viernes, 27 de marzo de 2015

FERIA ELECTORAL

Por. Enrique Soto (*)

A pesar que falta un año y cuatro meses para que el presidente Ollanta Humala culmine su periodo en el cargo y transfiera el gobierno y poder a una nueva administración, que los peruanos elegiremos el próximo año, ya comenzó una carrera frenética y despiadada- donde todo vale- por parte de los políticos y no políticos, creando un ambiente que parece una feria electoral, donde todo se compra y todo se vende por llegar a Palacio.

La lucha por el poder amenaza ser descomunal y apasionada. Todos los aspirantes quieren asegurarse desde un inicio el triunfo, por lo que han empezado a moverse con gran vehemencia, disparándoles con bazuca a sus más cercanos competidores.

¿CAE LA MINISTRA JARA?

En medio de este movimiento abrumador el gobierno nacionalista saliente se vislumbra agotado, cansado, sin ganas de pelear y confrontarse, envuelto en escándalos de corrupción  y de espiar a la oposición utilizando a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), estando, por esto último, la presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara al borde de ser censurada por el Congreso de la República, a pesar de haber realizado esfuerzos gigantescos por calmar las aguas convocando a un “Diálogo Nacional”, reestructurando su gabinete, dando de baja al ministro Urresti por “faltoso”, tal como lo pedía el Apra y el fujimorismo y cerrando la DINI, decretando su reestructuración y desaforando a su plana mayor. Todas estas acciones por  estabilizar la administración gubernamental parecen insuficientes debido a la nueva coyuntura política electoral que ya empezó a proliferarse.

Sin embargo, todas estas escaramuzas no apuntan a derribar al gobierno, ya que si cae todos perdemos, y eso lo sabe muy bien la clase política y los aspirantes a la casa de Pizarro. En tal sentido, por allí no va el asunto. Sino, en  cómo ganar mayor protagonismo y hegemonizar la correlación de fuerzas que existen en la población, presentándose como el más apto para gobernar, aprovechando al máximo las debilidades y las torpezas que este gobierno ha cometido, poniendo al descubierto sus incapacidades.


EL MODELO NEO LIBERAL CONTINÚA

En esa dirección el  modelo económico neo liberal no está en debate sino en peligro. Ello va a continuar con el próximo gobierno, salga quien salga elegido. Lo que sí está en debate y en proceso de reajuste, que ésta administración ya no lo podrá realizar, porque está agotada y de salida, es el quehacer político y la acción social, de allí parte, como una actitud desesperada para levantarse, por parte de la bancada nacionalista la reforma electoral, aunque mediocre, inmediata, incompleta y tardía negando la reelección de alcaldes y presidentes regionales y cambiándoles de nombre al cargo de estos últimos por el de gobernadores, en un país con una constitución     presidencialista. Sinembargo, esta misma medida no es aplicada a los congresistas que son los que legislan.

Asimismo, el nacionalismo pretende levantar cabeza con la aprobación de la Ley Pérdida de Escaño, más conocida como “Curul Vacío”, que será aplicada a congresistas condenados por narcotráfico, terrorismo, trata de personas y lavado de activos, perdiendo el escaño y no siendo reemplazado por su suplente.

Estas dos leyes son insuficientes en el accionar  político nacional. Para que dicho acto sea llamado un proceso de reforma electoral, hace falta debatir el transfuguismo y la eliminación del voto preferencial, que de alguna forma ayudarían a consolidar los partidos políticos que tanta falta nos hacen para acabar con los caudillos, que sin lugar a dudas, los volveremos a ver en las elecciones generales del próximo año.

PPK EN CARRERA

En esta competencia, no siempre llegará primero el que más corra, sino quien sea dueño de mayor habilidad y recursos económicos, porque ya está dicho que para estas competencias hay que invertir millones, y esto muy bien lo sabe Pedro Pablo Kuczynski, ex ministro de economía y ahora un experimentado político, después de haber aprendido en esta nueva actividad, luego de su derrota en las elecciones generales pasadas, donde quiso juntar perro, gato y pericote.

Este fracaso le ha permitido tener una nueva visión pragmática de la política, en la que ha considerado que para moverse con eficiencia es necesario tener automóvil propio, por lo que ha adquirido su propio partido, y aliarse con personas ligadas a las finanzas, como Susana de la Puente y la abogada Cecilia Blume. Asimismo, decidió cambiarle de nombre a su partido, ahora denominada Peruanos por el Cambio-PPK. Con esta nueva imagen Pedro Pablo está listo para empezar la carrera y enfrentarse a sus más conspicuos competidores como Alan García y Keiko Fujimori.

PPK, promotor del liberalismo, ha empezado a atraer a sus predios a los jóvenes y a los movimientos regionales, y pretende realizar, de llegar al gobierno, inversión pública por 10 millones de dólares en obras de agua potable y saneamiento y otros 6 mil millones de dólares en infraestructura educativa, sosteniendo que todo eso se puede financiar, sin mayores problemas, gracias a las reservas fiscales, que son de 30 mil millones de dólares. Esperemos que esto no sea pura demagogia.

Asimismo, pretende confundir al comunismo llamando a sus seguidores “camaradas”.

