lunes, 10 de octubre de 2016

EL FRENTE AMPLIO: UN RETO HISTÓRICO

Por: Enrique Soto

La izquierda peruana, organizada en el Frente Amplio, y con una representación nacional de 20 parlamentarios en el Congreso de la República, tiene un tremendo desafío que cumplir en el presente quinquenio; que debe empezar a ser reflejado desplegando un esfuerzo sincero por consolidar la unidad, en un amplio espacio político de izquierda diverso. Así como, siendo la segunda fuerza política del país, en el Parlamento Nacional, debe luchar, de manera denodada y con estrategia, por empezar a liderar una oposición constructiva, en el quehacer político nacional; desarrollando una lucha sin cuartel, de manera principal, contra la corrupción, y defendiendo los sagrados intereses de la clase trabajadora; así como, exigiendo al gobierno, mejores condiciones de vida para los sectores populares que padecen la pobreza.
Esta proyección política, para los próximos cinco años, que debe ser trabajada por la izquierda, agrupada en el Frente Amplio, es un reto inconmensurable de carácter histórico; que como se ha dicho deberá empezar afirmando y consolidando la unidad, sueño de mas de treinta años de amplios sectores populares, que creen en la gran trasformación del país, con profundos cambios, dentro de una democracia robustecida, donde exista la participación ciudadana en la toma de decisiones en el quehacer político. Y esto solo se va a lograr, si se supera las diferencias, que existen en las diversas organizaciones que constituyen el  Frente Amplio.

En tal sentido, creemos sinceramente, que la decisión de Sembrar y otras organizaciones políticas agrupadas en el Frente, de querer legalizar su inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones es legítima, como legitima es la decisión de Tierra y Libertad de analizar, debatir y tomar decisiones en su próximo congreso, antes de fin de año, para ver cómo van a seguir desarrollándose, y consolidando el Frente. Esta situación, no tiene por qué generar una alarma, de gran envergadura, promovida por grupos de poder económico, que controlan muchos medios masivos de comunicación, quienes afirman que la izquierda se rompe. Ya quisieran que ello suceda para que se queden solos, en el espacio político nacional, sin ninguna competencia. Y así poder seguir saqueando el país. Sin embargo, esa situación apocalíptica, está bien lejos del conglomerado de la izquierda peruana. “Lo que hay es un gran debate, intenso y natural”-ha dicho VeróniKa Mendoza, representante de Sembrar (La República 2/10/16).Y sobre un supuesto enfrentamiento con Tierra y Libertad, y su líder Marco Arana, Verónika Mendoza manifestó -en entrevista exclusiva- que “hay algunos sectores relacionados con el poder económico que buscan debilitar el Frente Amplio y la alternativa de cambio que representa, agudizando y magnificando supuestas contradicciones donde solo hay debates internos”. Mas adelante señaló, que se han reafirmado en su compromiso de permanecer juntos.

Por su parte, el congresista, Marco Arana, líder de Tierra y Libertad, quien puso el partido a disposición del Frente Amplio, para que la izquierda peruana agrupada, pueda postular en las últimas elecciones presidenciales, llevando a Verónika Mendoza como candidata, ha señalado que: “La debilidad en los partidos es tan grande que cuando hay debate se piensa que habrá ruptura y que obedece a intereses mezquinos, porque hay partidos que tienen propietarios. Eso no pasa en Tierra y Libertad, ni en el Frente Amplio. En Tierra y Libertad no hay dueño. Hay debate. Los mecanismos son democráticos. Esa misma propuesta la trasladamos al Frente Amplio.”(La República 10/7/16).

En otro momento, Arana explica,  que el Frente Amplio es construcción reciente. Hasta ahora no tiene reglamento, sino pactos. Luego, aclara que el Frente, está conformado por partidos, organizaciones y ciudadanos. Y es tajante en señalar: “No está en discusión la unidad del Frente, sino como se construye”. Agregando una interrogante, se pregunta: ¿Cómo hacemos que (el Frente) se amplíe? “Ese es el debate- señala Arana-.Hemos recibido un mandato de construir una fuerza alternativa de izquierda después de mas de veinte años que no ha sido posible”.

Como podemos darnos cuenta la unidad, de la diversidad, en el Frente Amplio, está transitando por un proceso de consolidación, que se sustenta en un profundo debate, que permita arribar a decisiones de largo aliento, no inmediatistas o cortoplacistas, como estamos acostumbrados. Esto, pensamos, ha quedado establecido y esclarecido, por sus dos connotados líderes, representantes de las dos organizaciones mas importantes del conglomerado, de las que se decía estaban en un enfrentamiento encarnizado, como son el congresista Marco Arana, líder y fundador de Tierra y Libertad y Verónika Mendoza, representante del Movimiento Sembrar, candidata a la Presidencia de la República, en la últimas elecciones. En tal sentido es menester, seguir impulsando este debate para que la unidad se fortalezca. Un debate alturado, democrático, con aporte de ideas y propuestas coherentes, se hace necesario en un escenario político donde el intercambio de ideas  ha sucumbido, siendo reemplazado por la grita, la calumnia, el insulto y el vituperio.

Por otro lado, es de singular importancia, para que el Frente Amplio avance sólidamente, en lo que va del quinquenio, y pueda participar activamente, haciendo protagonismo histórico, en la próximas elecciones Regionales y Municipales que se llevarán a cabo el 2018, y pueda garantizar una buena campaña política que lo encumbre con el Poder el 2021,se esfuerce en el Parlamento, por liderar la oposición, desarrollando una propuesta estratégica, que permita movilizar a la ciudadanía –en caso sea necesario- en salvaguarda de los derechos populares básicos, que se ofreció en campaña. Como son el derecho al trabajo, el derecho a la salud y  la educación, que han estado tan venida a menos en los últimos años, a pesar del crecimiento continuo que tuvimos diez años continuos, este no logró llegar al bolsillo de los pobres. Es mas la izquierda peruana, desde el Parlamento Nacional, debe ser la abanderada de la lucha contra la corrupción, sacándole el jugo a su actividad fiscalizadora. “Guerra a muerte a la corrupción” debe ser la consigna, que ningún grupo político lo podrá levantar con tanta fuerza –por sus compromisos que tiene con grupos de poder económico- como lo puede hacer la izquierda. Esa debe ser una de sus principales banderas de lucha de los nuevos congresistas del Frente Amplio, si no quieren ser contagiados por ese burocratismo palaciego que termina asfixiándolos y absorbiéndolos.

Hagamos que el Frente Amplio, despierte la conciencia de un pueblo emprendedor, que quiere ver al país renovado, desarrollado y moderno. Que despierte la confianza en una nueva generación de políticos que aspiran conducir el país con transparencia, dignidad y lealtad. Para de esa forma erradicar la pobreza que envilece a los ciudadanos de los sectores populares, que no son atendidos oportunamente por un Estado que debe velar por su existencia. Hagamos que la confianza que el pueblo depositó en las urnas eligiendo congresistas de izquierda, sea enaltecida por el ejercicio de una noble representación, a favor de los que menos tienen.

martes, 2 de agosto de 2016

SE ACABÓ EL RECREO

Por: Enrique Soto

Con un esperanzador, breve y puntual discurso, que duró apenas 40 minutos, Pedro Pablo Kuczynski, asumió la conducción del país, como nuevo Presidente Constitucional de la República, a partir de este 28 de julio, hasta el 2021, año del Bicentenario de la Independencia Nacional, como lo reafirmó, en varias oportunidades, en su alocución. Iniciando de esta manera un nuevo quinquenio en el quehacer político gubernamental, que significará un gran desafío para hacer realidad, las grandes ambiciones y sueños que tiene el flamante presidente, según lo ha manifestado.

