viernes, 14 de agosto de 2015

¡DEMOLICIÓN POLÍTICA!

Por: Enrique Soto Roca (*)

Cuando todos creíamos que el congresista Carlos Bruce, integrante de la bancada Concertación Parlamentaria –conducida por el Apra-, ex ministro y mano derecha del presidente Alejandro Toledo, líder de Perú Posible, se integraría, y apoyaría la campaña política hacia el 2016, con el partido de Alfonso Ugarte, este apareció de la mano de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), manifestando que era “la mejor alternativa para ser el próximo presidente del Perú –así mismo, señaló- que tenemos que alejarnos de la improvisación y apostar por gente que tiene experiencia de gobierno”, con esto quedó consagrado el nuevo matrimonio, dejando con los crespos hechos y en la puerta de la iglesia a Alan García. Situación que ha sido vista por muchos analistas como una alevosía y traición.

“Ahora, entiendo por qué Carlos Bruce no tenía problema en hablar de irregularidades apristas en Canal N. ¿Ahora qué pasará con la bancada”, se interrogó preocupado el ex procurador y analista político Julio Arbizu, ya que esta nueva situación pone en entredicho a dos agrupaciones políticas de mucho poder, cuyos líderes y candidatos a la presidencia de la república están en lugares expectantes y con muchas posibilidades de alcanzar la más alta magistratura del estado en las próximas elecciones.


La lucha por el poder arranca con todo en esta contienda electoral. Alan García ha mandado a PPK a “estudiar historia” para que pueda entender el cambio de estrofa del Himno Nacional, mientras PPK, no quedándose atrás, arremetió contra García recordando que ex presidente fue su alumno.

En otro momento, PPK vuelve al contraataque, una vez más contra García, señalando que “es una vergüenza que se halla indultado a narcotraficantes”, en referencia a los narco indultos.  Por su parte, el congresista aprista Mauricio Mulder, consideró que PPK está muy equivocado si cree que ganará votos incentivando al antiaprismo. Luego señaló que PPK no se da cuenta que carece de credibilidad después de haber prometido renunciar a su nacionalidad estadounidense y no haberlo hecho. Eso demuestra que no dice la verdad –indicó Mulder.

En los últimos días ha aparecido sobre los murales de la propaganda aprista en diferentes avenidas del país pintas con la frase: “Alan ladrón”. Situación que es incriminada a los pepekausas, como una respuesta a las pancartas del colectivo aprista “Renovar”, criticando su nacionalidad norteamericana.

El enfrentamiento entre estas dos poderosas organizaciones políticas se pone al rojo vivo. Esto recién comienza. Como se venía anunciando, estas elecciones van a ser encarnizadas y violentas. La lucha por el poder se vuelve cada vez más desesperada, en la medida que la ética política ha sido abandonada, y las reglas de juego dentro de una democracia no cuenta para nada. El poder económico y la capacidad operativa son las que priman, como dice el vulgo: “el que puede, puede, el que no sólo mira”. Este es el panorama electoral actual, por lo que es necesario hacer algo para regular este vil comportamiento. Una campaña electoral no puede estar llena de difamaciones, diatribas e insultos, sin propuestas ni debate de ideas, es una ofensa y agresión al elector.

Qué podemos esperar de un personaje como Bruce que en un momento dijo: “Yo he trabajado con PPK y su falta de sensibilidad social garantiza un periodo de convulsión social en el improbable caso que llegue a la presidencia” ¿qué ha sucedido para que este señor cambie repentinamente de opinión?, ya que consideramos imposible que en tan poco tiempo PPK haya cambiado su sensibilidad social. Estos sucesos son malos precedentes en la transparencia del quehacer político. La falta de ética y principios la hunde, la asquea y la corrompe. Desanima al joven que quiere incorporarse a ella, para afirmar su ciudadanía. Ahuyenta a la mujer que quiere participar en ella como una forma de acentuar su femineidad. Hace caer las lágrimas al anciano que quiso ver en la política una forma de expresión de la libertad. Todo ello se confunde en un quehacer desastroso de ignominia, de impudor y de bajeza, de cálculos y de conveniencias, aprendiendo a vivir de la política y no para la política como debe de ser.

La guerra recién ha comenzado, y debemos estar preparados para lo peor que puede venir, ya que según el congresista nacionalista Santiago Gastañadui, la estrategia que ha puesto en marcha el Partido Aprista de cara a las elecciones presidenciales del 2016, es tumbarse a Kuczynski, líder de Peruanos por el Cambio, quien se ubica segundo en las encuestas después de Keiko Fujimori. “La lógica del Apra –dice Gastañadui- es tumbarse a PPK en la primera vuelta, para quedarse en la segunda con Fujimori”. Sin embargo, los pepekausas –a través de su vicepresidente Gilbert Violeta- sostienen: “Nosotros no somos Lourdes”, aclarando, que su partido está preparado para enfrentarse a los ataques del Apra, descartando de esa manera que Kuczynski pueda correr la misma suerte que Lourdes Flores Nano (PPC), quien en dos elecciones sucesivas fue desplazada de la segunda vuelta por Alan García.

Como podemos darnos cuenta la situación electoral se empieza a poner color de hormiga. En cualquier momento entra a tallar la primera opción, la que lidera las encuestas, Keiko Fujimori. Tengamos en cuenta que ella es producto de una vasta escuela fujimontesinista, en la que se educó por 10 años consecutivos. Es producto de una dictadura, las más corrupta y violadora de derechos humanos de toda la historia, por la que sus mentores Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos están presos. Con tal de ganar las elecciones el neofujimontesinismo no sabemos qué cosa podría hacer, no se descarta la implementación de sicosociales hasta alianzas estratégicas con Dios y con el diablo, lo importante es llegar. “Todo se compra, todo se vende”, decía Vladimiro.

Como vemos, el ambiente político electoral ha empezado a caldearse, y empezará a quemar con más fuerza cuando aparezcan otros competidores, que aun no siendo los primeros, están secundando el proceso, y estarán pisándole los cayos a los que van primeros. Y entre ellos empezarán a jalarse la camiseta, para impedir que la competencia avance.

Este proceso electoral – sino hacemos algo para regularlo- amenaza convertirse en una hoguera, ya que el apetito y la ambición por el poder, ha empezado a manifestarse de manera descomunal, sin haber signos de moderación y vagos escrúpulos. La lucha parece ser a muerte. En lugar de una fiesta democrática, parece más bien un festín canibalesco, mezclado con una algarabía carnavalesca.