KEIKO AVANZA

Por otra parte, Keiko Fujimori, recorre el país sin pausa, realizando mítines y concentraciones a diestra y siniestra en el interior. Visitando poblados alejados, donde según dice el estado no llega. Y su grupo político se mueve con gran cautela, ya que en negociación con el gobierno no pudieron sacar a Alberto Fujimori del cautiverio. Y esa mancha de corrupción y de violación a los derechos humanos, le salpica a Keiko, por lo que ha querido tácticamente alejarse políticamente de su padre, pero consideramos que es un lastre muy difícil de superar y tendrá que arrastrar con él hasta el fin de la campaña.

A pesar que el fujimorismo siempre ha puesto en jaque al gobierno de Humala, ya que es la primera mayoría en el Congreso, hoy se rumorea que habrían hecho un pacto secreto para sacarlo del camino a Alan García, ya que lo consideran un competidor peligroso. De ser cierto sería grave para la estabilidad democrática, porque se estarían jugando con las cartas bajo la mesa, cuya repercusión social sería de diagnóstico reservado. Ya que se pondría en duda un proceso electoral limpio y transparente, con reglas de juego claras.

CERCAN A ALAN

Por su lado, Alan García, no las tiene todas consigo. A pesar de estar en una frenética campaña, ha decidido consolidar el frente interno anunciando la renovación del partido y elecciones de los nuevos secretarios generales distritales y provinciales, como una forma de renovar los cuadros dirigenciales, que era una exigencia al interior del aprismo.

Asimismo, la alianza con Alex Kouri, le está dando réditos, ya que se ha construido un bastión fuerte que lo apoya en el Callao, mientras que el Lima, Enrique Cornejo ha limpiado de alguna forma la mala imagen que el partido se estaba construyendo. Quedar segundo y haber puesto seis regidores en el Consejo Metropolitano, en las elecciones municipales pasadas, es un éxito.

A pesar que no confirma su candidatura, todos sabemos que será el postulante a la presidencia –por cuarta vez-en las próximas elecciones si la jurisprudencia lo permite, ya que existen dos informes de la desactivada mega comisión presidida por el congresista Sergio Tejada que lo afectan. Estas sobre los casos de los Colegios Emblemáticos y el caso Business Track (BTR), que avalan una acusación constitucional contra su persona, que lo perjudicaría no sólo a nivel judicial sino también electoral, ya que haría mella en su imagen de candidato.

Todas estas situaciones aparecen con apasionamiento en una coyuntura como la que hemos empezado a experimentar de inicio de campaña electoral. Sin embargo, hay que investigar hasta llegar a la verdad y actuar con justicia dentro de un estado de derecho y en democracia, respetando las leyes y los reglamentos que regulan nuestra conducta.

A pesar de todo Alan García sigue corriendo, convenciendo a tirios y troyanos con su Plan de Gobierno denominado “Plan Bicentenario”, elaborado por un grupo de intelectuales técnicos comandados por Jorge del Castillo. Asimismo, piensan atraer al partido a Juan Sheput y Carlos Bruce, disidentes de Perú Posible y a Hernando de Soto, renombrado economista del Instituto Libertad y Democracia, hoy defensor de los mineros informales. De lograrse estos objetivos, la candidatura de Alan García se consolidaría.

¿TOLEDO YA FUE?

Por su lado, Toledo no logra tener mucho arrastre electoral por más que se esfuerza, ya que el caso Ecoteva, lo ha puesto al borde del abismo político. Perú Posible fue un movimiento que tuvo su oportunidad en una coyuntura muy delicada para el país, y que halló en Toledo a su líder que lo sacaría de ese atolladero. El rol ya fue cumplido y la historia avanza.

Con el PPC no pasa nada. Sus guerras intestinas han terminado desapareciéndolo a nivel nacional. Es un partido de élite que sólo tiene presencia en Lima y en un pequeño sector ligado a San Isidro. Lourdes Flores tuvo la oportunidad de llevarlo al poder pero no lo logró. Y desde ese entonces la organización vino en picada. En estas elecciones generales su presencia no será trascendente.

…Y LA IZQUIERDA

Después de la caída de Susana Villarán como candidata a la reelección al sillón municipal y después de tumbarse a todo el plantel de regidores en una revocatoria, la izquierda pasó al olvido. Es que no hay capacidad para superar los pequeños liderazgos de capilla desde hace más de tres décadas. Las reflexiones –en torno al tema- que realiza Sinesio López, en su columna del diario La República, “Razones, pasiones e intereses”, deben ser leídas, analizados y meditadas por todo ciudadano que se considere de izquierda. Ya que son ideas bien pensadas, sesudas, que contribuyen a entender este fenómeno político. Es necesario reconocer la realidad para  pisar sobre duro.

¿MAURICIO PRESIDENTE?

Por otro lado, la política, como la que vemos no está exenta del folclor, que son una amenaza  para el profesionalismo. Y en este proceso electoral la constituyen por el momento Daniel Urresti y Mauricio Diez Canseco. Y es que en el ambiente político que vivimos, todo puede pasar, ya que somos una sociedad despolitizada, donde los ciudadanos idóneos para asumir estas responsabilidades no quieren saber nada con el quehacer político nacional.
(*)Periodista

martes, 24 de marzo de 2015

LOS GRITOS DEL SILENCIO

Por: Julio Garazatúa Vela (*)

Actualmente la situación política-social  del Perú se mueve alrededor de cuatro escenarios, relacionados entre sí, pero cada cual con características propias: el deterioro progresivo de la “clase política”; la corrupción generalizada que incluso ha copado las altas esferas del poder; la inseguridad y la violencia incontrolable; y los “conflictos sociales” como modalidad pública para hacerse escuchar y solucionar  reclamos diversos.

