala, candidato del Partido Nacionalista, como nuevo Presidente Constitucional de la República, tomando, el 28 de julio, día de nuestra Independencia, las riendas de la conducción política de nuestro país. El balance de su gobierno, a escasos 6 meses de culminar su gestión es bastante polémico, ya que los objetivos políticos y económicos neurálgicos que ofreció en campaña a la ciudadanía no se cumplieron, por lo que el pueblo peruano se siente estafado. 

Ollanta Humala, como representante del Partido Nacionalista Peruano, llevó adelante una campaña, para ser elegido Presidente de la República, levantando un programa que llevaba como título “La Gran Transformación”, a través del cual había logrado confluir una gran coalición, que expresaba un sentimiento político de centro-izquierda. Sectores de todas las tendencias políticas progresistas lo apoyaban, creyendo –como debe ser- en la propuesta. Sin embargo, por razones tácticas, para que gane en segunda vuelta, así fue lo acordado –según manifiestan sus partidarios- se cambió la propuesta inicial por una nueva, denominada: La Hoja de Ruta, pero sin perder la esencia de la gran trasformación. Es decir el gran cambio que el Perú necesita. Pero lo que sucedió, una vez elegido, es el total abandono a la propuesta original, y a las fuerzas sociales que lo llevaron al Poder. Haciendo alianza con el gran capital, y con la fuerzas económicas y financieras que dominan el mercado.

El nacionalismo, recibió un país en bonanza, se favoreció, en sus dos primeros años, del crecimiento continuo de la década del boom económico, debido- como ya se ha manifestado-a los altos precios de los metales, a la gran demanda de estos productos en el mercado internacional, principalmente China. A la baja tasa de interés de los capitales en el mercado financiero mundial, promovido por la política monetaria norteamericana. Esto hizo que el nuevo gobierno, recién instalado, se moviera sin mayores  obstáculos en “piloto automático”. Nada hacía presagiar que la situación internacional cambiaría radicalmente, y su falta de visión no permitió adelantarse a los hechos, tratando de amenguar lo que se podría venir en un nuevo escenario, teniendo en consideración el sentido común que nada es eterno, ni para siempre. En este nuevo escenario que se inició a mediados del 2013 aproximadamente, el gobierno de Humala se sintió arrinconado y contra la pared: El boom económico, de los precios altos y la gran demanda de nuestros minerales en el mercado internacional había terminado. Se dio inicio a un proceso de desaceleración económica, que frenó en seco nuestro crecimiento, a duras penas en el 2014 logramos que nuestro PBI crezca en 2,4%. El 2015, crecimos aproximadamente 2,8% del PBI, cuando a comienzos del año el MEF y el BCR, proyectaba un crecimiento optimista entre 4 y 5%.En el tercer trimestre de año pasado, empezaron a vaticinar que el repunte económico se vendría en el último trimestre. Sin embargo, esto no ha sucedido, y todas las medidas de carácter económico adoptadas por el gobierno de manera tardía, a lo largo del año, han sido un rotundo fracaso. Esta situación alarmante ha contraído el consumo, así como ha golpeado el empleo, ya que la inversión privada ha retrocedido estrepitosamente, y la inversión pública no ha sido lo suficientemente abultada, como para poder paliar este enfriamiento. Esto se ve acentuado con el inicio de un proceso electoral, donde los agentes económicos están en la expectativa que quien será el nuevo presidente de la república que tomará las riendas del país, generando incertidumbre. Es más, ha habido una corrida de capitales de inversión en la medida que la Reserva Federal norteamericana ha incrementado sus tasas de interés, por lo que el BCR se ha visto en la necesidad de hacer lo mismo, incrementando la tasa de referencia, para de alguna forma defendernos de la arremetida del mercado internacional. Pero, esta medida aislada no es suficiente para salir de este estancamiento.

