viernes, 14 de junio de 2019

¿REFORMAR EL ESTADO O UNA NUEVA CONSTITUCIÓN?

Por: Enrique Soto (*)

¿Las escaramuzas y enfrentamientos entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo han concluido? ¿El asunto de conflicto quedó resuelto con la aprobación del pedido de confianza solicitado por el Presidente del Consejo de Ministros? o ¿Algo desesperanzador se cocina al interior del Parlamento, promovido por la mayoría apra-fujimorista, para fin de la legislatura?


Entendamos de una vez por todas, partiendo de la realidad. Fuerza Popular y el aprismo, no desean reformar sustancialmente el Estado, porque los cambios a realizar atentarían contra sus intereses, y más aún en una coyuntura de alta vulnerabilidad (por la situación de corrupción), que comprometería definitivamente su existencia, en el quehacer político nacional, haciéndolos desaparecer. En tal sentido –sin decirlo- ellos pretenden pelear hasta que el agua les llegue a las narices. Situación muy delicada para la estabilidad democrática y de gobierno del país.

Por ello, todos debemos estar preparados para lo que pueda suceder al final de esta legislatura. Es decir, en las próximas semanas. Ya parece muy difícil que el Congreso cumpla con la aprobación –sin modificar su esencia- los seis proyectos de reforma constitucional, que el Ejecutivo le ha enviado, y lo haga en el plazo señalado (antes de terminar esta legislatura).

Para ese entonces, el Presidente Vizcarra, debe estar claro en lo que va hacer –con mano firme-, si el Congreso no cumple con el compromiso ofrecido, no le queda otra cosa que, aplicar la Constitución, y disolver el Parlamento, convocando a nuevas elecciones, para que culminen el periodo. En ese extremo todos habremos perdido, pero no hay otra salida, desde mi modesta opinión, si queremos mantener el principio de autoridad, apuntalar y hacer respetar los principios democráticos.

El estado de derecho, tal y como está no da para más, se necesita urgente, renovar el andamiaje, implementando inicialmente, estas reformas ofrecidas por el Ejecutivo, si en verdad queremos, cambiar y renovar  el modo de hacer política, y combatir la corrupción. De lo contrario estaríamos arando en el mar, ya que sin las herramientas jurídicas adecuadas es imposible combatir el bandolerismo político, que ha festinado, en las últimas décadas, con el erario nacional.

Ha llegado el momento de parar este pandillaje político. Y es tarea del presidente Vizcarra hacerlo, si desea trascender, de lo contrario pasará a la historia como un cómplice mas, que conversa, dialoga, negocia y se acomoda nefastamente en esta danza funesta.

Esto no significa que el diálogo se agotó, que llegó el fin de la conversación. Conversar y dialogar son actitudes democráticas, pero de manera transparente, de cara al pueblo, que escuche y vea lo que su gobierno hace.

Es que la situación en el país en los últimos 25 años, con todos los presidentes comprometidos en actos de corrupción, con excepción de Valentín Paniagua, se ha vuelto sumamente delicada e inestable, que impide seguir desarrollándonos y crecer económicamente, ahuyentando la inversión privada, que golpea la promoción del empleo y genera mas pobreza. Esto tiene que cambiar.

Por ello, algunos sectores políticos, que ven con más profundidad los cambios estructurales del estado peruano, plantean –con razón- una Nueva Constitución. Que se convoque a una Asamblea Constituyente para Refundar la República. Ya estamos a dos años para celebrar el Bicentenario de la Independencia. Y todavía seguimos inmersos en problemas profundos que impiden nuestro desarrollo y la consolidación de la República. Por eso decimos: ¡Al toro por las astas! Y paremos este pillaje. ¡Caiga quien caiga!

(*) Periodista

lunes, 29 de abril de 2019

LA CONFESIÓN DE BARATA


Por: Enrique Soto (*)

La reciente confesión de Jorge Simões Barata, ex CEO de Odebrecht, compromete seriamente a casi todos los gobernantes de nuestro país de los últimos veinte años, con el escandaloso caso de corrupción mas grande de nuestra historia republicana, denominado Lava Jato.