Los problemas que se desprenden de estos escenarios, han sensualizado la agenda del gobierno, han desbordado el orden público y el Estado de Derecho, y han deteriorado la ética y la moral pública. Algunos comentan que es una tendencia propiciada por los cambios inesperados del tercer milenio,  otros sostienen que son situaciones generadas por la incapacidad de los gobiernos de turno, y los optimistas dicen que son percepciones creadas por los “opinólogos” de siempre.

Ante este panorama de confusión general y de desorden nacional, surgen algunas interrogantes que exigen respuestas correctas, respuestas que siempre quedan en el silencio cómplice y archivadas en el tiempo y el olvido, pero que es necesario repetirlas constantemente, tales como: ¿Por qué la “clase política” se deteriora cada vez más en cada proceso electoral?, ¿Por qué no tenemos verdaderos partidos políticos, en lugar de “pseudos  partidos”, “movimientos” y “agrupaciones” improvisadas y temporales, que facilita las “candidaturas eternas” y la permanencia de cúpulas enquistadas en los cargos de conducción partidaria; lo que acrecienta la corrupción generalizada, la proliferación de “caudillos”, “aventureros” políticos y “caciques” regionales?,  ¿Por qué los proyectos de inversión tan necesarios para el desarrollo nacional tienen tantas trabas burocráticas para su ejecución?, ¿ Por qué los programas  asistenciales de bienestar son ineficientes y son focos de corrupción, en lugar de ayudar a la población a salir de la pobreza extrema ?, ¿ Por qué la juventud se rebela ante leyes que presuntamente benefician su futuro laboral?, ¿ Por qué mantenemos una frondosidad legal con leyes que nadie cumple, y algunas imposible de cumplirlas?, etc. Con el tiempo llegué a comprender, que la pregunta correcta suele ser más importante que la respuesta correcta a la pregunta equivocada.


Al parecer, el país enfrenta una convergencia de crisis que engrosa sus problemas diarios: crisis de gobernabilidad, crisis del sistema social- familiar, crisis del sistema de salud, crisis del sistema de seguridad y de justicia, crisis de ética y moral nacional; y particularmente crisis del sistema político, que ha perdido dirección y la confianza del pueblo.

Alvin Toffler decía hace más de treinta años, que muchos países percibirán el impacto simultáneo de las tres olas de cambio, completamente distintas (agraria, industrialización y conocimiento), de velocidades diversas y con diferentes grados de fuerza tras de sí. Al parecer, el Estado  se encuentra afrontando el choque de esas tres olas, que sobreviven en nuestro quehacer nacional, la consecuencia de ello es lo que perturba y agita la vida interna del país.

En el Perú, los gobiernos han demostrado siempre ineficiencia absoluta, ante los problemas  que la nueva situación del mundo va planteando. Incluso los candidatos que se han mostrado como capaces de hacer cambios innovadores, una vez en el poder, parecen petrificarse ante cualquier sugerencia de que nuestra Constitución y las Instituciones Políticas  necesitan ser revisadas y reestructuradas, y prefieren mantener el  Statu-quo y evitar las reformas. Por ello, los resultados de las políticas y estrategias aplicadas en los diversos sectores públicos, generalmente son erráticas y difíciles de prever, porque nuestros gobiernos en toda su historia siempre han estado en “shock”; no existe otra explicación para nuestro rezago en el desarrollo nacional “inclusivo”, del cual siempre hablamos, continuamente lo proponemos, pero nunca lo concretamos. Asimismo, los tecnócratas padecen de “obsesión económica”; parten de la premisa de que todos los problemas, aún los no económicos como lo social y psicoculturales, sólo pueden solucionarse con medidas económicas, lo que genera situaciones políticas conflictivas.

 Además, hace décadas que no tenemos en el Congreso una “oposición política” organizada, ensamblada, que actúe como contrapeso ante los gobiernos de turno y evite los excesos del poder;  lo que hay es una “mixtura” de grupos políticos con diferentes tintes ideológicos, cada cual oponiéndose a todo lo que puedan, para mantener o negociar cuotas de poder; tal es así, que muchas veces lo “importante” se subordina a lo “urgente” de acuerdo a las necesidades partidarias que cada grupo tiene. Lo que demuestra que la denominada “representatividad popular” del cual están investidos nuestros congresistas, solamente es una figura electoral.

Actualmente, es difícil confiar en nuestros gobernantes, en nuestras instituciones públicas, en nuestros candidatos, para que nos den respuestas correctas a nuestras inquietudes, y a los cambios que exigen las vicisitudes  del tercer milenio. Pero lo más grave es, que la sensación de que la política es un engaño y de que no hay forma de limpiarla de prácticas indebidas, se propague en nuestra población, y  profundicen los conflictos sociales.