PPK, ha puesto de manifiesto al asumir el mas alto cargo de la magistratura un nuevo estilo en la acción política oficial, superando protocolos para sentirse mas cerca de la gente, y pronunciando un mensaje corto, lleno de expectativas en torno a los problemas mas urgentes que la ciudadanía mayoritariamente desea escuchar, sin desarrollar tediosos análisis que terminan cansando al auditorio, como lo venían haciendo los anteriores gobernantes, que lo antecedieron en el cargo, en las últimas dos décadas, cuando se reinicia la democracia. Esto parece significar, que una nueva etapa, se inaugura en el país, dentro del proceso histórico republicano, estando a cinco años para celebrar 200 años de vida independiente, en el 2021.

En tal sentido, posesionados ya en el cargo, el nuevo gobierno parece ratificar su slogan de campaña: “Se acabó el recreo”, ya que se le puede percibir con muchas ganas de trabajar, a pesar que la situación no se le va a presentar tan fácil. Les esperan duras batallas que van a tener que enfrentar, principalmente en el Congreso de la República, donde se ubica una oposición mayoritaria, representada por el fujimorismo. A pesar que la nueva presidenta del legislativo Luz Salgado, manifestó al asumir el cargo que, “a pesar de las diferencias, nos une el amor a la patria”, el bochornoso espectáculo que evidenció la bancada fujimorista, ante la presencia de nuevo presidente, evitando aplaudirlo, y vitoreando el nombre de su lideresa perdedora, y exaltando el nombre de su partido, fue un hecho que se vio como un hostigamiento a PPK. Esto es un anuncio, que las rencillas de campaña, aun no pueden ser superadas, y que pueden endurecerse implementando acciones obstruccionistas, situación que pondría en grave riesgo la estabilidad democrática. Por lo que el nuevo gobierno, teniendo como vocero, al Presidente de Consejo de Ministros, Fernando Zavala, está obligado a utilizar toda su inteligencia, actuando con mucha cautela, hilando fino, para sacar las piedras del camino cuando estas se las pongan, estando prohibidos de caer en actitudes provocadoras ,como la implementada últimamente en el Congreso el 28 de julio.

Por otro lado, a pesar que el nuevo mandatario ha señalado un claro derrotero que ha de seguir su gobierno, desarrollando una visión para el país, es necesario, conforme avance la gestión, dar detalles como se van alcanzar los objetivos planteados en grandes trazos. En esa dirección debe darse a conocer, como va a ser posible que las instalaciones de agua potable y alcantarillado lleguen, al final del gobierno, a todos los peruanos, y que el agua no falte las 24 horas del día, un acontecimiento encomiable, dentro de la modernización del país. Asimismo, explicar, abundando en detalles, como se va a financiar la modernización de la educación, que ha de ser gratuita y de calidad, esto servirá para dar mayor confianza a la ciudadanía, que mayoritariamente se ha visto engañada de manera continua por anteriores gobernantes, que ofrecieron el oro y el moro al pueblo peruano, y al final no hicieron nada. También, es prudente conversar con la población para explicar cómo los problemas de atención a su salud en los hospitales públicos van a ser de mejor calidad, diciéndole adiós a las largas colas y esperas aterrorizadoras, que mas rápido nos  alcanza la muerte. En qué va a consistir esos cambios de manera  puntual, y desde cuándo va a empezar el nuevo ordenamiento, desea saber la gente. Con respecto a la formalización es conveniente se desarrolle, por parte del nuevo gobierno, un política de apoyo decidido a las mypes y pymes, donde mayormente abundan las empresa informales por falta de apoyo por parte del Estado. El apoyo tiene que ser integral, es decir tecnológico, financiero y de capacitación de los recursos humanos para hacerlos mas efectivos, y no solamente reduciendo el IGV, que según han manifestado, bajará un punto a partir de enero del 2017. Esa medida aislada, pensamos que no es suficiente. Insistimos en el concepto integral, como una forma de sanear la economía, integrando al mercado formal a esos grandes sectores que se hallan excluidos. Por allí, creemos, debe empezar la recuperación de la desaceleración económica que estamos padeciendo desde hace cuatro años. Retomando el crecimiento sostenido. Las condiciones macroeconómicas están dadas para que ello suceda, solo falta implementar la decisión política. Esto va de la mano necesariamente, con el mejoramiento de la remuneración de los trabajadores, garantizándoles un trabajo formal mas estable, reconociéndole todos sus derechos y beneficios. Esto significará el crecimiento de una clase trabajadora mas solida y sostenida.
Por otro lado, el nuevo gobierno en su discurso inaugural del 28 de julio, pronunciado por PPK, ha manifestado la necesidad de avanzar en infraestructura, para garantizar el desarrollo y la modernidad, a la que se aspira llegar el 2021. Señalando puntualmente, que una nueva carretera se construirá para unir Iquitos con el resto del Perú, anunciando que lanzará un plan de inversión, de gran alcance, en aeropuertos, puertos, carreteras y gasoductos. Esto, sin lugar a dudas promoverá el desarrollo económico, cuyo crecimiento, lento pero seguro, es visto por organismos internacionales especializados como positivo. Para ello se trabaja con ahínco para destrabar, en los próximos meses, los proyectos que están detenidos, por una burocracia ineficiente. Esto va a significar un gran impulso en la inyección de confianza. Hay que tener en cuenta que las grandes inversiones promueven el empleo generando trabajo. Todo está listo para empezar, si decidimos trabajar de la mano con las regiones, impulsando y promoviendo el proceso de descentralización, que se inició hace mas de una década.

Finalmente, PPK, se ha comprometido, en su breve discurso, a llevar a cabo en su gestión una lucha decidida contra la corrupción, realizando una profunda reforma en el  aparato de justicia peruano, anunciando, asimismo, que no permitiría  que sus colaboradores mas cercanos caigan en ella, señalando de manera concreta que propondrá la creación de una autoridad especial con autonomía, sin manifestar nada con respecto a la “muerte civil”, que propuso en campaña. Esperemos que todo lo dicho se implemente de manera real cuanto antes, ya que la ciudadanía en su conjunto está cansada que los políticos se llenen los bolsillos con dinero del erario nacional. Hasta ahora, se sigue esperando la repatriación de mas de 45 millones de dólares que la mafia montesinista tiene en Suiza.

Creemos, sinceramente, que los dados están echados, y la carrera por el crecimiento económico y la modernización del país empiezan. Efectivamente, “se acabó el recreo”, y el trabajo que tiene sobre su hombros el nuevo gobierno es inmenso y de gran responsabilidad, 30 millones de peruanos aguardan con optimismo un feliz desenlace, esperanzados, que este nuevo gobierno los conduzca realmente por el camino del progreso y la modernidad, fieles a la decisión de comprometerse con el “sueño republicano”, por una sola república, firme y feliz, por la unión, tal como lo ha manifestado el nuevo mandatario  Pedro Pablo Kuczynski. 

miércoles, 20 de julio de 2016

LA NUEVA IZQUIERDA

Por: Enrique Soto

Nadie pensó que la izquierda peruana desempeñaría un rol protagónico e importante en la política nacional en el presente. Todos apostábamos porque se necesitarían muchas décadas, previas a un intenso trabajo, para que la izquierda pueda aparecer como un factor importante, en el quehacer político. Sin embargo, las cosas se presentaron, totalmente distintas a partir de las últimas elecciones generales, que después de dos procesos continuos de votación tuvimos que elegir a los nuevos parlamentarios y al nuevo Presidente Constitucional de la República, resultando la izquierda peruana configurada como una tercera fuerza política en la nueva coyuntura nacional, y quedando suscrita con una segunda fuerza representativa en el  Congreso de la República, habiendo ocupado 20 curules. Esta nueva situación hace variar radicalmente la escena política, que cualquier análisis serio debe tener en consideración, si se desea comprender a plenitud el nuevo escenario político nacional al cual estamos ingresando.