El gobierno de Humala, ha perdido una gran oportunidad para afirmar las bases del desarrollo del país. Estuvo en condiciones materiales, cuando asumió el cargo, de asegurar la continuidad del crecimiento, sin embargo, por falta de experiencia y habilidad técnica no lo hizo, cayendo en una desaceleración continua que amenaza quitarnos todo lo que hemos ganado en el periodo de bonanza. Tengamos en consideración que el gobierno nacionalista recibe un PBI de 180 mil millones de dólares, cuando este estaba hace diez años en alrededor de 50 mil millones de dólares. Asimismo, recibe las Reservas Internacionales Netas (RIN), en aproximadamente 60 mil millones de dólares, cuando estas estaban hace diez años en 15 mil millones de dólares, además, encuentra un Fondo de Estabilización Fiscal, creado en 1999,con un monto aproximado de 10 mil millones de dólares, sin contar que los dos primeros años, de su gestión, sin mover un dedo, sino debido a los buenos vientos internacionales, registró un superávit en su administración que ascendió a 4 mil millones de dólares. Es decir, dinero suficiente para lanzar un Plan Económico agresivo y audaz que hubiera impedido que nuestra economía cayera en este enfriamiento, sin embargo, no lo hizo. Solo se limitó a implementar medidas tímidas, de manera tardía (le faltaron reflejos), que finalmente no dieron buenos resultados. Por lo que consideramos que el nuevo gobierno que asuma la conducción del país el próximo 28 de julio, tendrá como primer reto reactivar la economía nacional, sacándonos de este vil enfriamiento.

Por otro lado, sostenemos que este gobierno nacionalista, que está a escasos seis meses de culminar su gestión, perdió una gran oportunidad para afirmar las bases del desarrollo del país, por que habiendo tenido los recursos necesario para crear y modernizar la infraestructura en el país no lo haya hecho, principalmente las vías de comunicación terrestre, para unir adecuadamente todo el país. Ya se debió haber terminado en todos sus tramos la Carretera Marginal de la Sierra; así como ya se debió haber resuelto, de manera efectiva, la comunicación con la Región Central, corredor estratégico de ingreso y salida desde Lima, dejando de padecer feroces entrampamientos,  para ello es urgente la construcción, en esa parte del país del Túnel Transandino. Además, se debe notificar el retraso que existe en la obra de la Línea 2 del Metro. Como la lentitud para ampliar y modernizar, para hacerlo más competitivo en el mercado global, el Aeropuerto Internacional “Jorge Chávez”. Esta situación, nos genera pérdidas económicas y nos resta competitividad en el mercado mundial. Tengamos en cuenta que tenemos un retraso en infraestructura de más de dos décadas, por un valor aproximado que sobrepasa los 100 mil millones de dólares. Así mismo, no se hizo nada importante, en la construcción de hospitales, para mejorar la atención de salud, como tampoco se mejoró sustancialmente la infraestructura escolar, con la construcción de nuevos colegios. Hay que tener siempre presente, para superar esta situación, que nuestro país ocupa los últimos puestos en los rankings internacionales en calidad de educación y salud.

En tal sentido, se corrobora, que la carencia de infraestructura en el país sigue siendo elevada, lo que limita el crecimiento y la competitividad, como ya se ha mencionado. En ese sentido, el informe Plan Nacional de Infraestructura 2016-2025, elaborado por la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), muestra que la infraestructura alcanza la cifra de US$ 159.549 millones. Para cerrarla, dice la publicación, se debería invertir un promedio anual correspondiente al 8,27% del PBI entre el 2016 y el 2025. Gonzalo Prialé, presidente de dicho gremio, ha sostenido en repetidas ocasiones que, para conseguir este objetivo, el Perú tendría que endeudarse. (Revista Poder /12 /15).