Jorge Abelardo Ramos uno de los políticos Argentinos más influyentes del siglo XX, decía: “América Latina necesita unirse para no degradarse. No es el progreso del capitalismo, lo que exige la unidad de nuestros Estados, sino la crisis profunda y el agotamiento de la condición semi-colonial que padecemos”.
Creo que es el momento de realizar una autocritica severa, una revisión total de nuestra actuación como Estado, como gobierno y como sociedad organizada, un examen de conciencia pública, para consolidar nuestros aciertos y desnudar nuestros  errores, para decidir con madurez política ¿a dónde queremos ir?, y reorientar nuestros esfuerzos hacia el camino elegido.

Sólo analizando la historia social de nuestro pueblo, podremos comprender el presente y vislumbrar con esperanzas el futuro.
(*) Crnel (r) PNP. 

sábado, 14 de marzo de 2015

CONFLICTOS SOCIALES. ¡QUÉ NO PRENDA LA CHISPA!

Por: Enrique Soto (*)

A partir de los sucesos ocurridos en Pichanaqui, donde la comunidad protestó contra las actividades extractivas realizadas por la empresa petrolera Pluspetrol, la Defensoría del Pueblo, pone en alerta al gobierno peruano, haciéndole recordar que en el país existen nada menos que 211 conflictos sociales irresueltos, de los cuales 160 se encuentran activos. Es decir en “ebullición”, que en cualquier momento pueden estallar. Y solamente 51 se hallan en situación latente. Es decir en condición moderada. Pero igualmente esperando solución.

¿Qué esperan nuestros gobernantes para actuar con decisión, inteligencia y audacia para poner fin a este clima de inseguridad que padecen nuestras comunidades de nuestro territorio? ¿Por qué no se resuelven, antes que estallen, estos conflictos sociales que traen desolación, heridos y muerte, cuando explotan? Como sucesos emblemáticos de estos atroces acontecimientos podemos recordar Conga, Tía María, sin dejar de mencionar el llamado “Baguazo”, que dejó como saldo 23 policías y 10 civiles muertos.

Este estado de cosas es sumamente grave en un país como el nuestro que se desliza por un camino de crecimiento y desarrollo, ya que ello ahuyenta la inversión privada y promueve la inestabilidad política, generando caos y desgobierno. Algo totalmente dañino para una democracia en ciernes.


Hay que tener en consideración que de los 211 conflictos registrados por la Defensoría del Pueblo, hasta el 28 de febrero del 2015, 142 son de carácter socioambientales, es decir, son enfrentamientos con empresas industriales extractivas por contaminación del medio ambiente, en su mayoría mineras y de hidrocarburos, y en menor escala energéticas y forestales (tala ilegal de bosques).

Tengamos en cuenta, para poder resolver esta situación con acierto, que la protesta es un derecho ciudadano dentro de un sistema democrático. El tal sentido es necesario oír, escuchar y atender los reclamos de los demandantes insatisfechos. El estado tiene la obligación de atenderlos. En esa perspectiva es prioritario el diálogo, la comunicación para de esa forma darle solución al conflicto de forma efectiva y eficiente, no dilatando el asunto año tras año, como se ha acostumbrado hacer, esa actitud burocrática debe ser desterrada, dándole al problema solución política de carácter asertiva.

Para ello saludamos, que 71 casos cerca del 45%, están en proceso de diálogo, mediante 66 mesas instaladas y comisiones de alto nivel buscando la solución al problema. Esta forma de actuar es la que se tiene que seguir promoviendo aceleradamente, ya que el tiempo cuenta, y puede resultar nuestro peor enemigo.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la mayoría de estos conflictos está relacionada con la industria extractiva, como lo hemos señalado líneas arriba, y de manera mayoritaria con la minería, por lo que varios proyectos importantes de exploración y explotación de minerales están paralizados, habiéndose detenido ingentes recursos de inversión privada que beneficiarían enormemente el crecimiento económico del país, tales como Yanacocha, Tía María, Las Bambas, Toromocho, Río Blanco. Se calcula un retraso en la inversión de 20 mil millones de dólares. Esta situación tiene que ser superada, ya que somos un país minero, y de cuyas divisas se fortalece nuestra economía. Y eso no significa que vengan en bandada y extraigan nuestros valiosos recursos a diestra y siniestra sin respetar  los marcos estándares regulatorios internacionales con respecto a la defensa del medio ambiente, el derecho a la consulta previa para que vivamos en armonía.

Asimismo, debemos tener en consideración lo manifestado por Amnistía Internacional con respecto  a este asunto. Ellos señalan en su último Informe 2014-2015 que en la República del Perú en dicho periodo “hubieron agresiones contra activistas y detractores del gobierno. Se tuvo noticia de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía. No se respetaron los derechos de los pueblos indígenas a ser debidamente consultados y a dar su consentimiento libre, previo e informado”. Asimismo señala  que “los conflictos sociales y las protestas en las comunidades afectadas por industrias extractivas siguieron siendo generalizadas”. Por otra parte, da cuenta de los líderes indígenas ashánincas en el departamento de Ucayali que murieron a manos de presuntos madereros ilegales, en represalia por su activismo contra la tala ilícita en sus tierras, y que a pesar de haber pedido ayuda y protección al estado peruano este no se lo brindó, persistiendo hasta ahora la inseguridad en la comunidad.