Estos logros de la izquierda peruana, representados por el Frente Amplio (un conglomerado de ciudadanos, agrupaciones y partidos), no son suficientes para garantizar la fortaleza de la tendencia política, solo apertura una posibilidad de ser opción de gobierno en las próximas elecciones generales, sí y solo sí, se trabaja con visión de país y de manera unitaria, dejando de lado, los sectarismos y el caudillismo, que en mas de dos décadas ha impedido que la propuesta política desarrolle y avance en el quehacer político en el país como un impulso de liberación de las Fuerzas Populares organizadas. En tal sentido, lo avanzado hasta el momento, debe ser visto como algo que debe crecer, ensancharse y consolidarse, para que pueda ir mas allá, como algo sostenido políticamente en el tiempo histórico. Y eso no se logra con prematuros enfrentamientos, promovidos desde afuera por los que no creyeron en la opción política en el momento adecuado, y prefirieron quedarse observando el desafío que realizaba los que decidieron lanzarse en esta cruzada. Hoy, queriendo aprovechar el nuevo escenario de éxito inicial, presionan por querer ingresar al conglomerado, utilizando cuanto medio de comunicación masiva que tengan al alcance, sin importarles la tendencia política e ideológica que representen. El pedir ser incluidos en el Frente ahora, a pesar que no desearon antes de las elecciones, nos parece aleccionador, todo lo que signifique sumar debe ser visto como algo gratificante, pero, valga razones, para realizar esta incorporación de manera ordenada, respetando reglamentos y estatutos, que todavía no existen, por ser un Frente en proceso de constitución. Todo esto, creemos va a suceder, como parte de un respeto constitucional al Estado de derecho, en un ambiente profundamente democrático.

Marco Arana, congresista electo, por el Frente Amplio, líder de Tierra y Libertad, partido que puso a disposición su inscripción en el Jurado Nacional de Elecciones, para que la izquierda pueda participar en las últimas elecciones generales, ha manifestado categóricamente que dentro del partido no hay ningún ambiente de confrontación, lo que existe es debate, dentro de un mecanismo democrático. En otro momento, señaló que “el Frente es construcción reciente. Hasta ahora no tiene reglamento, sino pactos. Queremos normarnos, lo haremos en un congreso en septiembre.”(La República 10/7/16). Mas adelante, por este mismo medio, Arana se pregunta: ¿Cómo hacemos que el Frente Amplio se amplíe? Luego sostiene, que ese es el debate. Agregando: “Hemos recibido un mandato de construir una fuerza alternativa de izquierda después de mas de 20 años que no ha sido posible.” Finalmente comenta, que no solo la inscripción garantizará la unidad.

Creemos sinceramente, que las ambiciones de poder, y los apetitos personales de figuración no deben ensombrecer lo que hasta ahora se ha conseguido con mucho esfuerzo en el avance como propuesta política en la izquierda peruana. No se debe permitir retrocesos históricos, como en anteriores oportunidades. Consideramos, que nuevos y renovados vientos soplan en la izquierda, inaugurándose una nueva etapa en su evolución histórica natural. Habiéndose producido, desde nuestro particular punto de vista, una purga inadvertida, donde ellos mismos se han expulsado, aquellos que nunca quisieron el cambio y la renovación, queriéndose perpetuar como eternos dirigentes de movimientos sociales inexistentes, queriéndose afirmar como una casta inamovible, pero como todo tiene su final, tuvo que llegarles el término. Ahora presionan para que se los incluyan, consideramos que deben ingresar los que vienen con intenciones de aportar en el crecimiento y consolidación del Frente, pero deben seguir fuera quienes vengan con intención de torpedear y hacerlo estallar por dentro .Ellos no deben tener cabida en este nuevo proyecto, ya que no hicieron lo que tenían que hacer en el momento adecuado. Tuvieron su oportunidad , y no la supieron aprovechar, por lo que no tiene derecho de exigir nada, debiendo resignarse a dar pasos a la nuevas generaciones, que gallardas empuñan las banderas del bienestar común, sin odios ni revanchismos, con ganas de construir una nación nueva, próspera y desarrollada.

En tal sentido, el desafío que tiene que enfrentar la Nueva Izquierda, representada en el Frente Amplio, es sumamente grande y delicado, que pasa por comprender el rol que le toca asumir frente al nuevo gobierno, de derecha, presidido por Pedro Pablo Kuczynski, y tener a su costado, en el Congreso de la República, a una abrumadora mayoría fujimorista, que ocupa 73 escaños. El trabajo no va hacer fácil. Tendrá que hilar fino para no caer en tentaciones y en sutiles trampas que tenderá el enemigo. Por lo que es de suma importancia, tener claro hacia dónde se dirigen, cuál es su visión de país que enarbolan. En función de eso sabrán distinguir claramente, sin mayor esfuerzo, el bien del mal. Confiamos que harán su tarea sin mayores contratiempos. Ya quedó demostrado, la forma sutil, sin renunciar a los principios, como se apoyó a PPK, para impedir que el fujimorismo llegue nuevamente al Poder. En ese aspecto, Verónika Mendoza, candidata a la Presidencia de la República por el Frente Amplio, jugó un papel protagónico de suma trascendencia, impidiendo con el llamado que hizo que Keiko Fujimori, se alzara con la victoria. Para lo cual tuvo oportunidad, realizada con gran habilidad, de levantar la defensa de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho y la lucha contra la corrupción, superando tácticamente las diferencias que se tiene con el modelo económico neoliberal. Este apoyo incondicional que se le brindó a PPK no significa de ninguna manera una alianza con la derecha que el partido Peruanos por el Kambio representa, sino fue una forma de cerrarle el paso a una nueva versión de un gobierno dictatorial fujimorista, en tal sentido, con este nuevo gobierno, la izquierda tiene el desafío de asumir de manera coherente y responsable una oposición que defienda los intereses sociales, políticos y económicos de los sectores populares que los han encumbrado en el poder. Con ese compromiso, y teniendo como premisa de que “dialogar no es pactar”, representantes de la bancada del Frente Amplio, liderados por Marco Arana y Verónika Mendoza se reunieron con Fernando Zavala, Presidente del Consejo de Ministros del nuevo gobierno, habiendo expresado claramente la postura de la izquierda en materia de defensa de medio ambiente, de derechos laborales de los trabajadores, de lucha implacable contra la corrupción y acabar con la delincuencia que tiene en zozobra a la ciudadanía, manifestando para ello la necesidad de realizar urgentes reformas estructurales en el Estado.

Como podemos darnos cuenta el reto de la izquierda para posesionarse sólidamente, y de manera sostenida en el nuevo escenario político nacional, es todo un desafío, que tendrá que saber actuar con sutileza para no caer en contradicciones. Por ello la izquierda tiene que concentrarse dentro del Parlamento en proponer proyectos legislativos de envergadura, que se vean como aportes significativos en la nueva reestructuración de Estado, sin perder de vista su rol fiscalizador, que le confiere la Constitución, haciéndole un seguimiento a las decisiones e implementaciones en su gestión al nuevo gobierno, exigiéndole el cumplimiento de sus compromisos realizados en campaña. En esa dirección es de suma importancia diferenciarnos de la oposición que realizará Fuerza Popular, que por ser fuerzas fujimoristas, que aún no aquilatan la derrota, pueden estar empeñadas en promover obstáculos innecesarios para impedir el éxito en la gestión del nuevo gobierno. Situación que no es compartida por la izquierda peruana.