“La Voz del Pueblo, es La Voz de Dios”

Finalmente, queremos manifestar nuestro profundo respeto al Sistema Político Democrático que estamos viviendo, que nos permite expresarnos libremente, dejando circular nuestras ideas, en un debate permanente, abierto y alturado, cosa que no sucede en una dictadura como la que hemos padecido hace 15 años, y que nos puso en vilo durante una década. Esto ha significado que la actividad política, en este periodo, haya mejorado en su forma, mas no en su contenido, debido al alto grado de corrupción, que padecen los partidos y las organizaciones políticas, heredadas de la dictadura fujimontesinista, que fue audaz en  la implementación de una mafia gigantesca, cuyos tentáculos alcanzaron introducirse en los más recónditos espacios del Estado, corrompiéndolo, y corroyendo sus estructuras. Esa escuela de podredumbre persiste hasta hoy, por lo que el nuevo gobierno que se encargue de conducir los destinos de nuestra patria en el próximo quinquenio, debe tener las agallas suficientes para desmantelar esta estructura de latrocinio.

En tal sentido, sostenemos que a pesar que la democracia ha dignificado la participación ciudadana, dándonos voz y voto en los procesos electorales, la actividad política partidaria sigue envilecida. Por ello, la decadencia y la crisis política que se está padeciendo. Los ciudadanos mayoritariamente, ya no creen en los políticos tradicionales, siendo presionados a renunciar y salir de escena, para dar paso a una remoción con nuevas generaciones. En esta dirección es necesario promover las reformas políticas electorales, para democratizar los partidos, obligándolos a ser más eficientes y transparentes, que cumplan con su verdadero rol de enlace entre la población organizada y el Estado, tratando de esa forma de resolver los graves problemas que padece el pueblo peruano en su conjunto. Pensamos, que ha llegado el momento de poder sacarle el mayor provecho al sistema democrático, impulsando la participación de la ciudadanía en el quehacer político nacional, haciéndolos de tal manera directos responsables de su destino. Tenemos que acabar con la sola obligación que tiene el ciudadano de ir cada cinco años a las urnas y elegir al nuevo mandatario, debemos avanzar un poco más, organizándonos en nuestras comunidades para exigir a la nueva autoridad un buen gobierno, asimismo controlar y fiscalizar su gestión, para que esta resulte beneficiosa a la población.

Esta experiencia de democracia que estamos viviendo en estos últimos 15 años, debe servirnos  para lograr institucionalizar, haciendo que eche raíces profundas en tierra fértil, para que florezca un árbol frondoso, que nos de sombra y aire oxigenado en los próximos siglos. Ese debe ser el reto de pueblo peruano, cuando acuda este año nuevamente a las urnas a elegir al cuarto presidente de la república, de manera continua, en este periodo. Ya  que es necesario enaltecer la alternancia en el poder, a través de procesos electorales limpios y transparentes, convirtiéndose la decisión popular en un baluarte de grandeza. Por ello alguien dijo: “La voz del pueblo, es la voz de Dios”, expresando el profundo respeto a la voluntad popular, ya que ello es la esencia de un sistema democrático.

Nunca más, debemos permitir, se vuelva a la noche oscura de una dictadura, peor aún si es déspota y corrupta. Ya que engendra males en las naciones, que se necesitan décadas para poder extirparla, lo decimos con conocimiento de causa. En tal sentido, debemos esforzarnos por fortalecer la continuidad de este periodo democrático, que fue recuperado hace 15 años, haciendo caer a una dictadura cruel, feroz y corrupta, que se enquistó en poder por una década, suficiente para crear la deshonra, el caos y la destrucción nacional.

martes, 22 de diciembre de 2015

“CAIGA QUIEN CAIGA”