Es necesario que las autoridades del gobierno actúen rápidamente en torno a estas denuncias realizadas por este organismo internacional, ya que son graves y urge una explicación por parte del estado peruano.

Queremos señalar finalmente que debemos de tener mucho cuidado en el uso de la fuerza en estos conflictos locales, ya que ello no va a solucionar el problema. La experiencia nos enseña que en todos los conflictos de esta naturaleza en la que el estado ha hecho uso de la fuerza a través de la policía nacional, ha sido desmedida y los resultados han sido desfavorables para disminuir la tensión y acabar con el problema, contrariamente el problema se ha empeorado, cayendo los ministros como responsables políticos.

Estos 211 conflictos sociales que nos recuerda la Defensoría del Pueblo, tienen que ser resueltos cuanto antes, sino en su totalidad, mayoritariamente, hoy que está en boga el Diálogo Nacional, hagamos uso de esa herramienta y acabemos con estos conflictos que tanto daño pueden causar al país, evitando de esa manera que prenda la chispa.
(*) Periodista

jueves, 12 de febrero de 2015

¿HACIA UN APOCALIPSIS DEMOCRÁTICO?

Por: Enrique Soto (*)

“Este es un momento de profunda reflexión”, señala sumamente preocupado Josué Gutiérrez, vocero de Gana Perú en el Congreso de la República, tratando de sintetizar la situación dificilísima de inestabilidad política por la que atraviesa el gobierno de Ollanta Humala. Sinembargo, este tratando de capear la marea, hace un último esfuerzo por calmar la turbulencia, convocando a través de su presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara, a un diálogo nacional, con todos los líderes de la clase política, acto que se realizó el lunes último en Palacio de Gobierno, y según comentarios terminó  sin pena ni gloria.

El gobierno peruano, a 18 meses de concluir su mandato, es decir, después de tres años y seis meses de actuación, no se cansa de cometer errores. Este supuesto diálogo apareció ante la opinión pública como un monólogo, cuando el pueblo se alistaba a escuchar una conversación en el más alto nivel, fue cortado de manera abrupta, después de escuchar por más de media hora a la ministra Jara, un mensaje presidencialista, la trasmisión fue suspendida y los periodistas en el acto fueron desalojados del recinto aduciendo que sería una reunión reservada. Es decir, a puertas cerradas. Se olvidaron de la transparencia. Más adelante trascendió que los invitados –mayormente representantes de partidos y movimientos políticos que no tienen significativa representación popular- no hablaron en su intervención más de cinco minutos.


Esta situación a la par de la ausencia de los principales líderes políticos como Alan García del Apra, Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Alejandro Toledo de Perú Posible, empuja a esta iniciativa de diálogo al fracaso. ¿Y por qué decimos esto? Porque consideramos que este diálogo en un ambiente democrático fue mal planteado y pésimamente implementado, a partir de una actitud desesperada del gobierno de querer estabilizar, sin tener en consideración que estamos en un periodo pre electoral, a puertas de próximos comicios, en el que se elegirá al nuevo mandatario de la nación.

Parecen no darse cuenta o no querer aceptar, nuestros gobernantes, que su situación es sumamente grave, con diagnóstico reservado, por lo que tienen que trabajar y razonar con mucha diligencia, avanzando con tiento y pies de plomo si en verdad quieren salir de este laberinto, en el que por decisión propia, se han metido. Y ello va significar actuar con prudencia, paciencia y dejar de lado la soberbia.

El diálogo nacional, tal y como se está llevando, consideramos que no va a buen puerto. Y ello no significa que estemos en contra sino mas bien a favor. En democracia toda iniciativa de diálogo es importante y necesaria. La comunicación es vital entre los ciudadanos, para superar diferencias y evitar conflictos. Por lo que consideramos necesario sea replanteado. No va a caminar un diálogo serio que ha sido planteado y promovido por twitter. Esto hay que trabajarlo con los líderes y las organizaciones políticas de manera directa, para que sea productivo. Es más, esta situación de querer dialogar con la oposición principalmente, no va a caminar con una presidenta del Consejo de Ministros, mientras esté rodeada de ministros que no aceptan su liderazgo, a pesar que lo digan de la boca para afuera. Así como exista en el gabinete ministros que son severamente cuestionados por la oposición, como Urresti, Cateriano, Mayorga y Segura, por lo que es de suma urgencia oxigenarlo. De esa forma Ana Jara tendría autoridad, poder de conducción y liderazgo. Y recuperaría la confianza.

Sinembargo, la situación en la que se halla el gobierno es compleja y delicada, por ello algunos hablan de “muerte clínica”, estado que resume su alto grado de vulnerabilidad en que se encuentra.

Con preocupación el periodista Mirko Lauer, sostiene en un análisis que realiza en su columna Observador que “hemos entrado a un periodo de comentarios políticos apocalípticos”. Señalando que algunos de ellos plantean que hay conspiraciones en marcha. Otros, que la oposición está dedicada nada menos que al derrocamiento del gobierno. Comentarios extremadamente delicados y beligerantes que, de ser ciertos, pueden traer graves consecuencias. Sinembargo, todos son supuestos, ya que nada está confirmado.