Todos los candidatos que pugnan por ser presidentes de la república, son vistos por la ciudadanía, como caudillos inescrupulosos  que quieren llegar al poder para saquear las arcas del estado, mas no para servir a la nación como verdaderos funcionarios públicos. Ven al estado como un botín, que, a como dé lugar, quieren hacerlo suyo. Esta situación tiene que cambiar, y es deber de los jóvenes como diría González Prada, empuñar la antorcha y llevarla en alto, como un signo de rebeldía, ante una generación que envejece y nada trascendente ha realizado para sentirse aplaudida. Es hora de los jóvenes, ellos, son los llamados a abrir el camino por donde han de transitar las futuras generaciones.
(*) Periodista. Analista político 

sábado, 8 de agosto de 2015

¿SUBIR EL SUELDO BÁSICO?

Por: Enrique Soto Roca (*)

Si bien es cierto que el Perú está padeciendo desde el año 2012 un proceso de desaceleración, producto principalmente del enfriamiento económico internacional; reflejado en la caída de los precios de los minerales y nuestras exportaciones tradicionales. El boom económico que tuvimos de diez años de crecimiento continuo, desde el 2002 hasta el 2013, con una tasa promedio de 6% anual ha terminado. Este año creceremos un 3% aproximadamente.

¿Esto significa que estamos en un periodo de vacas flacas? ¿Qué hay que ajustarnos los cinturones y ser profundamente austeros? ¿Qué hay que bajar sueldos, despedir trabajadores y no incrementar ni un centavo a la Remuneración Mínima Vital (RMV)?. Nuestra respuesta es no, y lo sostenemos con argumentos.


Es cierto, que el boom ha terminado, pero no es cierto que hemos parado de crecer, sino que hemos disminuido nuestra tasa de crecimiento, por eso decimos que estamos viviendo una economía desacelerada. De lo que estaban acostumbrados a ganar (ganancia neta), nuestros empresarios, por ejemplo, de un millón de dólares en un mes –quizá me quede corto- hoy perciben sólo 700 mil y/o 500 mil dólares mensuales de rentabilidad, debido que ya terminó los diez años de bonanza, en la que acumularon desmedidamente, y hoy tendrían condiciones para invertir y reinvertir, pero no lo quieren hacer, por varias razones, entre una de ellas, por encontramos en un periodo electoral. En los próximos meses tendremos un nuevo presidente, y no se sabe quién será. Además, quieren –como siempre va exigir el capital- mejores condiciones, para obtener mejores ganancias, esto es normal dentro del sistema. No pidamos peras al olmo. Pero sepamos negociar con dignidad y patriotismo defendiendo siempre los intereses de la nación. Lo que criticamos al gobierno, y siempre lo hemos dicho, es su incapacidad para hacer una buena gestión. Su mediocridad en tomar medidas acertadas y audaces. Su falta de reflejos en el quehacer político y su falta absoluta, total en liderazgo y comunicación. Recibió un país en crecida, algo debió hacer al menos para mantenernos y no caer. Estos cinco años perdidos, debieron ser determinantes para acabar con la pobreza, para que todos los peruanos tengamos acceso al agua potable y alcantarillado, así como ningún niño y niña en edad escolar se quede sin estudiar. Esto es básico y lo pudo haber realizado este gobierno, pero no lo hizo. Lo que sí realizó, y para eso tuvieron decisión y audacia, aumentar el 100% el sueldo de los ministros, hoy cobran 30 mil nuevos soles mensuales. Sin embargo, hacen una serie de evaluaciones y estudios técnicos para incrementar en un 14% (105 nuevos soles), tal como lo piden los trabajadores la RMV, y hasta estos momentos, desde hace más de cuatro meses, no toman decisión.

Por otro lado, por qué sostenemos que no existen las tal vacas flacas, porque nuestros indicadores macroeconómicos nos dan una relativa estabilidad. Tenemos una inflación controlada. Tenemos un tipo de cambio gobernado por el BCR, claro que esto nos cuesta unos millones de dólares y una leve disminución de nuestras Reservas Internaciones Netas (RIN), que sobrepasan los 60 mil millones de dólares, un 30% aproximadamente de nuestro Producto Bruto Interno (PBI) que llega a los 200 mil millones de dólares. Así mismo, tenemos un acumulado del Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), que se creó en 1999, compuesto por superávit del gobierno de cada año. Hoy la caja equivale al 8% del PBI. Es decir, 16 mil millones de dólares. Juntando las RIN y el FEF, tenemos un dineral, como algún analista económico dijo: ¡Pólvora suficiente para explotar la economía!

En tal sentido, eso de ajustarse los cinturones como recomendaba el FMI hace muchos años, sin resultados positivos, es un engaña muchachos. La austeridad no es el camino, contrae el consumo, conduce a la recesión, fenómeno económico que estrangula las economías de las naciones. Sino veamos en qué situación se halla Europa. Esto no avala el consumo desmedido, como lo sucedido en EE.UU. que lo llevó a la catástrofe del 2008, sino un consumo responsable, equilibrado y respaldado.

Tengamos en cuenta que nuestro consumo local no se ha contraído drásticamente, sí ha bajado algunos puntos, pero no es dramático ni hay por qué alarmarse. Por lo que es necesario repotenciarlo, ¿cómo lo haríamos? No hay otra forma de poner más monedas en el bolsillo de la gente, y esto de manera inmediata, una de las medidas, sería incrementando ligeramente la RMV con criterio y responsabilidad –el trabajador peruano es consiente y responsable-. Por eso, ha planteado ante el Consejo Nacional del Trabajo, en el que también participan empleadores y gobierno un incremento justo y equilibrado de 14%, equivalente a 105 nuevos soles. Es decir, la RMV ya no sería de 750 como ahora sino de 855 nuevos soles. Esto sí es posible. De dinamizaría la economía.

Tengamos en cuenta también, que el trabajador, y más aún aquel que percibe un sueldo básico, no acumula. Gana para sobrevivir. Ellos, en el periodo de bonanza se la pasaron trabajando y viéndola pasar solamente. Seamos justos, esto es verdaderamente un acto de inclusión social. Ya que nosotros los peruanos tenemos un problema muy serio que debemos resolver en los próximos años. Es el proceso de redistribución de la riqueza y los ingresos de la nación, allí nace la injusticia, que se refleja en violencia social, pobreza, falta de educación y atención a la salud. Esto debe acabar para siempre en los próximos cinco años. Los peruanos debemos de reencontrarnos, y nosotros mismo decidir hacia dónde vamos, qué modelo de país queremos construir para nuestros hijos, para las futuras generaciones, y no dejarnos imponer modelos trasnochados por caudillos advenedizos, que haciéndose pasar por líderes políticos deciden por nosotros.