Por: Enrique Soto

Uno de los principales problemas que tendrá que enfrentar el próximo gobierno es sobre corrupción. La situación en este aspecto se ha vuelto intolerable para la ciudadanía. Tal es así, que, según la IX Encuesta Nacional sobre Corrupción 2015, elaborada por Ipsos, por encargo de Proetica, señala que una  gran mayoría de peruanos que asciende a un 78% cree que la corrupción ha aumentado durante el gobierno de Ollanta Humala, razones no les falta, al ver tanta podredumbre que ha infectado el quehacer político y social del país. Lo más preocupante de este sondeo es que los encuestados expresan un gran pesimismo en torno al problema, señalando que la “corrupción se incrementará en los próximos cinco años”, ya que el Estado no tiene capacidad para controlar dicho fenómeno. Asimismo, el 47% cree que los jueces son los más corruptos, siendo el Poder Judicial líder de las instituciones más corruptas, seguida por el Congreso de la República, con 44% y la Policía Nacional, con 42%. Esta grave situación de agudo deterioro moral al que han llegado nuestras autoridades, merece una profunda reflexión.

“Caiga quien caiga” es un documento escrito por José Ugaz, quien fue nombrado procurador Ad-Hod para los casos de corrupción del gobierno de Alberto Fujimori y  Vladimiro Montesinos, la investigación penal más importante de la historia del Perú. En dicho documento, se señala que en ese periodo de gobierno “todos los estamentos del Estado fueron corrompidos”. Asimismo, se relata la historia íntima de cómo se desmontó la mafia fujimontesinista. Sin embargo, consideramos, al margen de que se haya o no desmontado la referida mafia instalada en la dictadura, quedó una escuela del mal para los futuros mafiosos, que ahora reaparecen y profundizan la corrupción, sin que nadie pueda hacer algo para contenerla. El caso más emblemático de este gobierno en materia de corrupción, es el promovido por el ex asesor presidencial de Ollanta Humala, Martin Belaúnde Lossio, en complicidad con Rodolfo Orellana y el ex presidente de la Región Ancash César Álvarez, constituyendo una red del delito que –según el informe de la Comisión Investigadora del Congreso, presidida por el parlamentario Vicente Zeballos Salinas- dicha organización tuvo ganancias por más de 490 millones de soles. Es decir, aproximadamente, más de 150 millones de dólares. Y esto sucedió, principalmente por la falta de iniciativa de control en el interior de algunas entidades públicas. Dejando que las cosas sucedan, asiéndose de la vista gorda, para que la mafia pueda operar. Como todos recordaremos, fue muy difícil capturar Martín Belaúnde, la Policía Nacional se mostró incapaz, permitiendo su fuga del país, y eso simplemente porque no había voluntad política, en razón que habían muchos intereses en juego, y altas autoridades involucradas, supuestamente, ganaban tiempo para ver cómo se ponían de acuerdo para enfrentar el asunto. Hay que tener en cuenta que el presidente Ollanta Humala es acusado por la oposición de cobrar cupos a los narcotraficantes en la selva, cuando era Capitán EP, más conocido como el Capitán Carlos. Asimismo, la oposición ha denunciado reiteradamente, que el levantamiento de Locumba, supuestamente contra la dictadura Fujimorista, fue una cuartada, para proteger la huida de Montesinos, a través de velero Karisma. Estos hechos que fundamentan el quehacer corrompido de la clase política tienen que esclarecerse, si queremos extirpar este mal que amenaza con destruir la sociedad.

Por otro lado, el escándalo de los Petroaudios, producido en el gobierno de Alan García, que le costó el puesto a Jorge del Castillo como Presidente del Consejo de Ministros, no ha quedado claro para la ciudadanía, ya que la prueba contundente, donde se escuchaba hablar a los infractores sobre “la aceitada”, refiriéndose a los sobornos que se iban a pagar, fue sacada del proceso por ser consideradas pruebas ilegales, quedando absueltos los involucrados. Asimismo, la mayoría de peruanos no se explica cómo en el gobierno de Alan  pudieron salir en libertad, cientos de narcotraficantes, a través de los “narcoindultos”, el principal operador responsable Facundo Chingel, ha sido condenado a 13 años de prisión, sin embargo, eso no satisface a la opinión pública.