Por otra parte Lauer, habla de un “apocalipsis democrático”, y se pregunta “¿qué podemos imaginar en esta línea tremendista? Pero,descarta un golpe militar y un autogolpe autoritario. Dejando entrever “la posibilidad de un manotazo de baja intensidad, como colocar un ramillete de militares retirados en el gabinete, guardando de esa manera las formas institucionales y democráticas”. Otro manotazo posible podría ser la vacancia del Presidente de la República –dice Lauer- para levantar presión política y mediática suficiente como para obligar al Ejecutivo a adelantar elecciones.

domingo, 1 de febrero de 2015

Economía y Política. CRECER CONTRA VIENTO Y MAREA

Por: Enrique Soto (*)

A un mes de haberse iniciado este polémico año pre electoral 2015, la desacelerada economía peruana, que el año pasado, nos hizo tocar fondo, con un cuestionado crecimiento de 2.5 del PBI, porque creemos que ya no seguiremos descendiendo más, está obligada este año a crecer contra viento y marea. No tenemos otra alternativa, y es lo único que debemos desear con gran intensidad, si en verdad queremos revertir la caída estrepitosa y retomar la senda del crecimiento que tuvimos de manera continua los últimos diez años.

¿Lograremos este ansiado objetivo? ¿Qué debemos hacer para que ello suceda? ¿Por qué tuvimos en tan breve tiempo una caída tan estrepitosa? ¿Qué factores internos y externos jaquearon la continuidad de nuestro crecimiento económico? ¿Es qué estamos frente a un modelo económico que ha puesto al descubierto, en esta coyuntura, que sus debilidades son mayores que sus fortalezas?

Razonemos de manera objetiva, liberándonos de nuestras susceptibilidades subjetivas  para tratar de alcanzar la verdad científica.

Consideramos que para tener un mayor entendimiento de lo que está sucediendo en el campo económico nacional, tenemos que analizarlo teniendo en cuenta también el quehacer político.

Asimismo, no ver el problema con anteojeras, encerrándonos en nuestra casa llamada Perú, sino examinando la situación de manera global. Es  decir en el mundo.

La situación es compleja y no tan simple como algunos analistas creen, errando en sus predicciones y proyecciones.


Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, galardonado como el mejor banquero del año 2014 a nivel de Latinoamérica, acierta cuando hace un llamado al empresariado a invertir en negocios en el mercado nacional, diciéndoles que no estén nerviosos sobre las perspectivas de la economía peruana, considerando que los que opten por no invertir estarán cediendo espacio a su competencia.  Esto es bueno, porque trata de inyectar confianza y promover la competitividad. Sin embargo, también es necesario reconocer realidades para pisar en firme. Una de ellas es que la inversión privada ha caído ostensiblemente. Las inversiones mineras en Perú alcanzaron 7.051 millones de dólares en el 2014, lo que supone una caída de 7.2% respecto al año pasado, según información del Ministerio de Energía y Minas (MEM). Asimismo, las exportaciones en general han caído significativamente el año 2014 en un 20% afectando el crecimiento. El dólar está al alza, y las Reservas Internacionales Netas (RIN) están casi estancadas, situándose en un US $63.999 millones al 23 de diciembre del 2014, representando alrededor del 32% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, al término del 2013 las RIN se sitúan  en US$ 62.920 millones, representando un 30% del PBI. A pesar que esta cifra es aún considerable, que favorece enormemente al país, con un adecuado blindaje, hay que tener mucho cuidado, ya que las reservas son una garantía de la estabilidad económica.

El entusiasmo que trasmite Velarde es sumamente interesante. El hecho que crea que en este año 2015 vamos a crecer es aleccionador. El BCR proyectó que este año creceríamos 5.2%. Pero, conforme a los nuevos cálculos, han hecho un reajuste, anunciando que el PBI se expandirá solo en 4,8% en el 2015.

Por otra parte, nos parece importante que el BCR baje la tasa de encaje en moneda nacional de 9% a 8.5% a partir del mes de febrero de este año. Asimismo, bajó el requerimiento mínimo de depósitos en cuenta corriente de 2% a 1.5%. Estas decisiones, implicarían una mayor disponibilidad de liquidez, que sería de 576 millones de nuevos soles aproximadamente, a favor de las entidades financieras. Esto de alguna forma ayudaría a reactivar el crecimiento. Creemos que las decisiones en política monetaria vayan de la mano con las decisiones en política fiscal, ya que una coordinación eficiente ayudaría mucho a retomar el camino del crecimiento económico.

Por otro lado, debemos de considerar como algo positivo, ya que genera expectativas en la inversión privada, el hecho que el FMI, prevea que la economía peruana crecerá 4% este año. Asimismo, es necesario señalar, lo sostenido por el Ministro de Economía y Finanzas, Alonso Segura, quien sostiene con gran entusiasmo, que se espera que el Perú retome el liderazgo de crecimiento en América Latina el 2015. Sin embargo, esto pasa obligatoriamente por las decisiones y planes que implemente el gobierno central a través del Ejecutivo, en el cual juega un papel importante y fundamental el MEF, como ente rector de la política fiscal.