Viendo el panorama político nacional en esa dimensión, es necesario que el Frente Amplio se fortalezca, como expresión genuina de la nueva izquierda modernizada, que ha comprendido los cambios políticos, económicos y sociales que se han suscitado en el mundo en la tres últimas décadas, cambiando radicalmente nuestras formas de pensar y hacer política. Quien no asume esta nueva realidad global, va a tener dificultades para encarar una nueva visión de país, necesaria para construir un nuevo Perú. Pensando de esta manera no cave exacerbar, conflictos y confrontaciones al interior del Frente Amplio, ni dentro de las organizaciones que la componen, ya que si recrudecen podrían hacer abortar una oportunidad maravillosa que nos otorga la historia. En tal sentido, es necesario limar asperezas si los hubiera, para asumir acuerdos políticos y programáticos, encaminados a elaborar los Reglamentos y Estatutos que normen la vida institucional. Tenemos entendido que en pocos meses el Frente convocará a un Congreso Nacional, donde decidirá el rumbo político e histórico a seguir, situación bastante encomiable. Creemos que el debate aperturado, y llevado a cabo con ideas y mucho respeto, harán arribar a resoluciones de excelencia, que el pueblo peruano en su conjunto, y principalmente los mas pobres, estarán profundamente agradecidos, por haber hallado una élite de dirección política que los conducirá indefectiblemente a la victoria.

domingo, 10 de julio de 2016

BUSCANDO LA GOBERNABILIDAD

Por: Enrique Soto

El próximo 28 de julio, día de la Independencia Nacional, el nuevo gobierno presidido por Pedro Pablo Kuczynski, asumirá la conducción del destino de nuestro país, en medio de una situación de incertidumbre en cuanto corresponde a un eficaz manejo de la gobernabilidad, en la medida de que el Ejecutivo, de Peruanos Por el Kambio, tendrá una Representación Nacional opositora, expresada en el Congreso de la República, mayoritariamente constituida por Fuerza Popular, que alcanza el control de 73 escaños, de los 130 existentes. Esto significa que PPK, tiene que hilar fino en la nueva coyuntura política, para llegar a buen puerto, evitando encontronazos, que desestabilicen su gestión, poniendo en riesgo la estabilidad democrática. Su vasta experiencia en asuntos gubernamentales es un activo valioso que lo pone en gran ventaja.

Sin embargo, el nuevo fujimorismo (que en el fondo es casi lo mismo) expresado políticamente a través de Fuerza Popular, a pesar de su mayoría absoluta en el Parlamento, no las tiene todas consigo, en la medida de que si se vuelve intransigente y obstruccionista con el nuevo régimen, prematuramente puede desmoronarse su aval social, y empezar a perder prestigio popular. Situación que no le conviene, pensando en las futuras elecciones regionales y municipales, como también en el 2021.En tal sentido, creemos, que la actitud de Keiko Fujimori, con respecto a mostrar un comportamiento reñido con los buenos modales democráticos (como no ir a saludar y estrecharle la mano al ganador, así como acceder a un diálogo alturado de mutuo respeto)son simples signos de inseguridad e inmadurez política, producto que no asimila totalmente la derrota, porque según ella era la ganadora, sin embargo, tiene que aceptar que en la puerta del horno se les quemó el pan. Así es el quehacer político en democracia. En tal sentido, consideramos que el fujimosismo, no tiene otra opción, en este nuevo escenario político, que dialogar, negociar y buscar consenso con el nuevo gobierno, que en materia económica y visión política no son diferentes ni opuestos. Ambas agrupaciones son representantes de la derecha, con algunos matices, que no interfiere para nada, la continuidad del Modelo Económico Neoliberal, punto neurálgico en base al cual se pondrán rápidamente de acuerdo. Así mismo, consideramos, que el punto inicial de este entendimiento, debe reflejarse en el otorgamiento del voto de confianza al nuevo gabinete, así como avalar el pedido de dar facultades legislativas al Ejecutivo, en temas decisivos de interés nacional, para que estos sean resueltos, o se inicie su proceso de solución, en los primeros cien días de esta nueva gestión.

Esto no significa, que el nuevo régimen, piense solamente como tratar, negociar y dialogar con el fujimorismo, y esperarlos, sin límite de tiempo, hasta cuando ellos decidan hacerlo, por eso bien ha señalado PPK ante la convocatoria de diálogo: “Allá ellos”, frente a su desidia. Esto lo ha dicho el nuevo mandatario como una forma de manifestar su resolución y entereza. En tal sentido, bien ha hecho PPK, en asistir al Primer Encuentro Nacional de Gobiernos Regionales y al II Congreso Nacional de Municipalidades llevado a cabo en la ciudad del Cusco, la última semana del mes pasado. Estratégicamente, después de haber sido recibido entre vítores y aplausos, ha pronunciado sendos discursos, a través de los cuales ha manifestado su ardiente deseo de gobernar a favor de toda la ciudadanía peruana, es decir en favor de “los que votaron por mí y también por los que no votaron por mi” ha señalado categóricamente. Como, también dejó claramente expuesto que trabajará desde el gobierno a partir de 28 de julio en beneficio de las regiones, profundizando el proceso de descentralización, y apoyando decididamente a los gobiernos municipales, con la realización de obras, principalmente instalación de agua y alcantarillado en todos los pueblos del país. Esto significa, que PPK, con mucha habilidad, y sin manifestarlo abiertamente, ha empezado a construir una alianza con los gobiernos del interior de país, como una forma de contrarrestar una posible avalancha que pueda provenir del fujimorismo atrincherado en el Parlamento.

Por otra parte, consideramos, en la medida que en breves días se dará a conocer quienes constituirán el nuevo gabinete, que en nada ayudará la formación de un gabinete mixto, como algunos lo proponen para garantizar de alguna manera la gobernabilidad, esto podría tergiversar el cumplimiento del Plan de Gobierno que se ofreció al pueblo peruano en la campaña electoral. Lo que mas conviene, desde nuestro punto de vista, es dar muestras de cumplimiento, desde el primer día de trabajo, de lo que se prometió, en reiteradas visitas a los pueblos del interior del país, en campaña. Eso quiere decir, trabajar con mas decisión un acercamiento a la población, que muchas veces no siente la presencia del Estado, ni de sus gobernantes. Tener como miembros del Ejecutivo, personalidades que pertenezcan a las filas del Partido Aprista, como del PPC y/o el Frente Amplio (a pesar que estos últimos no aceptarán), de nada servirá para consolidar la democracia, muy por el contrario se vería esto como un sancochado, que nublaría la línea política de acción gubernamental de Peruanos Por el Kambio. Lo que sí ,pensamos, podría ayudar, a tender puentes, al nuevo gobierno, es el nombramiento de un Presidente de Consejo de Ministros con mucho carisma y liderazgo, mejor si este es independiente, con gran respeto y reconocimiento a nivel nacional. Esto ayudaría mucho, a garantizar la estabilidad de un nuevo gobierno.

Con respecto, a la izquierda, representada en el Congreso de la República, por el Frente Amplio, que ocupa 20 escaños, creemos que PPK, debe darle un trato político de mucha consideración, en la medida que es la segunda fuerza en la Representación Nacional. La forma como la derecha ha tratado a la izquierda, a través de la historia, debe ser un pasado superado, donde el quehacer político ha cambiado radicalmente en un mundo globalizado. Es mas, este nuevo gobierno, debe sentirse agradecido, de tener la oportunidad de conducir los destinos de nuestro país, gracias al apoyo desinteresado que recibió –corriendo riesgos de conducción política- de la izquierda en su conjunto, incluyendo todos sus matices. No olvidemos que el conglomerado “Keiko No Va”, atiborró las calles de Lima, la última semana de cierre de campaña, en segunda vuelta, movilización popular imposible de haberla podido hacer por ninguno de los dos bandos que se disputaban el triunfo. Esto significó verdaderamente la expresión de un sentimiento profundo del pueblo peruano, que fue abonado a favor de PPK.