Con gran genialidad, el reconocido caricaturista Carlín, grafica en su última publicación (La República 28 abril 2019) la forma como varios de los implicados, quieren eludir su responsabilidad, manifestando que ellos nada tuvieron que ver con el dinero recibido, es mas, ni lo recibieron, fueron sus más cercanos colaboradores y hombres de confianza los corruptos.

Esto, como peruanos, nos obliga a reflexionar muy hondamente sobre la coyuntura política, y lo que está sucediendo en el Perú. Ya que a todos nos compromete como ciudadanos de asumir la historia –con sus activos y pasivos- y visionar el futuro. ¿Qué está pasando? ¿Qué nos está sucediendo? Es hora de actuar, con dignidad y firmeza. Sin temores, ni medias tintas.

Cómo va a ser posible que, hasta una lideresa de izquierda, como Susana Villarán, ex alcaldesa de Lima, también esté comprometida en esta olla de grillos, igualándose a todos los demás, sin haber hecho un esfuerzo por diferenciarse. Con razón muchos ciudadanos dicen que la política es sucia, y está podrida. Por ello, mas del 80% de peruanos desaprueban al Congreso (Primer Poder del estado) y el 70% quiere que cierren esa institución, según la última Encuesta nacional urbano-rural del Instituto de Estudios Peruanos (diario La República 28.04.19). Esta situación es muy preocupante, que enloda la imagen de buena reputación, que nuestra nación debe tener, en el concierto internacional, que le permita atraer inversiones. En estas circunstancias, la situación se pone muy difícil, y el despegue económico, va a necesitar de mucho esfuerzo.

Barata señaló, claramente, y todos nos hemos quedado anonadados que, el 2013 aportó 3 millones de dólares americanos a la campaña del No en el proceso de revocación contra Susana Villarán para –según dijo- mejorar su relación con el Municipio de Lima. Destinándose 2 millones para pagar a la empresa del publicista Valdemir Garreta. Y otro millón de dólares se entregó a su gerente general, José Miguel Castro. Y esta situación, es bien difícil de creer que se halla hecho, sin conocimiento y/o espaldas de Susana Villarán.

Asimismo, se ratificó en los pagos ilícitos hechos al ex presidente Alejandro Toledo, a través de su amigo Josef Maiman, que asciende a la suma, nada menos, que, de 31 millones de dólares, por la Vía Interoceánica Sur. El soborno se empezó a pagar durante su gobierno y continúo pagándose a través del gobierno de Alan García –sostuvo en el interrogatorio, ante los fiscales peruanos.

También dijo que los principales ejecutivos de las constructoras peruanas consorciadas Graña y Montero, JC Contratistas Generales, e ICCGSA tenían conocimiento de los pagos de sobornos por la Interoceánica Sur, en el gobierno de Alejandro Toledo, y en el Metro de Lima en la gestión de Alan García. Por lo tanto, estas compañías peruanas están implicadas en el Caso Lava Jato, hasta la coronilla, y tendrán que responder penalmente por sus actos ante los tribunales del país.

Detalló en su interrogatorio, que casi a todos les dieron dinero para sus campañas electorales. Empezando por Toledo, pasando por Alan García, apoyaron a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori y Lourdes Flores. Así como a los gobernadores regionales Félix Moreno y Jorge Acurio. Es decir, repartieron el dinero a diestra y siniestra, para llevarse bien, con cualquiera que saliera elegido y continuaran ejecutando obras en el Perú, ganando licitaciones.

Ahora que todo está claro se debe avanzar rápidamente en las definiciones, formulando las denuncias penales correspondientes, y acelerando el paso, para evitar –como ha ocurrido a través de la historia republicana- la impunidad. ¡Caiga quien caiga! Sanción y castigo ejemplar a los corruptos, dentro del marco de la ley y el estado de derecho.

(*) Periodista

sábado, 20 de abril de 2019

¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN EL PERÚ?