Cómo va a ser posible, según denuncia Luis Castillo, asesor de la CGTP, que hasta la tarde del lunes 27 de julio, el Ejecutivo había decidido incrementar la RMV en 10%, es decir a 825 nuevos soles y fueron los gremios empresariales quienes alegaron que tal incremento afectaría los niveles de inversión, lo que habría hecho desistir al presidente de anunciar el alza en su mensaje por Fiestas Patrias. Esto no puede ser ¡quién manda en este país!, de ser cierta esta versión, por primera vez Ollanta hubiera realizado un acto de valentía, y no se hubiera dejado intimidar de manera vil.

Esta denuncia, parece verás, ya que según el vocero del nacionalismo, Josué Gutiérrez, dijo que hay una gran posibilidad que uno de los más importantes anuncios del presidente Humala en su mensaje a la Nación sea el del aumento del sueldo mínimo de 750 a 850 nuevos soles. “Ese tema ya ha sido evaluado en el Ministerio de Trabajo y por el titular de ese sector. El aumento del sueldo mínimo es parte de nuestra agenda” dijo. Diario La República 27 de julio 2015.

Esperamos que en el más breve tiempo, este tema de mucho significado para nuestros trabajadores sea resuelto. Y no intimidemos a la población con el fantasma que este incremento ocasionará despidos, más bien digamos la verdad, como que dinamizará la economía, porque si no soltamos nuevos soles y los ponemos en el bolsillo de la población, podríamos entrar en recesión. Así como sino apuramos las inversiones públicas y privadas de envergadura.
(*)Periodista. Analista político

miércoles, 5 de agosto de 2015

¡QUIERO SER PRESIDENTE!

Por: Enrique Soto Roca (*)

La carrera electoral por alcanzar la más alta magistratura del estado, se ha  intensificado en las últimas semanas en nuestro país. Todos los pre candidatos sueltos en plaza, se mueven como pez en el agua, entre una población desinformada, ofreciendo el oro y el moro. Sin embargo, la desaceleración económica se acentúa, y la delincuencia campea por doquier, y ninguno expone una propuesta seria y contundente para superar estos males que amenazan estrangular a la población peruana. Sus enunciados no pasan de simples críticas.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Perú no liderará el crecimiento económico este año, ya que –según  proyección- su crecimiento apenas alcanzará el 3,6%, superado por Panamá con 6%, seguido de Antigua y Barbuda 5.4%, República Dominicana y Nicaragua (ambos con 4.8%), Bolivia 4.5% y Paraguay 4%. Frente este pronóstico aterrador –cuando éramos estrella celeste del firmamento latinoamericano- que dicen nuestros políticos que aspiran la silla de Pizarro. ¡Esta boca no es mía!


Seamos conscientes, un  proceso electoral para elegir a nuestro nuevo presidente de la república, no es un juego, sino una decisión de enorme responsabilidad, donde se decide el destino histórico de nuestro pueblo. En tal sentido no basta que un ciudadano acaudalado con muchos contactos en las altas esferas del poder, y con un conocimiento y experiencia básico en el quehacer político, visto como praxis y no como ciencia diga: ¡Quiero ser presidente!, esto no garantiza que elijamos a un buen gobernante, a un verdadero estadística, a un líder y conductor de una nación. Y, estas elecciones vuelven a estar plagada de candidatos que solamente tienen el deseo egocéntrico y codicioso de querer ser presidente –algunos nuevamente- a como dé lugar. En ese afán todo vale. El asunto es llegar. En medio de este alboroto de dimes y diretes, de puyas y cuchilladas, viendo que la cosa se pone fea, alguien dijo: “Un momentito hay que organizarnos”. Sabiendo que en ese plan todos podían salir chamuscados, decidieron alrededor de 16 partidos políticos una declaración de principios ante el acuerdo nacional, en el que expresan su confianza que las próximas elecciones se desarrolle en un clima de libertad y transparencia, sin hacer uso de los recursos públicos, sin insultos y con mucho respeto al competidor. Con esta actitud en algo se demarcó la cancha, pero no garantiza –sabiendo cómo actúan nuestros políticos- que el proceso electoral cuando entre a la recta final no se convierta en una campaña campal, encarnizada y demoledora.

Por otra parte, según las encuestas, aunque estas son muy prematuras ya se vislumbra quienes son los candidatos, o pre candidatos mientras no se oficialice, que tendrían mayores opciones de llegar a palacio. Teniendo en cuenta a los tres primeros, encabezados por Keiko Fujimori (30%) y seguido por PPK (14%) y Alan García (10%), serían los favoritos para asumir la presidencia de la república en el 2016.

Con esta proyección política todo parece indicar que el modelo económico neoliberal se fortalece, y no sabemos cómo se encarará el proceso de desaceleración que padecemos, así como no se sabe cómo se va a responder ante una recuperación de la economía norteamerica que haga subir las tasas de interés a nivel internacional. Así como, no se sabe cómo se actuará ante la recesión europea y la desaceleración China, ya que ninguno de los candidatos ha expresado claramente la visión de país que desea construir, y cómo resolver los problemas más cruciales que padecemos, ya que nos encontramos históricamente en un punto de quiebre, dónde lo que hagamos como nación puede catapultarnos a ser un país desarrollado o volver a lo que fuimos hace dos décadas. Ya que el actual gobierno de Ollanta Humala, se va en doce meses sin pena ni gloria, después de haber experimentado un rotundo fracaso. Habiendo generado falsas expectativas, y habiendo estafado a la nación. Este perfil de candidato el pueblo peruano nunca más no quiere, nunca más lo necesita. Forjemos un nuevo horizonte en democracia.

Por ello, es necesario exigir a los candidatos que aspiran a ser presidentes, ¿cuál es su plan de gobierno? ¿cuál es el  modelo de país que desean construir? y ¿cómo lo van hacer?  Es necesario interrogarlos de manera profunda y persistente.