Finalmente, queremos expresar, nuestro deseo, de que este quinquenio, que se inicia este 28 de julio próximo, sea de total éxito en la nueva gestión de gobierno, porque al final de cuentas será el PERÚ quien saldrá ganando. Estamos en condiciones, de subir escalones superiores de desarrollo nacional, todo depende de la voluntad política que le impriman nuestros nuevos gobernantes. Ya PPK, se ha comprometido a iniciar la industrialización, y no permitir que se sigan llevando el mineral en bruto al extranjero, sino incorporándole valor agregado. Esto es algo que nos revitaliza, y enciende nuestra esperanza. Así mismo, se ha comprometido, a acelerar el proceso de la realización de las grandes obras, como el Gasoducto del Sur, para llevar el gas barato a todos pueblos de esa zona de nuestro país, así como avanzar rápidamente en la construcción del Metro de Lima, y profundizar la modernización del aeropuerto internacional Jorge Chávez. Todo esto, y otras cosas mas que se nos quedan en el tintero, es el gran desafío que tiene que asumir el nuevo gobierno. Esperamos, sinceramente, que todos los sectores, y el pueblo en su conjunto cierre filas, apoyando al régimen que empezará a gobernar a partir del próximo 28 de julio, y nos conducirá hasta el 2021, cerrando su gestión con la celebración de Bicentenario de la Independencia.

lunes, 13 de junio de 2016

LOS DESAFÍOS DEL NUEVO GOBIERNO

Por: Enrique Soto

Después que Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, reconociera su derrota, Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos por el Kambio, es virtualmente el nuevo Presidente Constitucional de la República, ganando ajustadamente, como se dice en el argot hípico, “por una nariz”, con una diferencia de 42 mil votos aproximadamente, en conteo realizado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al 100%, desenlace hecho público después de cuatro días de haber tenido a la ciudadanía en vilo.

A pesar que estos resultados, recibidos con algarabía por la mayoría de la población, ya que apuntan al fortalecimiento de la democracia, no dejan de ser de gran preocupación para los analistas políticos, y principalmente, para el nuevo gobierno que conducirá los destinos de la nación a partir del 28 de julio entrante, teniendo en consideración que tendrá una oposición mayoritariamente sólida, constituida por los 73 congresistas que representan a Fuerza Popular. Bien claro dijo Keiko en su discurso de aceptación de resultados emitidos por la ONPE en segunda vuelta: “seremos oposición responsable”.  Esto debe leerse como una advertencia, que debe obligar a PPK, a impulsar el diálogo, con todos los sectores políticos del país, incluido el fujimorismo, si en verdad desea hacer una buena gestión de gobierno, garantizándose de esta forma la continuidad de la estabilidad democrática.


El encargo político, de conducir los destinos del país en los próximos cinco años, que recibe el nuevo gobierno no es nada fácil y harto difícil. Ya lo dijo Hugo Neira, en un artículo publicado en El Comercio el 1 de mayo, y que todo analista serio debe tener en cuenta: “Quien gobierne durante el periodo 2016 – 2021 las tiene difíciles. Los años dorados de fuerte demanda externa han acabado” refiriéndose a la situación externa, que él la denomina factor A, teniendo en cuenta que el ritmo de crecimiento de la economía a escala mundial va a ser bajo, y eso golpea, particularmente a América Latina, de la que el Perú no está excluido. Y refiriéndose al factor B, es decir a la situación interna, Neira sostiene que “la conflictividad va a continuar, protesta social y los socioambientalistas, mas la persistencia de la pobreza”. Y esto debido al no alcanzarse el bienestar, ya que los resultados en el campo económico son insuficientes. Luego, mas adelante señala a manera de pregunta: “¿Quién recogerá el clamor del pueblo a cambiar el sagrado modelito, al menos en algo?”, refiriéndose al modelo económico neoliberal, que necesita   urgente, al menos, hacerle algunas modificaciones y/o reajustes. Y hace un llamado al diálogo, a la negociación, al acuerdo, al consenso entre Keiko y PPK, gane quien gane. Esto lo manifestó antes del 5 de junio. Creemos, sinceramente que lo último es sumamente necesario, para garantizar el progreso y desarrollo, así como la estabilidad institucional, de la nación.

Tal como se presenta la nueva coyuntura política, el nuevo gobierno tiene que moverse con mucha precaución y bastante audacia, desde ahora. No esperar instalarse en palacio para empezar a actuar, y recién mover sus fichas del tablero de ajedrez que tiene sobre su mesa, porque quizá sea muy tarde. “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”, reza el viejo adagio popular. En tal sentido, debe armar un gabinete de consenso, con las fuerzas políticas que deseen incorporarse en su proyecto, buscando un liderazgo, incorporando un Primer Ministro, que sea mesurado y tenga llegada a todos los sectores, que le permita buscar siempre el consenso, garantizando la gobernabilidad. Por lo que se le hace necesario tener buenos oídos, para escuchar a todos, y recoger lo que sea mas saludable para avanzar en la gestión. En esa perspectiva, no se debe  dejar de lado, sometiéndola a una severa evaluación, la propuesta alcanzada por los apristas, de proponerse como un grupo político bisagra, que permita conciliar intereses entre el legislativo y el ejecutivo, que se anuncia relaciones ásperas que pueden hacer trastabillar al nuevo inquilino de la casa de Pizarro.

El nuevo gobierno, presidido por PPK, debe tener en cuenta  que logró ganar las elecciones en segunda vuelta, debido al apoyo incondicional – y casi obligado históricamente, ya que ambas propuestas que pugnaban por el Poder son de derecha- recibido por la izquierda oficial representada por el Frente Amplio, liderada por Verónika Mendoza y por Gregorio Santos, así como por el colectivo ciudadano que impulsó la campaña “Keiko no Va”, que fue una gigantesca manifestación de repudio al fujimorismo. Estos sectores, debe tenerlo bien en claro PPK, no van a cerrar filas con el nuevo gobierno, sino que van a ser oposición, porque eso es lo que les conviene, preparando las huestes para las nuevas batallas que darán en el 2018, en los nuevos comicios municipales y regionales y en el 2021, en el cual pugnarán con todas sus fuerzas por alcanzar la victoria. En tal sentido, la conducta política y el comportamiento  social que tengan estos sectores en estos cinco años de nuevo periodo de gobierno es fundamental para alcanzar sus objetivos, teniendo en cuenta que suman alrededor de 20 congresistas en la representación nacional, que muy bien le haría al nuevo gobierno tenerlos en consideración, escuchando sus observaciones, que van a estar continuamente a la orden del día.