Por: Enrique Soto

¿Qué está sucediendo en el Perú?, se preguntarán muchos compatriotas, ante el enardecimiento del quehacer político, que llegó al nivel irracional de intolerancia, exacerbando las pasiones, con la muerte del ex presidente Alan García, quien decidió suicidarse antes de ser detenido y encarcelado, acusado de corrupción.



Este luctuoso suceso ha impactado sobremanera la conciencia nacional, llevándonos obligatoriamente a realizar una reflexión profunda sobre el quehacer político nacional, la crisis de valores y la concepción de vida del ser humano. Nadie imaginó que esto podría suceder en una situación de enfrentamientos jurídicos, por esclarecer –y sancionar severamente a los culpables- escandalosos hechos de corrupción registrados en los últimos veinte años, que comprometen seriamente a varios gobiernos.

La situación registrada, parece incontrolable; sin embargo, creemos que ha llegado el momento de serenarnos, actuando con prudencia y firmeza. Sin dar tregua, a la lucha implacable que se le debe imprimir a la corrupción -¡caiga quien caiga!-. Es un deber moral, político e histórico, defender el patrimonio económico del país. No permitiendo, que las arcas fiscales sean saqueadas, por ladrones, disfrazados de autoridades, que se hacen pasar por gobernantes.

Creímos, ingenuamente, que la corrupción había sido detenida y controlada, cuando el pueblo peruano, luchó denodadamente por traerse abajo a la dictadura fujimontesinista, logrando encarcelar a sus más conspicuos representantes. Sin embargo, eso no fue cierto. Solo hubo un cambio de ladrones. Quien encabezó la caída de la dictadura de ese entonces –Alejandro Toledo- hoy está prófugo de la justicia, por haber recibido 20 millones de dólares en sobornos, para adjudicar obras de gran envergadura a la empresa Odebrecht.

En tal sentido, aun siendo profundamente humanos y sensibles, creemos que la decisión tomada por el ex presidente Alan García, de suicidarse antes de verse encerrado en una celda, no debe detener, ni en un ápice, las indagaciones por llegar a la verdad y sancionar penalmente a los responsables. En tal sentido, el Ministerio Público y los fiscales encargados deben ahondar su trabajo y esforzarse al máximo en hacerlo con precisión. No se le debe dar ni una sola concesión a los corruptos.

Sentimos, que el país ingresa a una nueva etapa de su historia republicana, a pocos años de cumplir su Bicentenario de la Independencia. Sentimos que grandes cambios se avecinan en el quehacer político. Sentimos que una nueva generación empieza a aparecer para tomar las riendas de la conducción de la nación, y tenemos la esperanza que las cosas van a cambiar, en función del bien común, como debe ser el fin supremo del quehacer político.

El país pide a gritos nuevos gobernantes, capaces de guiar a la nación por el sendero del crecimiento y desarrollo. Ya que los anteriores han fracasado en ese objetivo, porque han preferido enfocarse en resolver su bienestar personal, familiar y de grupo, afectando el erario nacional. Por eso muchos están yendo a la cárcel a purgar sus culpas.

Finalmente, sostenemos que es muy doloroso lo sucedido, con el ex presidente Alan García. Este hecho humanamente, nunca debió suceder. Y debe quedar escrito en la historia de la vida republicana, como una lección tristísima para el futuro de los nuevos gobernantes. Sinceras condolencias a la familia del occiso y por extensión a toda la militancia del partido aprista.  

(*) Periodista

martes, 16 de octubre de 2018

¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Por: Enrique Soto (*)

La crisis política por la que atraviesa el país, desde hace varias semanas, parece no hallar el camino correcto que la conduzca a su superación. Cada día que pasa aparecen nuevos acontecimientos que ahondan el malestar. Como el blindaje por parte de la mayoría de la Representación Nacional, al fiscal de la nación, Pedro Chávarry, quien se ha enquistado en el Ministerio Público –a pesar que es repudiado por la ciudadanía-, y parece inamovible. No teniéndose en cuenta que el Congreso de la República ha sancionado, destituyéndolo e inhabilitándolo por diez años al juez César Hinostroza, (con quien jugaba a la gana gana, en pared, llamándose hermanitos), acusándolo del delito de patrocinio ilegal, tráfico de influencias y negociación incompatible. “Esto es una incoherencia” dice el congresista oficialista Juan Sheput, autor del informe final de dicha acusación.