Hay que tener en cuenta que los tres candidatos con mayores posibilidades de llegar a palacio, ya han tenido experiencia de gobierno. Alan García fue dos veces presidente; PPK fue ministro de estado y Keiko Fujimori fue embestida como primera dama. Ninguno puede jactarse de haber realizado una gestión de excelencia. Keiko Fujimori, peor aún ya que fue parte del gobierno más corrupto y violador de derechos humanos que tuvo nuestra historia republicana. García tuvo un primer gobierno desastroso, y hoy está siendo cuestionado por haber indultado a narcotraficantes. PPK como ministro de estado, representó los intereses políticos y económicos del Fondo Monetario Internacional (nuestro principal acreedor) y los intereses de las transnacionales, celebrando suculentos contratos altamente rentables. Por ello, ahora, ya que están primeros en el marcador, hay que exigirles claridad y precisión con respecto a lo que quieren hacer con nuestro país en caso de salir elegidos. Es un pedido, visto como un derecho adquirido en democracia, y de carácter constitucional. Tenemos que ser rigurosos con nuestros postulantes, si queremos llegar al 2021, año del Bicentenario de nuestra independencia como país desarrollado.

Tengamos también en cuenta que el PPC, un partido de extrema derecha. Es decir conservador, está que le hace ojitos a PPK. Cuando a Lourdes Flores Nano, lideresa del PPC, y ex candidata a la presidencia de la república le preguntan: ¿Pedro Pablo Kuczynski podría ser una opción? Ella responde: “Como no. Su partido no deja de ser un proyecto personal, pero un diálogo con él no debe cerrarse”. La República 28 de junio 2015.

Por su parte –siendo una necesidad histórica para ponerle un contrapeso a la contienda electoral- la izquierda ni suena ni truena, parece estar asustada por el vendaval aplastante neoliberal. A pesar que hay ciertos sectores que pugnan por hacer presencia política y forjar la unidad. Tal es  el caso de Verónica Mendoza, que impulsa el Frente Amplio, y parece bien que últimamente haya invitado a sumarse a ese movimiento a Sergio Tejada (disidente nacionalista) Y César Villanueva (ex presidente del Consejo de Ministros). Es necesario y hasta vital  que la izquierda abra y ocupe un espacio importante en el quehacer político nacional. Debe abrir el debate y la polémica sobre el futuro de nuestro país. 
(*) Periodista. Analista político

viernes, 31 de julio de 2015

ADIÓS A LA POLÍTICA. BIENVENIDA LA FELONÍA

Por: Enrique Soto (*)

La política peruana se ha convertido en un desmadre. Ha dejado de ser una ciencia para transformarse en una felonía. En el quehacer político nacional se transpira por sus poros podredumbre y corrupción, donde ninguna tienda política está a salvo de esta infamia, que frena el crecimiento y desarrollo de nuestros pueblos en un momento histórico decisivo en el que podemos avanzar si no existiera esta lacra.

La política se ha confundido con una asquerosa actividad delincuencial, donde el bienestar personal del “representante político” está por encima del bien común y el bienestar nacional. Por eso, Alvarez Rodrich, sostiene que estamos frente a “una clase política fallida, cuya renovación es urgente”. La República (26 de julio del 2015). Luego más adelante señala: “la política peruana se ha convertido en un centro de malandrines impresentables, desde la jerarquía superior hasta los principiantes en el oficio”. Esto expresa claramente lo mal que nos hallamos en esta actividad esencial que gobierna el destino de nuestros pueblos.


Por su parte, Daniel Abugattás, Congresista de la República, y uno de los principales promotores del nacionalismo, en sus primeros años de gobierno, olímpicamente se lava las manos como Pilatos, dando a entender: “yo no fui”. Cuando también él es responsable de esta debacle, y el hecho de decir, que abandona la política desilusionado, ya que, según sus propias palabras: “no le ve futuro a su partido ni a la clase política en general”. Sin embargo, esto no lo exime de responsabilidad, ni deja de hacerlo cómplice del pasivo que deja este gobierno, “su partido”.

Abugattás, por otro lado, tratando de salvar su pellejo, de este cataclismo de incapacidad y corrupción desbordante, afirma que “si me preguntan por (Ana) Jara o por (Daniel) Urresti, eso me suena como si me propusieran a Cantinflas o a Pinocho”. A ese nivel de bajezas ha llegado la política peruana, en el acuchillamiento por ostentar el poder.  Finalmente, dice Abugattás, que “el Perú no puede seguir con una clase política representada por el fujimorismo, Kuczynski, el toledismo, y el propio nacionalismo”. Parece muy tarde darse cuenta de esta vergonzante realidad, o es que lo hace tácticamente sabiendo que estamos a puertas de un proceso electoral, y eso de que me voy de la política es un engaña muchacho.

Como podemos darnos cuenta la actividad política en nuestro país apesta, hay que cubrirse la nariz, frente a cualquier “político”-salvo rarísimas ex cesiones- para no ser contagiados. Esto es dramático. Con razón, Claudia Cisneros señala que “la política está secuestrada por truhanes de saco y corbata”, y que es hora de recuperarla.

Lo malo es que todas las tiendas políticas –o casi todas- están comprometidas en estas malas acciones, desde la derecha pasando por el centro hasta la izquierda. Toledo está denunciado, y posiblemente sea sentenciado por corrupción, asociación ilícita para delinquir y lavado de activos. A Alan García, lo acusan de haber liberado a narcotraficantes, a través de indultos. Los famosos narco indultos. La pareja presidencial -así se le llama a la cabeza  que dirige el gobierno-, están con la soga al cuello en materia de corrupción, vinculados al hoy preso Martín Belaúnde Lossio y éste a su vez está vinculado a Orellana y al ex gobernador de Ancash César Álvarez, también presos. Tal es así que la Sra. Nadine Heredia, primera dama, está luchando denodadamente porque no le levanten su secreto bancario, ni puede hacer gala de transparencia. Por otro lado, Keiko Fujimori, tiene un pasado nefasto, vinculado a su padre Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, quienes la educaron y protegieron.  Así mismo, la izquierda no se salva, Gregorio Santos, ex gobernador de Cajamarca, está privado de su libertad, se halla preso en el penal de Piedras Gordas, acusado de corrupción y asociación ilícita para delinquir.