Sin embargo, el quehacer político, no puede soslayarse en el análisis económico, ya que muchas veces tiene un peso fundamental cuando está violentado, creando desconfianza, que ahuyentan las inversiones generando inestabilidad gubernamental, impidiendo una eficiente marcha institucional y democrática. En tal sentido podemos advertir que estamos experimentando una crisis de gobernabilidad.

Este  es el problema fundamental por resolver. Si se quiere garantizar la reactivación del crecimiento económico, debemos solucionar el problema político, ya que la economía es inseparable de la política.  En tal sentido, la coyuntura que se extenderá todo el año, sino tomamos las medidas correctivas, estará muy caldeaba, donde el enfrentamiento y la conflictividad social se ha impuesto, ubicando al gobierno contra las cuerdas. La incapacidad y la poca eficiencia en el arte de gobernar del humalismo y/o nacionalismo, les está pasando la factura después de tres años y medio de gestión y faltando catorce meses aproximadamente para celebrar nuevos comicios, donde se elegirá al nuevo presidente de la república y a sus futuros congresistas. Valgan verdades esta coyuntura está siendo aprovechada por algunos grupos políticos tratando de llevar agua a su molino.

En economía  y en política nada es casual y todo tiene  su por qué. En estos momentos el gobierno se está llevando la peor parte y se halla magullado y rengueando. Y eso por no poner las cosas en claro desde un inicio. Cometió el error de desembarcar a la izquierda del proyecto nacionalista y de aliarse sin poner condiciones con un empresariado que no es nacionalista y no tiene fuerte identificación con el desarrollo del país y con su independencia económica y política.

Asimismo, carece de un plan estratégico de desarrollo nacional. Es decir, no tiene norte como país y nación.

En este escenario es necesario y urgente tomar al toro por las astas para salir del atolladero. En tal sentido, la convocatoria a un diálogo de líderes de las diferentes fuerzas políticas, convocado por la Presidenta del Consejo de Ministros, Ana Jara, resulta atinada, ya que sólo el humalismo será muy difícil que lleve adelante lo que le queda para gobernar, ya que se ha perdido la confianza y la credibilidad del pueblo. Los vínculos de la pareja presidencial con Martín Belaúnde Lossio –ex asesor de la campaña de Humala- hoy atrincherado en Bolivia, con una orden de captura el Perú, la derogatoria de la Ley de Régimen Laboral Juvenil, la persecución por parte de los servicios de inteligencia a políticos de oposición, han deteriorado la imagen del gobierno, que es empeorado con las confrontaciones que genera el ministro Urresti, con líderes de la oposición. Sin embargo, sin negar la necesidad de diálogo que debe existir, este no va a prosperar en las actuales circunstancias, ya que la ministra Ana Jara ha perdido toda autoridad al frente del gabinete, institución que se ha resquebrajado, por lo que se hace necesario como primera medida una reestructuración del gabinete, con uno de “ancha base”, ya que el nacionalismo ha entrado en desbandada, con una actitud incontrolable.

jueves, 15 de enero de 2015

MIRANDO HACIA EL 2016

Por: Enrique Soto (*)

Este 2015 que empieza, con una desaceleración económica a cuesta, nuestro país  será escenario de un año pre electoral, donde los movimientos políticos pretenderán consolidarse para así poder garantizar una buena campaña electoral en el 2016, para ello han empezado a movilizarse con gran ímpetu, haciendo polémicas declaraciones a la prensa sus más connotados líderes, que a pesar de negar su aspiración a la presidencia de la república, lo anhelan en lo más profundo de su ser.

Casi todos los futuros candidatos apuntan a zarandear a un débil gobierno “nacionalista” carente de objetivos estratégicos y de liderazgo, que entra rengueando a su fase final de gestión, seguros de que esta actitud les dará buenos réditos, además que el maltrecho escenario oficial –cargado de incapacidad y corrupción- se lo permite, sino preguntémosle al dos veces presidente de la república y líder del Partido Aprista Peruano, Dr. Alan García Pérez, cuando dice que el gobierno de Humala ha sido un quinquenio perdido, “perdido por falta de objetivos”. Además da a entender que el 2014 ha sido un desastre: “2.5 de crecimiento (el más bajo de los últimos diez años), 0  crecimiento en inversión privada, la propia construcción empezó a desmoronarse por falta de confianza”. Luego agrega que casi nada se ha disminuido en la lucha contra la pobreza y lo compara con su gobierno que lo bajó 5% anual.

Además señala García,  en su carrera contra el tiempo para consolidar posición que “el régimen está de salida (por tanto) debe limitar los daños y dejarlo más estable posible para que el próximo gobierno pueda reimpulsar el crecimiento nacional”.

Por su parte, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), de Perú MAS, quien quedó tercero en las elecciones presidenciales del 2011, expresión del neoliberalismo a ultranza “convicto y confeso”, apoyó inicialmente la promulgación de la Ley de Régimen Laboral Juvenil, más conocida como la “Ley Pulpín”, pero luego ante la avalancha de protestas en las calles, tuvo –tácticamente, pensando en su postulación- que retroceder señalando que debe ser derogada, ya que atenta contra los derechos laborales fundamentales de los jóvenes como trabajadores que se inician. Esta misma movida hizo un buen sector de parlamentarios, acomodándose oportunistamente a los vaivenes de la ocasión.