Esta situación es grave y debe ser corregida de inmediato. Ya que la crisis política, está remeciendo fuertemente las estructuras del estado peruano, que no solamente sacude al Poder Judicial, sino también hace tambalear al Ministerio Público, como institución rectora de la fiscalización y acusación de hechos punibles en el país, en el que están involucrados funcionarios públicos, que trabajan al servicio de la nación. Por lo que la imagen debe ser de total independencia, transparencia y honestidad, sin lugar a dudas. El señor Chávarry ha perdido estas facultades y su presencia en el sector empaña la imagen que debe tener el Ministerio Público.

Creemos que la crisis política se ahonda, cuando vemos que el enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, no cesan en su constante forcejeo por alcanzar la supremacía de poder, y la ambición de control del estado. Y eso se ve reflejado cuando, el congreso ha aprobado –con algunas modificaciones substanciales, para ser favorecidos como legisladores- las cuatro propuestas de reforma, que el ejecutivo propuso. Siendo observada una de ellas, como la reforma de la bicameralidad; que el presidente Vizcarra, ha manifestado, que se votará por el NO en el referéndum, por la forma radical que ha sido modificada, “quitándole la esencia del espíritu de la norma propuesta” –según ha manifestado. Esto desnaturaliza el acto de referéndum, convocado para el último mes del año. En tal sentido siempre hemos considerado, en los análisis políticos, que hemos realizado periódicamente, que las urgentes reformas que el estado peruano necesita deben ser tratadas en profundidad, y estas deben pasar –ahora sin lugar a dudas- por una nueva asamblea constituyente, que elabore una nueva Constitución, acorde a nuevo estadio político en nuestra convulsionada historia republicana, estando a pocos años de celebrarse el bicentenario. Tengamos en consideración, que esta Carta Magna fue elaborada por una dictadura: El fujimontesinismo.

Por eso, creemos que el fujimorismo le está haciendo mucho daño al país. La terquedad que tiene la señora Keiko, de querer gobernar el país desde el congreso, es una aberración política y jurídica, que contradice el estado de derecho que norma el quehacer político. Ahora que ha sido detenida, esperemos que razone y aplaque su sed autoritaria y dictatorial aprendida en la escuela de Vladimiro Montesinos, viviendo en familia.

Por ello, no compartimos, lo que algún analista manifiesta: “el fujimorismo tiene aún gran futuro político”. Esto, desde nuestro punto de vista, es incompatible con la realidad, y visión de futuro en el quehacer político nacional. Asimismo, no creemos que Kenyi Fujimori reivindique el fujimorismo, ya que ambos hermanos son lo mismo, en formación y educación política pragmática, ambos tuvieron como maestro, aparte de don Alberto, a Vladimiro, el gran genio de 10 años de dictadura que padecimos en el país.

El fujimorismo está camino a su extinción, porque no es un partido histórico con raíces profundas ideológicas y doctrinarias –por lo que compararla con el Apra es una aberración-. El fujimorismo es un movimiento político coyuntural, que fue construido en base a ambiciones personales, y beneficios familiares. Cuyos herederos, no tienen las habilidades –para manipular al pueblo- que sí las tuvieron Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Al desaparecer estos del escenario político nacional, el fujimorismo también desaparece, y será recordado en el futuro –si alguien lo recuerda- como una pesadilla que sucedió en el país.

Finalmente, todo no está perdido, creemos –como un brote de esperanza- en las nuevas autoridades locales y regionales que se instalarán a partir del primer día del nuevo año. Y esperamos que se dé inicio entonces, a un nuevo ciclo de gestión de calidad en todo el país. Porque estamos seguros que el Perú saldrá adelante.