Como podemos apreciar, nadie se salva de haber metido las manos de manera irregular en el Tesoro Público. Y haberse enriquecido a costas del erario nacional, sin haber hecho nada, o casi nada por el crecimiento económico y desarrollo nacional. Se olvidaron, para siempre del bien común y del bienestar general. Les importó un comino  la grandeza de la patria y su futuro, más les interesó el suyo propio, el de su grupo y su entorno familiar. Estos felones de la política peruana deben ser sancionados severamente, ya que nada bueno hicieron en beneficio del país. Esta clase política debe ser dada de baja. Purgarnos de esta contaminación debe ser urgente una necesidad histórica, si queremos salvar a la patria del abismo al cual éstos malhechores nos pueden precipitar.
(*) Periodista. Analista político 

domingo, 26 de julio de 2015

RUMBO AL BICENTENARIO

Por: Enrique Soto Roca (*)

Este 28 de julio celebramos el 195 aniversario de vida republicana independiente. La patria se llena de júbilo y nuestra bandera roja y blanca flamea en lo alto en todos los rincones del territorio. En costa, sierra y selva se oye, en todo momento, un solo grito: “¡Viva el Perú!”.

Es un momento trascendente, más allá de las efemérides, para reflexionar sobre nuestra historia, sobre lo que hicimos, lo que dejamos de hacer y lo que debemos hacer ahora y en el futuro. Estamos muy cerca de celebrar doscientos años de vida independiente, dos siglos de haber roto las cadenas del colonialismo, que tanto daño y sufrimiento causó a nuestros pueblos.

El 2021 debe servir para hacer un balance profundo, exhaustivo y rigoroso sobre nuestra independencia política, para lo cual debemos de prepararnos en estos seis años que nos queda.


Adiós a la dictadura, bienvenida la democracia

En 1980 empezamos una nueva etapa en el devenir histórico de nuestra patria. Después de cancelar un periodo de doce años de dictadura militar, inauguramos una incipiente democracia, que algunos sectores políticos no la aceptaron por considerarla una manifestación burguesa, que de nada serviría para resolver los problemas cruciales que padece la mayoría del pueblo peruano.

En tal sentido, surge Sendero Luminoso y el MRTA. La violencia política y terrorista empezó a ser pan de cada día. El pueblo peruano vivió cerca de veinte años acosado por dos fuegos cruzados, por un lado los que defendían el nuevo orden establecido y su incipiente y endeble democracia, y por otro lado, los que no aceptaban este nuevo régimen y querían derribarlo violentamente a cualquier costo. Al grito de “salvo el poder, todo es ilusión” hacían explotar dinamita por doquier, haciendo volar en pedazos a ciudadanos inocentes, en incruentos atentados terroristas. El pueblo vivía en zozobra, atemorizado, sin saber qué hacer.

Por su parte, los militares queriendo combatir el mal, lo empeoraban, todos eras sospechosos, y muchos inocentes eran desaparecidos, torturados y ejecutados extrajudicialmente.

La situación era incierta y la crisis económica que padecíamos nos hundía más. Vivíamos una recesión crónica, que el gobierno de Alan García, con el propósito de incrementar la demanda interna, la convirtió en una inflación desbordante. La crisis económica estaba fuera de control. El país era un caos. Nuestros mejores recursos humanos empezaron a abandonar el país en busca de mejores opciones en el mundo. Así, íbamos perdiendo a nuestros más valiosos talentos.

Es necesario recordar estas circunstancias para poderlas analizar profundamente y saber cómo hemos llegado hasta donde estamos.

El Autogolpe

En 1990 asume el gobierno Alberto Fujimori, después de haber derrotado en las urnas, en segunda vuelta, al escritor Mario Vargas Llosa. Entra con una concepción distinta de hacer política, en comparación a los regímenes anteriores. Inicia procesos de reestructuración del Estado,  y para detener la inflación galopante, dispara los precios de manera brutal: “el fujishock”, haciendo soltar las lágrimas de las amas de casa.

Con la captura de los líderes senderistas y de los altos dirigentes del MRTA, se empezó a tener cierto control de la situación, que fue aplaudida por la población.

El deterioro político del Congreso de la República, por su improductividad constante oposición a las medidas del régimen, fue aprovechado por Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos, para planificar su cierre e imponer una dictadura civil a través de un autogolpe. Es así como el 5 de febrero de 1992 las Fuerzas Armadas rodean el Congreso y lo toman por asalto. La operación resultó un éxito, el pueblo despolitizado apoyaba la medida, ya que consideraba a los congresistas como zánganos.

Ahí empezó la tragedia política, aunque se cuidaron de mantener una estabilidad económica. El país empezaba a recuperarse gradualmente, a pesar que la violencia política y terrorista no cesaba.

Amparados en su impunidad dictatorial, empezaron a hacer lo que les vino en gana. La imaginación y creatividad desbordante para hacer el mal del asesor Vladimiro Montesinos se puso en marcha aceleradamente. Se consideraron amos y dueños del erario nacional, y empezaron a tener en cuenta al Estado Peruano como su negocio, que tenía que brindarles alta rentabilidad.

Para acabar con el terrorismo no escatimaron esfuerzos para arrasar con los derechos humanos, violentaron el Estado de Derecho. Torturaron y ejecutaron inocentes. Implementaron los jueces sin rostro para condenar terroristas, saliéndose del marco legal. Renunciaron a los fueros internacionales. Nadie tenía derecho de fiscalizar su conducta política en la administración del Estado Peruano. Esto fue de la mano con la corrupción. La corrupción se volvió una política de Estado: “Todo se compra, todo se vende”, decía Vladimiro, más conocido como “el doctor”. El dinero del erario público se empezaron a levantar por costales. Se compraron todas las editoriales de la mayoría de medios de comunicación masiva así como se editaban pasquines diarios que colgaban en los quioscos de todo el país, para distraer la atención del ciudadano común y corriente en asuntos intrascendentes: “los psicosociales”. Es decir, se había organizado un aparato malvado, que movía los hilos desde el SIN para controlar el Estado y su nación en su conjunto, obteniendo buenos resultados durante una década. Diez años les duró el negocio del mal. Cuando quisieron continuar cinco años más, la pus brotó a borbotones. Apareció un video donde se veía que, en una sala del SIN, Vladimiro repartía a diestra y siniestra el dinero de todos los peruanos.

El régimen cayó. Hoy Vladimiro y Fujimori están presos, pero dejaron una escuela que ensucio el alma de la política peruana, y nos costará muchos años limpiarla y revertirla.