Como se podrá apreciar el escenario político, en los próximos cinco años, va a estar bastante agitado, si no logra, de saque, el nuevo gobierno calmar las aguas. En la oposición se van a mover dos frentes –con distintos intereses, no está demás decirlo- estratégicamente ubicados. Por un lado, el fujimorismo, cuando crea conveniente, rugirá como un león, en medio de la selva, queriendo hacer prevalecer su existencia, con sus 73 congresistas, sino hay ninguna estampida, y atacará dando zarpazos, cuando lo crea conveniente, para imponer su autoridad, de ser mayoría absoluta en la representación nacional; el nuevo gobierno –sin asustarse-  deberá hilar fino, para contener la avalancha. Requerirá de mucha paciencia, de mucha inteligencia, de mucha audacia, para evitar –y está obligado a hacerlo- que la sangre no llegue al rio. El nuevo gobierno no debe caer en estas provocaciones, que siempre le tenderá este tipo de oposición para hacerlo caer, es decir, derrumbarlo, si no se cumple con sus caprichos. Ello significa que hay que escucharlos y atenderlos, pero a posturas racionales y no con los excesos que contengan malas intenciones. Por eso el nuevo gobierno debe estar con los ojos bien abiertos y los oídos atentos, para evitar el cerco. Por otro lado, PPK, como nuevo presidente constitucional de la nación, también, va a tener una oposición, emanada del apoyo incondicional que le dieron en la segunda vuelta para que pueda vencer al fujimorismo. ¿Qué le va a exigir esta oposición? Por venir de la izquierda, y de los sectores populares, van a estar vigilantes que el nuevo gobierno cumpla con sus promesas, ya que harta experiencia se tiene que muchos candidatos presidenciales se han alzado con la victoria, y una vez instalados en el poder, se olvidan de todas las promesas que hicieron al pueblo, sin que este pueda hacer nada por revertir esa mala conducta. Esta situación al parecer en esta oportunidad no sucederá descaradamente, ya que se cuenta con 20 representantes en el Parlamento Nacional, y una población mínimamente organizada en un colectivo, que debe estar en constante movimiento. Esta, consideramos que es una oposición democrática, responsable y constructiva, que busca el bien común, un Estado de Bienestar, que lucha por la Justicia, y la redistribución equitativa de la riqueza. Esta oposición, nunca va a querer desestabilizar al nuevo régimen, para que caiga generándose el caos y la inestabilidad gubernamental. Situación nefasta para la consolidación de la democracia.

Como podremos darnos cuenta, en medio de estos dos frentes de oposición, totalmente distintos, tendrá que moverse el nuevo gobierno, situación que no le será fácil, teniendo en consideración los graves problemas, de carácter urgente que tiene que resolver, o dar indicios de querer resolver en sus primeros 100 días al frente del Estado. Eso, pensamos, va a ser la exigencia de la ciudadanía, que ansiosa espera resultados inmediatos y a corto plazo, así como frenar el avance incontenible de la delincuencia que prácticamente ha tomado las ciudades a nivel nacional, generando que la gente viva atemorizada por esta lacra social.

Por otra parte, el nuevo gobierno tiene problemas cardinales de índole nacional que deben ser resueltos sustancialmente en los próximos cinco años que le toca conducir los destinos del país. El problema central y de mayor alcance, que nos dará sostenibilidad, es la reactivación de la economía, que está en franco enfriamiento y desacelerada desde el 2013. A duras penas hemos logrado crecer en los últimos años en 2.5 y 3%,situación que pone en grave riesgo la estabilidad del crecimiento económico, después de haber tenido diez años de bonanza, donde las arcas fiscales se llenaron, pero no se hicieron las inversiones necesarias para consolidar  este vertiginoso crecimiento. Sin embargo, podemos decir que el Estado cuenta aún con los recursos económicos suficientes y necesarios para emprender una gestión que cree las condiciones que permitan garantizar un desarrollo y crecimiento económico sostenido. Tenemos Reservas Internacionales Netas (RIN) que sobrepasan los 60 mil millones de dólares, a pesar de haber perdido en los últimos cinco años alrededor de 10 mil millones de dólares, con la política desarrollada por el Banco Central de Reserva (BCR) de contención del crecimiento de la divisa norteamericana. Manteniéndola a raya con un gran costo. Asimismo contamos con un Fondo de Estabilización Fiscal que bordea el 8% del PBI, si prevemos que nuestro PBI promedio alcanza los 200 mil millones de dólares anuales, se calcula que el FEF, alcanzaría la suma de 16 mil millones de dólares, recursos que pueden utilizarse para impulsar la economía en situaciones extraordinarias, como este periodo de desaceleración que estamos padeciendo. Esto significa ponerle atención a las grandes inversiones, que movilicen la economía interna a gran escala, parando una infraestructura eficiente, adecuada y moderna en función de nuestro crecimiento, y realizarlo de manera acelerada, es decir avanzar a marcha forzada. Poner atención a la construcción de puertos y aeropuertos, carreteras longitudinales que fusionen el país de Sur a Norte y carreteras trasversales que logren unir puntos estratégicos de la costa, sierra y selva. Teniendo al país comunicado con vías adecuadas, el movimiento económico interno estaría asegurado, y con las puertas abiertas a través de puertos y aeropuertos, nuestra comunicación y comercio internacional estaría garantizado, y por consiguiente nuestro crecimiento, prosperidad y desarrollo iría viento en popa. Y eso que no hemos mencionado el gran potencial de capacidad de endeudamiento que poseemos, ya que nuestra deuda es bajísima, no sobrepasa el 20% de PBI.Y para asegurar los recursos humanos calificados adecuadamente tenemos que actuar con firmeza en el desarrollo de políticas educativas, implementando adecuadamente escuelas, colegios y universidades con toda la modernidad que existe en el mundo. Es decir, tenemos que encaminarnos, y ese es el desafío de este nuevo gobierno, de ser un país altamente competitivo, pero con las herramientas en la mano, que nos permitan realizar esa labor. No mandarnos al campo de batalla, sin un fusil bajo el brazo, eso significaría ir al matadero. Preparémonos en tal sentido para asistir y participar en las grandes ligas, y luchemos tenazmente por ser los mejores.

Otro de los retos que tendrá este gobierno es hacer las grandes reformas. Iniciando con una transformación a fondo del Poder Judicial, desde donde desde hace muchos años no se imparte justicia sino injusticia. Por eso que ya nadie cree en ella, ya que saben que si van a buscar justicia nunca la van a encontrar. Por eso, el Poder judicial, se ha convertido en la institución con mas baja credibilidad entre los ciudadanos, seguida de la Policía Nacional, en la que para hacerla idónea se tendrá que purgar a un 70% de sus efectivos, y casi a la totalidad de los altos mandos, naturalmente con algunas excepciones. Para reformar el Estado se requiere, no mano dura, sino una decisión política, que se implemente con firmeza, y apunte a su modernización. Eso va a ser necesario e imprescindible para poder elevarnos, porque es como un peso que cargamos y nos arrastra por el suelo. Ese es otro desafío que tiene este nuevo gobierno, que se inicia formalmente este 28 de julio.

Asimismo, tiene por otro lado el desafío que luchar contra la corrupción, contra las malas autoridades, que llegan al Estado, a ocupar cargos para saquear las arcas fiscales, y enriquecerse ilícitamente. De esta situación el pueblo mayoritariamente está asqueado, y espera tal como lo propuso en campaña, muerte civil a los corruptos, que nunca vuelvan a  ocupar cargos públicos en el Estado, y que los casos de corrupción sean imprescriptibles. El pueblo organizado estará vigilante que esto se implemente, y no solo sea un estribillo de campaña.

El plato fuerte, que será el gran desafío para el nuevo gobierno, y que el pueblo le exigirá resultados  inmediatos, a través de cual PPK, tendrá la oportunidad de poner a prueba la fibra de su capacidad de liderazgo político, es, poner coto a la avalancha delincuencial que azota a la mayoría de las principales ciudades en todo el país, y que el gobierno nacionalista de Ollanta Humala que se va, no pudo resolver.

Esperemos que este nuevo gobierno presidido por PPK, asuma en su totalidad los nuevos retos que el Perú exige, inaugurando una nueva etapa en el devenir histórico de la política nacional partir del 28 de julio, que de manera oficial asume el mando y la conducción de los destinos de nuestra patria, con el convencimiento que la continuidad democrática es signo ineludible de grandeza en el quehacer de los pueblos por alcanzar su bienestar y desarrollo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

UN RETO PARA LA IZQUIERDA

Por: Enrique Soto

A partir de los resultados de las elecciones generales en primera vuelta, puede decirse que la Izquierda Peruana, ha reaparecido como un vendaval en la escena política nacional, después de casi 25 años de ausencia. Su fuerza expresada a través de su candidata Verónika Mendoza, que representa al Frente Amplio, se ubicó como tercera opción en el cómputo de votos, amenazando pasar a segunda vuelta y ocupando veinte escaños de la representación nacional en el aparato legislativo. Algo verdaderamente sorprendente, teniendo en cuenta que en sus inicios de campaña apenas alcanzaban el 1% de aprobación y nadie creía que pasarían la valla con el mínimo de 5%. Sin embargo, lograron alcanzar el 20%. Todo un reto, y una responsabilidad histórica, que están en la obligación de asumirla, mantenerla y defenderla.