(*) Periodista

miércoles, 10 de octubre de 2018

EN DEMOCRACIA

Por: Enrique Soto (*)

El domingo pasado, de los 23 millones de electores aptos, solo 21 millones de ciudadanos –es decir el 80%- acudieron a las urnas, en todo el país, a emitir su voto de conciencia, para elegir a las nuevas autoridades locales y regionales. 20% no lo hicieron, principalmente, indiferentes y desalentados por la crisis política coyuntural de corrupción que estamos atravesando.
Sin embargo, podemos afirmar categóricamente que este acto cívico es de suma importancia y trascendencia para el quehacer político, económico y social del país. Y al haberse desarrollado ordenadamente, de manera disciplinada, es una manifestación de madurez democrática del pueblo peruano, que va aprendiendo a vivir en democracia, dándose de esta forma una estabilidad y sostenibilidad al estado y sus instituciones, a pesar de la coyuntura crítica que se está atravesando.


Los resultados de estas elecciones regionales y municipales marcan un derrotero en el quehacer político nacional, que van encaminadas hacia la realización de profundas reformas estructurales en el aparato estatal, y a dejar de lado a sectores políticos que no contribuyen en el desarrollo, sino mas bien son un obstáculo para el avance. Tal es así que la pedantería y la soberbia de Fuerza popular, ha sido castigada severamente en las urnas, al habérsele negado el apoyo ciudadano a sus candidatos. No apareciendo por ningún lado en los escrutinios realizados.

De esta manera podemos afirmar que el fujimorismo está en caída libre, y la tendencia es a desaparecer, ya que carece de ideología y doctrina. Base fundamental para toda institución política partidaria.

Otra cosa que vemos en este proceso electoral, es que el interior del país, se ha dejado sentir de manera contundente, con el triunfo de las organizaciones regionales independientes, dejando marcadamente de lado a los partidos nacionales, que mayoritariamente son direccionados desde Lima. La única excepción ha sido Alianza para el Progreso, que tiene controlado el “sólido norte”, en base a un clientelismo que han desarrollado los Acuña, a través de sus universidades.

Este nuevo panorama, que, en la elección a la alcaldía de Lima, tiró al tacho de basura –a última hora- a los candidatos favoritos, eligiendo a Jorge Muñoz (AP), como nuevo alcalde, anuncia que el pueblo peruano ya no cree en los políticos tradicionales, y exige nuevos líderes que asuman responsablemente una gestión eficiente.

El quehacer político debe ser modificado radicalmente. Con la incorporación de nuevos líderes interesados en transformar el país, y con la realización de profundas reformas que cambien las estructuras del estado peruano, haciéndolo más ágil y eficiente. Las reformas presentadas y que se van a poner en referéndum, es solo el comienzo, de una actividad continua de transformación nacional, que hemos tardado demasiado en iniciarla. Así lo ve la ciudadanía.

La corrupción debe ser combatida a muerte. ¡Corrupción cero! Debe ser el lema que impulse las nuevas gestiones municipales y regionales. A través de un control y fiscalización ciudadano, a parte de la labor que debe realizar el Ministerio Público, una vez recuperado, reformado y purgado de todos sus males elementos, que tanto daño le hacen a la institución.
Por lo manifestado, defender la democracia, recuperada con sangre, sudor y lágrimas, es una tarea ineludible de las futuras generaciones, que siempre debe ser llevada en alto, como un estandarte que simboliza la libertad de una nación. Las tiranías, y las dictaduras atrás quedaron olvidadas como una página negra y sucia en la historia de la República. Empezó la Refundación de un Nuevo Perú.

(*) Periodista

lunes, 1 de octubre de 2018

SIN GANAS DE VOTAR

Por: Enrique Soto (*)

El próximo domingo 7 de octubre, todos los ciudadanos mayores de 18 años, estamos obligados a ir a las urnas a depositar nuestro voto para elegir a las nuevas autoridades ediles y regionales, que conducirán las respectivas administraciones locales en todo el país. Sin embargo, parece -según percibimos la conducta de los electores- no tener ganas para ir cívicamente, de manera voluntaria, a participar de un hecho tan importante, para seguir en el camino de la consolidación de la democracia en el país.