Recuperando la Democracia

Con la caída del régimen fujimontesinista se recupera nuevamente la endeble democracia y la precariedad institucional del Estado. Se instala un gobierno de transición que lo preside Valentín Paniagua. Mediante elecciones abiertas y directas, salen elegidos Alejandro Toledo: 2001-2006 y, luego, nuevamente es elegido en un segundo gobierno, Alan García: 2006-2011.

Recién en esta última fase se inició nuestro crecimiento económico sostenido y continuo durante diez años: 2003-2012, en un promedio de 6% anual. Esto significó que nuestras Reservas Internacionales Netas (RIN) hayan crecido por encima de los 60 mil millones de dólares, y hayamos acumulado en el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), creado en 1999, alrededor de 18 mil millones de dólares, que podrían ser utilizados en situaciones en donde necesitemos impulsar la economía.

Asimismo, la inversión extranjera directa creció de 3 mi millones de dólares en 1994 a 12 mil millones dólares durante el 2012. Nuestro Producto Bruto Interno (PBI) está alrededor de los 200 mil millones de dólares y nuestras exportaciones han crecido de manera considerable, pues se han triplicado.

Todo esto debido al boom de los precios internacionales de los minerales, que subieron considerablemente en los años de bonanza y crecimiento, ya que somos el tercer producto mundial de cobre, plata y zinc, y el sexto de oro.

Con Ollanta no pasa nada

Continuando con la reflexión por este 195 aniversario patrio de nuestra independencia, consideramos que este último gobierno de Ollanta Humala no ha realizado nada significativo para consolidar nuestra economía y, debido a su falta de capacidad para gobernar, estamos viendo que ésta se le va de las manos, no pudiendo controlar un proceso de desaceleración y/o enfriamiento económico.

Las medidas que promueve no son acertadas, por ser mediocres y poco audaces. Tenemos ingentes recursos económicos para acometer con fuerza y gran decisión, como incrementar significativamente la inversión pública, pisando el acelerador para que éstas se implementen rápidamente. Parece que las dos grandes obras de inversión que tenemos en pie, como la Línea 2 del Metro de Lima, con alrededor de 6 mil millones de dólares de inversión, y el Gaseoducto del Sur, con aproximadamente 4 mil millones de inversión, ya no son suficientes para reactivar la economía.  Esta inversión aproximada la tenemos que triplicar en los próximos dos años, debido a que tenemos un déficit de inversión de cerca de 60 mil millones de inversión en infraestructura.

Asimismo, debemos incrementar significativamente la Remuneración Mínima Vital (RMV), para dar impulso al consumo interno. Por otro parte, debemos abrir el mercado de capitales de manera agresiva a las micro y pequeña empresas, y dar impulso de esa forma a los emprendedores. Incrementar el presupuesto a los sectores educación y salud es vital pues se encuentran retraídos, creando así un mejor recurso humano, que incremente la productividad. Además, es necesario promover la investigación, para alentar la industrialización del país. Nuestros productos ya no tienen que ser exportados como simples materias primas, pongámosles valor agregado, de esa forma se incrementará la calidad y el precio.

Rumbo al 2021

Sirva pues este aniversario patrio, para meditar y ver la forma de cómo preparar al país y a nosotros mismos para llegar triunfadores al 2021. En estos seis años nuestro país tiene el reto de modernizarse y llegar como un país desarrollado a esa fecha. Esto solo va a ser posible si revertimos el proceso de desaceleración que estamos padeciendo. Somos líderes en la región, lo cual nos debe alentar a ser audaces en el manejo económico. Impulsemos lo que tenemos a mano y lo que sabemos hacer. Desarrollemos la minería con alta tecnología que no contamine el medio ambiente. Promovamos la agricultura a gran escala, con productos de gran impacto en la alimentación mundial, que son requeridos por el mercado internacional.  China e India son los nuevos y más grandes mercados del mundos, que se ubican en la cuenca del Pacifico, del cual nosotros somos parte. Saquémosle provecho a nuestra buena ubicación geopolítica.  Somos la puerta de entrada a Latinoamérica y de salida al Asia, el futuro de la humanidad. Asimismo, hay que promover el turismo y la gastronomía, evitando cometer errores descomunales, como los cometidos por este gobierno al no participar en la feria gastronómica más grande del mundo, realizada en Milán, con la concurrencia de cientos de países de todo el planeta. Esas equivocaciones son fatales, que las disculpas de un premier no las superan económicamente.  En economía de mercado, un error es aprovechado por la competencia. Asimismo, hay que impulsar el sector energético (gas natural y recursos renovables). Si dinamizamos todos estos sectores de manera estratégica, estaremos en los ojos del mundo y nos miraran con atención.

Valga pues, este aniversario patrio, para reflexionar a profundidad sobre el futuro de nuestro país, que nos permita celebrar dentro de seis años nuestros doscientos años de vida republicana independiente. Nunca más el colonialismo saqueador. “¡Viva el Perú, carajo!!:﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ Nunca mastores educaco de seis años nuestros doscientos años de vida republicana independiente. Nunca mastores educac”.
(*) Periodista. Analista político

SEGURIDAD PÚBLICA: SITUACIÓN LÍMITE

Por: Julio Garazatúa Vela (*)

La Seguridad Pública en el Perú se encuentra seriamente averiada. Una de las causas de ella es la inoperancia del “Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana”, creado específicamente para contrarrestar en forma colegiada la inseguridad ciudadana en el país. Pero la realidad nos dice que ha fracasado en su objetivo, se ha convertido en un ente burocrático e inoperativo que se emplea solamente como instrumento político, para promocionar ofertas electorales de los candidatos a gobiernos nacionales, regionales y locales. Los resultados a través del tiempo así lo demuestran: desprotección total de la población; crecimiento desmedido de la delincuencia a nivel nacional; ineficacia de los gobiernos para contrarrestar los altos índices de criminalidad; desatención política del Estado y de sus Instituciones para tratar seria y técnicamente el problema de la  inseguridad; descoordinación, desorden y escasa participación de las entidades integrantes del sistema; poca efectividad en la implementación de las medidas de seguridad, etc.