La nueva coyuntura política electoral que estamos viviendo –propia de unos comicios en segunda vuelta- para definir quién será el nuevo Presidente Constitucional de la República, ubica a la izquierda en una disyuntiva que obliga a tomar una posesión frente a los dos competidores de la derecha representados por Keiko Fujimori de Fuerza Popular (FP) y Pedro Pablo Kuczynski de Peruanos por el Kambio (PPK). Algo que deben asumirlo con inteligencia y sabiduría, pensando en el bien común, y en lo que resulte mas beneficioso para la estabilidad democrática y el desarrollo nacional.

En tal sentido, Verónika Mendoza ha señalado claramente en múltiples entrevistas que el fujimorismo representa lo mas nefasto de nuestra historia reciente, una dictadura en la que se vulneraron los derechos humanos. Asimismo, ha señalado, inicialmente, que el partido no va a apoyar ni a Keiko Fujimori, ni a Kuczynski en esta segunda vuelta por tener fuertes diferencias con sus propuestas políticas, sin dejar de mencionar que “la peor amenaza para el país” es el fujimorismo. Por su parte ha señalado que se va hacer campaña activa para que la señora Fujimori no sea gobernante, recordándole al país lo que significó el gobierno fujimontesinista, sin que ello signifique ningún aval a Kuczynski.

Estas expresiones se entienden como un querer marcar distancia y diferenciarse, desde la izquierda, de las opciones que representan estos dos candidatos de la derecha, que pugnan por alcanzar la presidencia, situación que se definirá el 5 de junio.

Esta expectante situación obliga a la izquierda peruana a asumir mayores retos y desafíos en el concierto político nacional que superen las meras coyunturas electorales. Y esto ha empezado a suceder con la Nueva Izquierda, que empieza a dar un cambio generacional en la conducción del movimiento, apareciendo nuevos líderes con visión distinta a la vieja guardia, que encaran al país en una situación distinta de la que fue en los años 80. En tal sentido se puede afirmar que lo que está sucediendo dentro del movimiento organizacional de la izquierda es una renovación de cuadros, con la aparición de nuevos líderes, como producto de una necesidad histórica que empuja la evolución del proceso social en constante movimiento, y no como una comprensión racional que haya surgido de la “vieja guardia”.



¿La unidad en la Izquierda no es necesaria?

En tal sentido, este renacer de la Izquierda, será mucho mas rico y pujante en su accionar comparado con la época de los 80. En la que habrá necesidad de trabajar por reestructurar y consolidar el criterio de unidad y no considerar la opinión de algunos analistas que sostienen que “la unidad de la izquierda no es necesaria”, para alcanzar el éxito solo basta apuntalar a un buen candidato, como es Verónika Mendoza, algo sumamente peligroso, que promueve el caudillismo y el culto a la personalidad que no es compartido al interior de la izquierda. El liderazgo y la personalidad juegan un papel importantísimo en la dirección de los movimientos sociales y políticos, siempre y cuando estos estén inmersos en colectivos fuertemente estructurados, dentro de una organización bien constituida y disciplinada.

En tal sentido, es cuestionable la versión de Steven Levitsky, en el sentido que sostiene: “El ascenso de Mendoza demuestra que la unidad importa poco. En una democracia presidencialista sin partidos, la que importa es la candidata”. (La República 10 de abril 2016). Esto nada ayuda a la izquierda a afirmar una diferencia con la derecha, y en nada le ayudaría a contribuir con la construcción de una nueva democracia, sólida y perdurable, ya que se verían inmersos en el mismo juego que nos impone el sistema, y para ello, consideramos, no está la izquierda, como movimiento popular de masas.

Por otra parte, consideramos que hace bien el Frente Amplio, en manifestar que será en los próximos cinco años una expresión de oposición coherente y responsable, empujando los cambios y resistiendo contra todo aquello que amenace el desarrollo y progreso nacional. Creemos que tiene tribuna para lograr su cometido. El trabajo –con sus veinte congresistas- en el Parlamento Nacional, será decisivo, cuidándose de no caer en el burocratismo y alentando de manera permanente la organización y movilización popular. Estamos convencidos que los cambios van a suceder con el pueblo en las calles. Y la nueva izquierda con la venia que el ciudadano le ha dado en las urnas, tiene el reto de luchar contra –en primer orden- la corrupción, que se levanta las arcas fiscales en desmedro del bienestar general, de los 30 millones de peruanos, y principalmente de los mas pobres. No olvidemos que tenemos 8 millones de conciudadanos sumidos en la pobreza y 2 millones aproximadamente en pobreza extrema.

Ampliar el Frente Amplio

Asimismo, consideramos, que el Frente Amplio, con su colectivo de dirección nacional, encabezados por Verónika Mendoza y Marco Arana, deben tender puentes hacia los sectores liderados por Gregorio Santos y hacia otros sectores políticos de ascendencia popular, para consolidar verdaderamente un Frente Amplio, y trabajar duramente este quinquenio de manera organizada, sistemática y con propuesta coherente resumida en un Plan de Gobierno que exprese la tendencia de un Proyecto Nacional, encaminados hacia el 2021, teniendo en consideración la celebración del Bicentenario de la Independencia. 200 años de haber roto las cadenas materiales del colonialismo, faltando romper las cadenas mentales que nos atan a ese pasado nefasto de saqueo y expropiación que la nueva izquierda debe tener muy presente –para no dormirse en sus laureles- que el éxito que ha tenido en el proceso electoral en un 50% se debió a su candidata y el otro 50% a la oportunidad histórica que se le presentó, cuando el JNE decidió sacar del proceso a Julio Guzmán y César Acuña, que sumaban alrededor del 30% de aprobación del electorado, a pesar que uno era un outsider improvisado y el otro un candidato presidencial “chicha”. Este panorama le dio un espaldarazo a la nueva  izquierda y la elevó a su candidata, ubicándola como tercera opción electoral a nivel nacional.

No volvamos al Fujimontesinismo

En esta segunda vuelta la nueva izquierda tiene la oportunidad de jugar un protagonismo importante, movilizando a la población a nivel nacional, para impedir que Keiko Fujimori, llegue a la presidencia de la república, optando por el mal menor que significa que PPK asuma la conducción del país, en la medida que no tenemos otras opciones sobre la mesa. Porque de llegar la hija del dictador a la primera magistratura del Estado, significaría, como dice Mario Vargas Llosa: “Tarde o temprano se abrirán las cárceles y los ladrones y asesinos fujimoristas, empezando por su padre, pasarán de los calabozos a detentar nuevamente el poder. Pone los pelos de punta imaginar la violencia social que todo aquello produciría, con la consiguiente parálisis económica, la retracción de las inversiones y la gangrena populista resucitando aquellos demonios de la inflación y el paro de los que nos hemos ido librando estos últimos tres lustros”.  (La República 17 abril 2016).

Estos malos augurios hay que evitarlos porque son escalofriantes. Quienes vivimos de cerca los diez años de dictadura fujimontesinista, podemos dar fe, del atroz comportamiento que tuvieron en el poder, esto es necesario hacerle recordar a la población, en campañas continuas y sostenidas durante todo este mes de mayo, para que el domingo 5 de junio, el ciudadano de a pie emita un voto informado.

¡Preparémonos para el 2021!  