Y, es muy importante, preguntarnos a qué se debe semejante indiferencia, y falta de ánimo para intervenir con entusiasmo en esta gran fiesta cívica. La respuesta es evidente: La gran mayoría de electores se sienten defraudados por la conducta de los políticos, considerando que casi todos los actores políticos buscan su propio provecho y desean ardientemente un cargo en el estado, con el simple propósito de querer enriquecerse, dejando olvidado su vocación de servicio a la comunidad y la lucha por alcanzar el bien común, objetivos básicos del quehacer político.

Es así como, estas elecciones municipales y regionales, hallan al pueblo peruano sumergido en una crisis política y moral, que aún parece todavía no tocar fondo. Ya que a cada hora aparecen nuevos hechos, sucesos, revelaciones y decisiones que aumentan el caudal de la incertidumbre y amenaza inundar a la colectividad y arrastrarnos al despeñadero.

Sin embargo, consideramos que no todo está perdido por la mala conducta en el quehacer político, desarrollada por personajes innombrables como el juez César Hinostroza y el fiscal Pedro Gonzalo Chávarry (quien hace rato ya hubiera renunciado al cargo de Fiscal de la Nación, por vergüenza propia), teniendo esperanza que el futuro tiene que ser revertido. Para tal efecto, consideramos que la iniciativa que ha tenido el Ejecutivo, en plantear cuatro reformas cardinales, es el comienzo de una larga lucha que recién empieza.

Por ello, es necesario, y conveniente que el 4 de octubre esté aprobado por el Congreso: La reforma del Consejo Nacional de la Magistratura; El financiamiento de las campañas políticas; La bicameralidad en el Congreso y la no reelección de congresistas. Para que luego sean consultadas al pueblo peruano, a través de un Referéndum. Esto consideramos vital, y también el comienzo, de una serie de reformas urgentes que el estado requiere para consolidarse, modernizarse y ser más ágil y eficiente en el quehacer administrativo de la nación.

Acabar con la corrupción, es un mandato sumamente urgente. La tarea no va ser fácil, pero sí necesaria, si queremos recuperar la credibilidad perdida, y hacer que el pueblo peruano vuelva a interesarse por el quehacer político y a participar activamente en el proceso de desarrollo y consolidación de la democracia. Y esto solo va ser posible si logramos consolidar y desarrollar sus instituciones que la sostienen.

Por ello, debemos seguir firmes en el deseo, que todos los que se hallen culpables y responsables –a partir de los audios revelados- sean procesados y sancionados ejemplarmente, con la Ley en la mano, dentro del marco normativo y constitucional que nos otorga el estado de derecho, de una organización social y civilizada. Pero sí con severidad, sin blindaje político, como ya se ve que se quiere realizar, para proteger a algunos altos funcionarios. Eso no debemos permitirlo. El país en su conjunto está por encima de intereses particulares y de grupo. “Caiga quien caiga”, es la frase exacta que avanza por los pasadizos de la corrección, la honestidad y la moralidad.

Hagamos todo lo necesario, para no volver a ver en próximas elecciones esa apatía que hoy percibimos y nos duele, de no querer con ganas y voluntad propia, acudir a las urnas a emitir nuestro voto, sino fuera por la amenaza de la sanción. Creemos sinceramente que en el futuro la participación electoral en nuevos comicios debe ser facultativa, donde el ciudadano vaya voluntariamente a las urnas a elegir a sus nuevas autoridades, como un deber cívico.

(*) Periodista

viernes, 12 de enero de 2018

¡QUÉ SE VIENE EN EL 2018!

Por: Enrique Soto (*) 

¡Incertidumbre! Gritan algunas voces –llenas de angustia-, preocupadas en demasía por el devenir político, y principalmente por el quehacer económico de los próximos meses, en medio de una trifulca a muerte promovido por nuestros políticos tradicionales, inmersos en una batalla campal por disputarse el poder, y con ello poder controlar el país, para seguir usufructuándolo.

Pero, ¿qué es lo que realmente está sucediendo en el Perú en los últimos meses? ¿Fue un error garrafal elegir a PPK como presidente de la República en el 2016? ¿Qué significa el hecho de que PPK no haya sido vacado por insolvencia moral hace algunas semanas? ¿Qué significa el hecho que Alberto Fujimori, no cumpla su condena por haber cometido delitos de lesa humanidad y corrupción, de 25 años y en un hecho sin precedentes –a la velocidad de un rayo-, sea indultado, sin justificación sólida y sostenida?