Alejandro Toledo, no tiene forma de justificar ingentes inversiones en propiedades inmobiliarias, siendo investigado por lavado de activos, a través del sonado caso Ecoteva. Como todos tenemos conocimiento el ex presidente de la República, tratando de explicar los hechos entró en sendas contradicciones, que en lugar de defenderse, terminó profundizando el mal, estos hechos son simplemente algunas señales de la corrupción institucionalizada que existe en el país.

Queriendo explicarnos a profundidad el mal que estamos padeciendo, nos damos cuenta que la situación no sólo parte desde el gobierno central, sino que, esta se ha extendido a los gobiernos regionales y locales, como queriendo decir las autoridades del interior del país: “si ellos lo hacen, por qué yo no”. Tal es así que muchos gobernadores regionales y alcaldes están presos y otros están siendo procesados. Así mismo, en las elecciones regionales y municipalidades pasadas, se detectó que casi todos los partidos políticos –unos más que otros-tenían candidatos vinculados al narcotráfico, en total sumaban 124(fuente: Utero.pe).Sin embargo, nada se hizo por parte del Estado para contrarrestar tamaña insensatez. Por ello, con mucha razón Jorge Medina Méndez, miembro de la Asociación Civil Transparencia y presidente de Proetica, exige se realicen profundas investigaciones, en torno a estos actos punibles, y demanda reformas institucionales. Asimismo sostiene, que entre 10% y 15% cuesta a la empresa privada operar en un ambiente donde no hay transparencia, rendición de cuentas o donde hay corrupción. Además, señala, que tenemos una Contraloría inoperativa; no ha descubierto un solo gran caso en los últimos años (La República 9 diciembre 2015).

Esta situación de corrupción institucionalizada que estamos padeciendo los peruanos a nivel nacional es sumamente preocupante, que el futuro gobierno tiene que encararla en su total dimensión. Lo que está pasando en la Provincia Constitucional del Callao,  y que el gobierno central se ha visto en la obligación de declararla en emergencia, es una muestra palpable de cómo está avanzando esta lacra, donde, según sostiene Gino Costa, “las autoridades políticas en el Callao son las principales sospechosas de todo lo que está ocurriendo”.(La República 13 diciembre 2015).Esta declaraciones son sumamente graves que ponen en  tela de juicio la actividad política vinculada a la delincuencia, mediante una bien tejida red de corrupción, como ocurrió en Ancash. Esto merece una profunda investigación, ya que la estabilidad del orden social está en juego.

Como podemos darnos cuenta, la corrupción institucionalizada, recorre por todas la venas del cuerpo social peruano, queriéndole generar una infección terminal. Eso tiene que acabar, realizando una reforma institucional profunda que nos permita, de raíz, arrancar el mal, con su extirpación estaríamos garantizando el crecimiento y desarrollo económico, y consolidando la institucionalidad democrática, haciendo prevalecer el Estado de Derecho. Para realizar esas urgentes reformas, a ningún gobierno debe temblarle la mano, ya que debe estar seguro que cuenta con el respaldo de la ciudadanía. Es decir dl conjunto de pueblo peruano, que se ve perjudicado por esos embates de mafias organizadas que operan al amparo de autoridades corruptas. Por ello, es necesario realizar profundas investigaciones, con el propósito de identificar a los infractores. “Caiga quien caiga” debe ser  la consigna que nos impulse a acabar con el mal, y para ello no debemos esperar la instalación del próximo gobierno, debemos empezar ahora mismo. El gobierno de Ollanta Humala, en estos últimos seis meses que le quedan de gestión debe realizar acciones radicales para iniciar el plan de exterminio de esta podredumbre que pone en  jaque nuestra estabilidad institucional. En tal sentido, estamos notificados, de nosotros dependen acabar con el mal, o convivir con el hasta que nos vuelva anémicos y acabe con nuestra existencia.