Sin embargo, mas allá de lo que pueda suceder el 5 de junio, la nueva izquierda, tiene el compromiso histórico de trabajar denodadamente, desde ahora, abriendo locales partidarios, en todo el país, para realizar una buena campaña, superior a la del 2016, el 2021, con el propósito de llegar al poder. Por ello va a ser necesario abrir puertas, y lograr atraer a los sectores del centro, para de esa forma consolidar un movimiento verdaderamente nacionalista, con identidad ancestral. Este reto, es una oportunidad histórica que tiene la izquierda peruana, y de la forma como se conduzca a su vanguardia –en los próximos cinco años- va a depender el éxito.

domingo, 17 de abril de 2016

LO QUE EL PERÚ ESPERA

Por: Enrique Soto

Después de haber definido en primera vuelta, este 10 de abril, quienes serán los competidores que se enfrentarán por alcanzar la presidencia de la república el 5 de junio, es necesario hacer una pausa para evaluar todo lo sucedido en esta primera etapa de estos comicios generales, dada las constantes improvisaciones e irregularidades presentadas por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE),que ha permitido que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro Lemes, manifieste que en el Perú se vive una “semidemocracia”.

Es importante reconocer que esta primera parte electoral ha estado salpicada por una serie de improvisaciones e irregularidades que han marcado historia en estos comicios, ya que nunca antes había sucedido en nuestro país, por parte del JNE. Siendo las más significativas el veto impuesto contra candidatos favoritos -que ocupaban los primeros puestos de aprobación ciudadana- como Julio Guzmán y César Acuña y haber pasado por alto el otorgar regalos en campaña electoral a Keiko Fujimori, siendo rigurosos con otros candidatos.


Estos actos emblemáticos han opacado el proceso, sosteniéndose que no se ha aplicado las reglas de juego a todos por igual.  Golpeando a algunos hasta sacarlos de carrera y favoreciendo a otros. Es decir a todos no se les midió con la misma vara, sino según el color de su piel, léase intereses que representa.
Estos hechos  anormales de querer favorecer a unos y liquidar a otros dentro de una democracia incipiente que pugna por mantenerse y afirmarse, la ha debilitado tremendamente, a tal punto que a la luz de los resultados de esta primera vuelta, se puede afirmar que la voluntad ciudadana está polarizada en todo el país. Mientras que la costa norte apoya PPK y KeiKo, representantes de la derecha peruana, la sierra sur y parte de la sierra norte impulsan a VeróniKa Mendoza y Goyo Santos, representantes de la izquierda. Situación que se va a presentar muy complicada para quien asuma el nuevo gobierno a partir de 28 de julio, por lo que de manera desesperada PPK se adelantó manifestando su deseo de querer conversar con Santos, preso en Piedras Gordas, seguramente para llegar a un acuerdo consensuado, pero este lo ha rechazado. Por su parte, Verónika Mendoza ha manifestado que su agrupación, el Frente Amplio, no apoyará en segunda vuelta a ninguno de los dos finalistas, como son PPK y Keiko Fujimori. En tal sentido, la coyuntura política electoral se manifiesta en alta tensión, y no es suficiente poner cable a tierra.

Esta polarización política e ideológica ha dejado casi fuera de juego al centro político, expresado en los comicios, por Alfredo Barnechea, de Acción Popular, quién se vio minimizado por esta avalancha de voluntad ciudadana, que tendría que ir entrándole al juego democrático en la medida que esta polarización vaya entendiéndose, de esa forma en algún momento entrará a terciar en un ambiente democrático mas amplio y menos tenso.

¿A quién perjudica y a quién favorece esta polarización? ¿Es necesaria esta polarización para avanzar democráticamente? Toda polarización en principio no es aconsejable, es que las cosas no son a rajatabla blanco o negro, sino que existen matices, y entre los extremos siempre es aconsejable hallar el punto medio Aristotélico, gran filosofía y profunda sabiduría. Promueven esta polarización quienes se ven desplazados de la escena política, que por muchos años usufructuaron de ella, así como quienes se ven amenazados de ser procesados por sus actos de corrupción. Ahora lo que el Perú quiere es que las fuerzas políticas busquen consensos, respetando espacios e identidades ideológicas. En tal sentido, el nuevo presidente o presidenta que será elegido el próximo 5 de junio, tiene un gran reto, siendo el de primer orden búsqueda de consenso político, para asegurar la estabilidad y gobernabilidad de su gestión, evitando tensiones y conflictos sociales, que opaquen y/o minimicen su quehacer político. Eso significa que con audacia e inteligencia debe tender puentes hacia la oposición, y negociar y arribar a acuerdos que garanticen el desarrollo del país, actitud suprema que favorecerá a los más de 30 millones de habitantes que vivimos en este país.

Por eso, lo que el Perú quiere, no es vanos enfrentamientos, sino salir del entrampamiento de desaceleración económica en la que nos encontramos inmersos desde hace tres años aproximadamente. Eso significa impulsar la inversión privada y promover la inversión pública; diversificar el desarrollo productivo, crear empleo, acabar con la pobreza, impulsar proyectos de infraestructura para mantener un desarrollo sostenido. Asimismo, acabar con la inseguridad ciudadana, que se ha extendido enormemente por todo el territorio nacional, causando pánico y zozobra en el ciudadano de a pie y a las clases media principalmente, que no ven el Estado un ente protector. Por otra parte, el ciudadano peruano pide a gritos se acabe para siempre con la corrupción, que saquea las arcas fiscales empobreciendo la nación. Como también es urgente que el nuevo gobierno ponga atención como debe de ser a la educación y la salud, aspectos primarios en el desarrollo humano, teniendo en consideración los bajos niveles de atención que tenemos en esos sectores, ya que el recurso humano  y el conocimiento se han convertido en los últimos tiempos en fuentes decisivas del desarrollo y progreso de las naciones.

Por lo señalado, para que los sueños de todos los peruanos se cumplan, el próximo presidente o presidenta que asuma los destinos de nuestro pueblo, va a tener la necesidad imperiosa de realizar algunos severos ajustes al modelo económico, ya que su identidad ideológica y política al que representa no le va a permitir  realizar un cambio radical, pero al menos modificarlo en aspectos fundamentales, como lo que induce a la distribución de la riqueza, para que sea más equitativa, acabando o al menos disminuyendo la tremendas desigualdades económicas existentes. Debe tener como objetivo disminuir la brecha, que cada vez se agranda, entre ricos y pobres, aproximándolos en una convivencia pacífica y equilibrada, eso significa promover un Estado de Bienestar, que se preocupe del ciudadano común y corriente, para que tenga acceso a los servicios básicos de una vida digna, así como para que se le brinde vivienda, vestido, alimentación, salud y educación.

Por otro lado, tal como lo ha señalado Verónika Mendoza, su agrupación, con 20 congresistas aproximadamente en el Parlamento Nacional, realizará una labor política de oposición, se entiende responsable y con propuesta. En tal sentido, la izquierda, desde esa trinchera de lucha tiene  un gran reto, como es el de fiscalizar, de manera eficiente, el Presupuesto, y los recursos de la nación, impidiendo que la corrupción se siga levantando el erario nacional. Además, tiene la gran responsabilidad de exigir desde sus escaños se cumpla con las promesas de campaña, así como exigir al nuevo gobierno de turno trabaje a favor de las mayorías y los sectores mas necesitados, de lo contrario deben estar en capacidad como organización política de izquierda de movilizar al pueblo, porque ya está confirmado que las grandes batallas ante gobernantes incapaces, displicentes, soberbios y autoritarios, se gana en las calles. La izquierda en el parlamento debe servir como un contrapeso en la estructura de poder. En tal sentido, debe estar organizada como para movilizar al pueblo en busca de Justicia Y Bienestar Social. En democracia estos principios son valores esenciales.