Por otro lado, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, ha intensificado su recorrido por el país, criticando con mayor apasionamiento la gestión humalista. Tengamos en cuenta que en el 2011, Keiko pasó a la segunda vuelta y en estos momentos lidera las encuestas disputándole por milésimas a PPK. Igual hace su hermano Kenji y su padre Alberto (que purga carcelería por corrupción). Como podemos darnos cuenta, los probables candidatos más connotados en escena se han dado cuenta que cuestionar con severidad al gobierno de turno les genera dividendos y consolida posiciones en el ambiente pre electoral.

No se quedan atrás, el ex presidente Alejandro Toledo de Perú Posible, cuestionado por el escándalo Ecoteva, y Lourdes Flores Nano, del PPC, ex candidata a la presidencia de la república el 2006, a pesar que este partido fundado por Luis Bedoya Reyes, está bastante resquebrajado y rezagado del ambiente político nacional, por sus rencillas intestinas por el control del partido. Sin embargo, también figuran en el escenario y son sectores  importantes en el quehacer político nacional que merecen tenerse en cuenta.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

ECONOMÍA Y POLÍTICA: 2014: UN AÑO PERDIDO

Por: Enrique Soto (*)

Se viene con el 2015, en el quehacer político nacional, una incesante lucha por la acumulación de poder, después de haber vivido los peruanos, el año 2014 sin expectativas y totalmente desacelerado económicamente, quebrándose nuestro proceso de crecimiento continuo promedio de 7% de nuestro PBI. Nos encontramos al borde del inicio de parte de nuestra “clase política” –si acaso la tenemos- de una despiadada carrera electoral, rumbo a la presidencia de la república en el 2016, y a ocupar los nuevos curules de la representación nacional en el Congreso de la República.

El gobierno humalista tuvo la oportunidad de hacer una gestión con justicia e inclusión social, con desarrollo y prosperidad, elevando la calidad de vida para todos los peruanos. Tuvo el apoyo necesario y suficiente de todos los sectores principalmente pobres y marginados, que inicialmente creyeron en su programa político de “La Gran Transformación” y luego aceptaron su flexibilización táctica expresada a través de la hoja de ruta.

Sin embargo, a tres años y medio de gestión, y a pocos meses de terminar su mandato, nada trascendente, que la historia pueda registrar, se ha hecho en favor de los más necesitados. Perdiéndose una gran oportunidad de trascender, dejando pasar los primeros mejores años del siglo XXI, que tuvo nuestra patria.

En tal sentido se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que la salud y educación, se hallan en una situación de total abandono, floreciendo la corrupción, la delincuencia (léase inseguridad ciudadana) y el narcotráfico.Tenemos una economía desacelerada, por no reaccionar a tiempo y de manera eficiente con programas contracíclicos de envergadura, porque tenemos una macroeconomía sólida y robusta, dispuesta a embestir cualquier desajuste financiero, ya sea  por efecto interno y/o externo, ya que nuestras Reservas Internacionales Netas (RIN) son considerables y nuestras deudas públicas están saneadas, estando además muy bien vistos en el sistema financiero internacional. En tal sentido, ya no somos el país de la década de los 80. Esta situación de crisis que vivimos ya es historia. Por lo que este proceso de desaceleración económica que hemos padecido el 2014 no se justifica, a no ser por la incapacidad política de nuestros gobernantes, carentes de visión estratégica de desarrollo.

Antes que comience un enfrentamiento sin cuartel entre los grupos políticos para decidir quién gobernará el país a partir del 2016, debemos reivindicar a los más pobres y necesitados. Ellos también deben ser favorecidos, si en verdad queremos consolidar nuestro crecimiento económico sostenido. No solamente pensando en el crecimiento y beneficio de la gran empresa y el gran capital, disminuyendo los impuestos que están obligados a pagar, sino generando sostenibilidad en la población con la atención de la salud y educación. Asimismo, se debe corregir inmediatamente la ley que maltrata a la juventud trabajadora recortándoles sus derechos laborales, por ser inconstitucional. Los derechos laborales adquiridos son irrenunciables.


Por otra parte, debemos de lanzar una gran ofensiva el año 2015, para resarcir en algo lo que no se hizo en años anteriores de este gobierno, en lo que respecta a la atención en salud, con una reforma integral en el sector, que tenga como prioridad una atención efectiva y humana a los pacientes, no está demás decir: a los más necesitados carentes de recursos. Y eso pasa necesariamente por consolidar la infraestructura hospitalaria y extenderla a lo todo el territorio nacional. Así como implementarlas con medicamentos y recursos humanos profesionales.

También es necesario lanzar una gran ofensiva el año 2015, en el sector educación. Ya que solo la educación, de manera principal, va a ser el sostén estratégico que va a garantizar el crecimiento económico sostenible. Sino preparamos a la niñez y a la juventud educándola con los conocimientos y técnicas necesarias, los esfuerzos que hagamos por afirmarnos económicamente no tendrán sustento y habrán sido en vano. Por eso, debemos de promover la creación acelerada de escuelas y colegios, con profesores dignos de ser llamados maestros, que eduquen con amor y devoción, que hagan de su profesión un apostolado, y que sean bien remunerados.