Ahora bien, para reestructurar una respuesta acorde a la difícil  situación en la que nos encontramos, es necesario reconocer que hay negligencia en el tratamiento del problema, razón por la cual se  sugiere lo  siguiente: en primer lugar, desactivar el denominado “Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana”, porque ha perdido credibilidad política y técnica en su intento de restablecer la seguridad ciudadana; tener en cuenta que la seguridad por su evolución técnica y su influencia social, se conecta con otras disciplinas sociales, y abarca nuevas áreas que hasta ayer no existían en nuestros mapas de referencia. En segundo lugar, la seguridad trasciende las actividades de las Instituciones Públicas, y aun de las entidades privadas. Supera las limitaciones impuestas por esquemas relacionados con el delito; lo cual exige nuevos enfoques interdisciplinarios e intersectoriales, para poder construir estrategias técnicamente elaboradas y exitosas en su ejecución, contra el crimen organizado y la delincuencia local y transnacional. En tercer lugar, esta nueva situación requiere mejorar la coordinación y la comunicación entre sectores y entidades relacionados al problema por resolver; y disponer a la brevedad de una legislación estricta y precisa que permita sancionar con  oportunidad los delitos que más afectan a la población.


Además, el tema de la seguridad pública debemos tratarlo desde tres aspectos básicos: el primero, se relaciona con el contexto socio-político en el que se desenvuelve, por ejemplo; los cambios más recientes en el marco legal e institucional, la evolución en las relaciones policía- población, Estado-policía y Estado-población; el crecimiento demográfico y su instalación descontrolada y no planificada en el territorio nacional; los escenarios económicos emergentes y las relaciones  Estado-empresa. El segundo, los marcos de referencia técnica a evaluar considerando la problemática propia y  las experiencias extranjeras en el tema. El tercero, la relación oferta-demanda de seguridad, tomando en cuenta las exigencias de la sociedad en su conjunto, los índices de delito, las posibilidades y limitaciones de los órganos de seguridad y justicia, y la presencia de órganos auxiliares de seguridad en el país: serenos municipales, empresas de seguridad privada, comités vecinales, rondas urbanas, etc.

Sin embargo, se sigue fallando en el planeamiento, organización y ejecución de estrategias multisectoriales  contra el delito, porque se carece de una “Política de Estado contra el Crimen” que incluya un “Sistema de prevención técnico criminal”; ello explica el constante incremento del delito, y la preocupante probabilidad de que estemos transitando por el camino equivocado en el tratamiento de este fenómeno. Ésta problemática se ha reiterado en incontables ocasiones, sin respuesta alguna, lo que evidencia una total indiferencia y desatención política por parte de los gobiernos de turno, y de las entidades responsables (Congreso de la República, Ministerio del Interior, Poder Judicial, Fiscalía de la Nación,  Ministerio de Justicia, etc.). Por un lado se pretende sorprender a la opinión pública, publicitando medidas consensuadas y colegiadas; pero en la práctica la actitud no cambia, cada quien hace lo que quiere y lo que puede; no existe liderazgo ni dirección política para enfrentar este fenómeno.

Tal es así, que existen algunos factores que alientan el auge de la delincuencia, pero que no reciben la atención debida de las Instituciones Públicas, salvo que la prensa los convierta en  asuntos mediáticos, por ejemplo: la creciente desintegración familiar, con el subsecuente “aprendizaje delincuencial” de los menores de edad en las calles; la constante frustración laboral y las bajas remuneraciones, que impiden acceder a un puesto de trabajo y obtener mejores niveles socio-económicos; la deficiente “desaprobación social” del delito; la “corrupción administrativa” generalizada y el constante “abuso de poder”; el incremento de la “delincuencia oculta” y de la impunidad del crimen organizado; la ausencia de disposiciones legales eficaces sobre el “producto del delito”; la casi inexistente detección anticipada del crimen, y la carencia de estrategias para frenar su incremento; la contradictoria difusión de mensajes de los medios de comunicación, por un lado, la escasa información sobre logros anticrimen y orientación sobre seguridad ciudadana, y por el otro, la masiva difusión de noticias sobre crimen, delito y violencia, entre otros.

Estos y otros factores, deben ser necesariamente tomados en cuenta en la elaboración de una “Política Nacional Contra el Crimen”, y en el  “Sistema de Prevención contra el Delito”, instrumentos que deben mantener continuidad (que trascienda a los gobiernos) y estar legal y políticamente respaldados; sin embargo, se continúa apoyándose únicamente en medidas coyunturales, como las supuestas “políticas de seguridad”, o  de “tratamiento penitenciario”, etc., que nadie conoce, por ende, nadie las implementa. De continuar con estos errores, podríamos agravar nuestros problemas de inseguridad, replicando experiencias nefastas que afrontan otros países, tales como: “justicia por mano propia”, “corrupción gubernamental”, “zonas liberadas por el crimen organizado”, “levantamientos populares”, etc. Ello, con el incomprendido y solitario esfuerzo de la policía nacional para contrarrestar el desorden y la delincuencia galopante, la cual ajena a los vaivenes políticos del momento, se ve obligada  por la “fuerza” y algunas veces cometiendo “excesos de función”, a restablecer una situación inestable que debió moderarse y controlarse oportunamente por la vía del “diálogo político” y de la “educación preventiva”.

Todo lo descrito acontece lamentablemente, cuando la inoperancia, la desaprensión y la corrupción, elevan las tasas de delincuencia a niveles socialmente intolerables, con la tácita aceptación e indiferencia de los “partidos y movimientos políticos” y de los Poderes del Estado; quienes se encuentran “entretenidos” en sus problemas partidarios y “acusaciones mutuas”, pensando quizás en asegurar “cuotas de poder” en las próximas elecciones. 
(*) Crnel. PNP (r)  

viernes, 3 de julio de 2015

¿INCERTIDUMBRE ECONÓMICA?

NO EXISTE CONFIANZA EN AGENTES ECONÓMICOS

Por: Enrique Soto Roca (*)

El próximo 28 de julio el presidente Ollanta Humala dará su quinto y último mensaje a la nación en medio de un mar de dificultades de carácter político y económico en el que está inmerso el país. ¿Cuál será su evaluación? ¿Qué nos dirá por última vez de manera oficial? ¿Hará un mea culpa de los errores e imprudencias graves cometidas por su gobierno, o sólo exaltará los aciertos pasajeros obtenidos ocasionalmente?

El mensaje por fiestas patrias, lo recibirá la ciudadanía, en medio de un clima electoral que ha empezado a calentarse con enfrentamientos calculados entre el poder ejecutivo y el legislativo, tratando con mucha maña de dañarse mutuamente la imagen ante todos los electores. Mientras tanto, la delincuencia descontrolada hace presa de la población indefensa; la economía sigue desacelerada, no existe confianza en los agentes económicos, que promueven la inversión privada directa, garantía inmediata de reactivación, así como la corrupción campea por doquier, poniendo en jaque la estabilidad democrática.