Primero, hay que sostener con responsabilidad, lo que se ve venir en el quehacer económico, que es lo que más le interesa a la ciudadanía.

Escuetamente, y de manera resumida anunciamos que no van a ver mayores males que desestabilicen, nuestra estabilidad macroeconómica. El crecimiento económico mundial, que se prevé, supere el 3%, nos ayudará en esa perspectiva. Sin lugar a dudas. Es más, el crecimiento de la demanda en los últimos meses del año 2017, superior al mes de diciembre del 2016, nos anuncia una perspectiva de buen movimiento en el consumo en el primer semestre del presente año. Asimismo, el crecimiento de la inversión privada el año pasado de 0.5, -algo que no sucedía en los tres últimos años-, es un buen augurio para alentar las esperanzas que este año creceremos por encima del 4%. Sin descuidar de mantener en raya al déficit fiscal, que se ha puesto un límite de 3% del PBI. La inflación está controlada. Y está por debajo del rango meta, que es 1%.

Lo que sí es sumamente importante es reactivar la Inversión Pública. Y esto solamente va hacer posible si le ponemos atención a las grandes inversiones como son la reconstrucción de daños ocasionados por el fenómeno del Niño Costero. Las obras necesarias para el desarrollo de los Juegos Panamericanos y la construcción de la Línea 2 del Metro de Lima. Sin mencionar otras obras de gran envergadura como la construcción de Aeropuerto Internacional de Chincheros en el Cusco, y la ampliación y modernización del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, que está colapsando.

En tal sentido, para lograr mayores objetivos y metas en el quehacer económico nacional, como crecer a un 6%, y/o superar la recaudación de 14% del PBI y subir a un 20% y/o 22% es necesario superar los líos internos que políticamente estamos padeciendo, a partir de un choque de poderes, en el que ni el Poder Judicial se ha quedado al margen, quien también entró en la contienda con la remoción al juez Carhuancho, símbolo de la lucha contra la corrupción. La defensa del estado de derecho, que esgrime el presidente del Poder Judicial son leguleyadas. En ese sentido es necesario analizar con profundidad lo que, en el campo político, está sucediendo. Y tomar las medidas de solución necesarias políticamente, para superar esta crisis de gobernabilidad que está padeciendo la población peruana.

Mientras escribo esta reflexión, los familiares de las víctimas de los afectados por la guerra interna, que sufrió el país durante el gobierno fujimontesinista, través de sus grupos paramilitares (llámese Colina), en coordinación con las organizaciones sociales y defensa de los derechos humanos, realizaron una marcha, protestando contra el indulto que el presidente PPK le ha otorgado al ex presidente más corrupto de la historia republicana, Alberto Fujimori. Quien fue favorecido con dicha gracia a cambio que el actual presidente no sea vacado por el pleno del Congreso de la República. Fue un “toma y daca”, en el que cayeron ingenuamente muchos congresistas, incluyendo los diez votos de la bancada Nuevo Perú que monitorea Verónika Mendoza: ¡Qué falta de olfato político!

Por otro lado, creo que el pueblo peruano que eligió a PPK como presidente en el 2016 –que no fue desafortunamente la mejor decisión- pero lo hizo porque era el mal menor, y decidió correr el riesgo. Sabía que era un lobista. Pero no había otra alternativa. Así funciona la democracia representativa en el país. Elegir del menú que nos ofrecen, aunque no nos guste. Hoy sabemos que es un hombre que no debe seguir al frente del gobierno. Por lo que se le está planteando una nueva vacancia. Lo más digno sería que renuncie y se retire a sus cuarteles de invierno, ya que su nuevo gabinete que ha juramentado a nadie convence y será fusible. Creo que este gabinete “de la reconciliación” ha nacido muerto. No queda otra cosa que instalar un gobierno de transición y convocar a nuevas elecciones que incluya la elaboración de una nueva Constitución, ya que la de 1993 es espuria.

(*) Periodista