Facultades legislativas al  Ejecutivo

En medio de ésta vorágine, la oposición atrincherada en el Congreso cedió en otorgar facultades legislativas al ejecutivo por 90 días y no por 120 como era solicitada, después que logró el desafuero de un parlamentario protegido por el oficialismo y que había sido condenado por el Poder Judicial.

Las facultades fueron priorizadas en el ámbito de la reactivación económica y la lucha contra la delincuencia, temas neurálgicos que la ciudadanía exige sean resueltos de manera inmediata, para generar estabilidad institucional en el sistema.

Impulsar la inversión

A pesar que el INEI anunció el crecimiento del PBI de abril en 4.25%, la tasa de crecimiento más alta de los últimos doce meses, esto no es suficiente para sentirnos satisfechos y cantar victoria, creyendo a ciencia cierta que ya empezó la reactivación económica. Esto no es así. No caigamos en el optimismo desaforado, y seamos más profundos en el análisis para evitar serias frustraciones.

Este resultado se daría principalmente por el buen comportamiento de la producción del sector minería e hidrocarburos que habría crecido 9.3%  en ese mismo mes y se espera para el 2015, que solo la minería crezca 8%. Esperemos por el bien del país que esto suceda. Según el BCR, a través de sus estudios económicos resume que la proyección del crecimiento del PBI se basa en 3 pilares, uno es la recuperación de la actividad primaria, llámese minería, pesca o agricultura, entre otras y los otros dos son: la inversión pública y la inversión privada. Estos tres factores tienen que empezar a crecer de manera sostenida algo que todavía no sucede, por lo que la situación no está aún clara. Pero para que ello suceda es necesario tomar medidas, por lo que el gobierno debe implementar políticas audaces de reactivación económica y desarrollo nacional, como agilizar el despliegue de las inversiones como la relacionada con las obras por impuesto, así como desburocratizar y simplificar los trámites para facilitar la inversión privada.

¡Hagamos industria! 

En esa misma dirección es muy importante el desarrollo y la promoción de la industria. Ponerle valor agregado a nuestros productos primarios es sumamente importante. Su transformación es imprescindible, ya que eleva su calidad y precio. En tal sentido es trascendental lo planteado por el Ministerio de la Producción, en torno a la implementación de parques industriales. Y no solamente crearlos, sino darles de manera sostenida el impulso necesario, fortaleciendo el recurso humano vía capacitación y profesionalización y abriendo el mercado de capitales para que estos sectores emergentes tengan acceso.

La situación económica de desaceleración por la que estamos atravesando es bastante delicada. Y los estragos que esto produce ya empiezan a sentirse, en estos últimos meses ha crecido el desempleo. Sintiéndose con mayor fuerza en mayo y junio. Así como la inflación empieza aparecer de manera amenazante. Algunos precios han subido inescrupulosamente a partir de la especulación, como el gas y la gasolina, a pesar de ser productores en el primer caso y habiendo caído en un 50% los precios internacionales en el segundo caso. Esto a pesar de estar dentro de un libre mercado, habría que ver la manera de regularlo. Sin embargo, debemos señalar que es mejor una inflación controlada a una recesión.

Por otra parte, pone los pelos de  punta al ciudadano común, la  subida del tipo de cambio, a pesar que el BCR realiza esfuerzos descomunales por mantenerlo en raya, este logra escapársele. En tal sentido, la política de desdolarización nos parece acertada. Incentivar el crédito en soles es algo oportuno. Es de suma importancia controlar el tipo de cambio, ya que su incremento repercute en la inflación.

A pesar del optimismo puesto de manifiesto por Julio Velarde, presidente del BCR y Alonso Segura, Ministro de Economía, la situación no es tan alentadora en el sentido de que no se logra convencer a los agentes económicos que participan en la producción. Ellos expresan a través de sus acciones una gran desconfianza, por lo que la inversión privada ha caído considerablemente, y se irá recuperando gradualmente, muy lentamente dentro de nuestra modesta opinión, según como se mueva la marea, hay que tener en consideración que entramos, cada vez con mayor fuerza, a un proceso electoral, para elegir al nuevo presidente, y a la nueva representación nacional en el Congreso. Esta coyuntura siempre genera “compás de espera”. Por más que se diga que “en la arena política, no percibimos un riesgo significativo para las próximas elecciones presidenciales 2016, toda vez  que los potenciales candidatos con posibilidades para ganar, de acuerdo a las encuestas de opinión, mantendrían políticas económicas amigables con el mercado” Fernando Iberico. Gestión 18/6/2015. En política nada está dicho y todo puede suceder, aún en el último momento.

Promovamos el diálogo

Por ello es necesario promover y mantener una política de diálogo, que se había instalado con el nombramiento del nuevo Presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano, pero que en el camino parece querer deteriorarse. Eso debe ser recuperado. Habiéndose superado los impases –producto de una lucha democrática- las relaciones entre oficialismo y oposición deben normalizarse y coordinar acciones conjuntas, como los Poderes del Estado, en aras de criterios comunes en beneficio de las grandes mayorías.

La incertidumbre que existe en los inversionistas nacionales y/o extranjeros debe ser superada con actitudes racionales de gobierno que inspiren confianza y disminuyan el ruido político tal como lo solicitó el presidente de CONFIEP, que tanto daño hace a la reactivación económica.

Por otro lado, hay que tener cuidado en la confianza económica expresada por los consumidores en Lima de los sectores sociales C, D y E, según informe de Apoyo Consultoría, ya que ellos sostienen su economía doméstica en base a sistemas de crédito apoyado en tarjetas. Hay que ver hasta qué punto hay equilibrio entre sus ingresos y sus egresos. Si  no hay déficit acumulado, que en algún momento revienta y se vuelve un moroso insolvente. En los últimos meses la morosidad en créditos de consumo –cuyas tasas de intereses son altos- se ha incrementado significativamente, en tal sentido las financieras proyectan en los próximos meses condonar un 20% de las deudas de manera global para estabilizar el mercado, ya que su soporte son los altos intereses que cobran y muchas veces el usuario ni cuenta se da, o no  le da importancia del impacto que este tiene en su economía doméstica.