miércoles, 22 de julio de 2026

LOS DESAFÍOS DEL NUEVO GOBIERNO (2026 – 2031)

 

Por: Enrique Soto (*)

El próximo 28 de julio tendremos instalado, en el país, un nuevo gobierno que conducirá los destinos de nuestra nación. Y, por tanto, los retos y desafíos que asumirá esta gestión gubernamental, en este quinquenio que apertura, serán inmensos; poniendo a prueba la capacidad, solvencia y eficiencia en el manejo económico, político, social y moral, que debe tener, la nueva administración, para poder resolver los grandes problemas neurálgicos que vienen poniendo en jaque la estabilidad democrática.

LA OPOSICIÓN EN EL CONGRESO

En tal sentido, sería un buen comienzo de gestión, como una muestra política, inmediata y oportuna, de querer promover el consenso y las buenas relaciones, con los que no votaron por esta propuesta política -representada por el partido Fuerza Popular, presidido por Keiko Fujimori-; generar un equilibrio de poderes; apoyar que las nuevas mesas directivas de las cámaras, tanto, de Senadores, como, de Diputados, estén presididas y representadas por la oposición. Se vería, tal disposición, como un gesto digno de apertura democrática y fortalecimiento de la institucionalidad, que tanto necesita nuestro país, en un momento histórico de gran polarización. Calmando, de tal manera, las aguas turbulentas, y poniendo paños fríos a los continuos enfrentamientos.

Es necesario precisar, que la gestión que asume este nuevo gobierno, conduciendo los destinos de nuestro país, es de gran responsabilidad y desafiante, por estar llena de dificultades, que va a ser muy difícil de ser superadas, sino se cuenta con la unidad nacional, de toda la población; convocando, para tal efecto, a la participación activa de todos los ciudadanos. Tratando de disminuir y amenguar la tremenda polarización. Eso, solo podrá ser posible desarrollando políticas inclusivas, atendiendiendo las necesidades urgentes y vitales de las inmensas mayorías abandonadas. Promoviendo equidad, redistribución económica y justicia social.

UNA DÉCADA PERDIDA

Hay que tener en consideración que venimos de una década perdida (2016-2026). Hemos llegado a donde estamos, después de haber padecido 10 años de gran inestabilidad política, con alternancias en el poder de 8 presidentes y decenas de ministros. Esta situación nos ha pasado la factura, teniendo que asumir sus consecuencias, como es el estancamiento en el crecimiento económico, incremento de desempleo y de la pobreza (con secuelas de anemia y desnutrición infantil); cuando teníamos condiciones para poder avanzar significativamente, perdiendo oportunidades. Felizmente, que no hemos sido afectados -de manera contundente- en el marco macroeconómico, registrando índices que alientan nuestro relanzamiento, si logramos hacerlo con honestidad y de manera democrática. Teniendo, para ello, que acabar con los principales males que aquejan a la nación; siendo responsabilidad de este nuevo gobierno que inaugura su gestión este 28 de julio, concretarlo. Es necesario, para tal efecto constituir un Gabinete de Conceso, de ancha base, que goce de la credibilidad y confianza mayoritaria de la población. En caso contrario la situación se pondrá color de hormiga, impidiendo el crecimiento económico, por tanto, el progreso y desarrollo.

RESOLVER CRISIS DE SEGURIDAD

El primer gran problema que va tener que resolver la nueva administración gubernamental, es la crisis de seguridad que el país viene padeciendo, desde hace varios años. Desbordado por la criminalidad. Estando la tendencia en crecida; promovido por las bandas trasnacionales, que han invadido nuestro país, y se mueven, como pez en el agua, en todo el territorio nacional. Esto va a significar, para acabar con el mal, un purga significativa y reforma radical en la Fuerzas Policiales, para que puedan actuar verdaderamente en favor de la población, no coludiéndose con el crimen organizado, como lo vienen haciendo algunos malos elementos dentro de la institución.

Asimismo, para acabar con este flagelo, será necesario abolir todas las leyes pro-crimen, que promulgó el nefasto Congreso unicameral que fenece; medidas legislativas que favorecen y alientan el delito, en lugar de prevenirlo y combatirlo.

Por otra parte, es muy conveniente la implementación de una política de inteligencia, que ubique -en tiempo real- a las organizaciones criminales y sus cabecillas, logrando, de tal manera, capturarlos y encarcelarlos, tal como se hizo en la época del enfrentamiento armado que vivimos en el país, en décadas pasadas, con los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA. Obteniendo resultados extraordinarios. No se puede permitir que sigan matando a mansalva a conductores transportistas y propietarios de pequeños negocios, tratando de intimidarlos y extorsionarlos. Este es el primer desafío que tiene que asumir y resolver este nuevo gobierno, para ganarse la adhesión de la población.

FORMALIZAR PEQUEÑOS PRODUCTORES MINEROS

Otro gran problema estratégico que merece una atención urgente, por parte del nuevo gobierno -que ha crecido significativamente en los últimos años- es la formalización de más de 500 mil pequeños productores mineros y mineros artesanales, que se extienden por todo el territorio nacional. Siendo esto producto del desempleo y el abandono de las comunidades alto andinas, por parte del Estado, que, no teniendo otra opción para sobrevivir, tuvieron que coger el pico y la pala, tomar los cerros en busca de minerales. Y, habiendo fracasado el Registro Integral de Formalización Minera (REINFO), después de 9 años de práctica improductiva. No logrando su objetivo de formalización. Cuya fecha límite vence el 31 de diciembre del presente año, después de innumerables prórrogas. No teniéndose otra alternativa que la inmediata promulgación, por parte del Congreso de la República, de la Ley de Minería Artesanal y de Pequeña Escala (Ley MAPE). Convirtiéndose en una prioridad para el Ejecutivo, que debe resolverse en el primer semestre de su inicial gestión. Evitando convulsiones sociales en el interior del país, que pondría en aprietos la estabilidad política y económica de la nación.

Trabajar decididamente en favor de la formalización minera, de pequeña escala y artesanal, no significa de ninguna manera dejar de sancionar severamente y perseguir a la minería ilegal, que contamina ríos y depreda bosques, que atenta gravemente contra el medio ambiente. Que promueve el sicariato, el robo, el secuestro, la extorsión, la trata de personas, impulsando el crimen organizado, creando violencia desolación y muerte. Organizando, para combatirlo, de manera continua las interdicciones, destruyendo sus instalaciones. Actuando, dentro del marco legal que nos confiere el Estado de Derecho, dentro de una República democrática.

ACABAR CON LA CORRUPCCIÓN

Otro de los grandes males endémicos que padece nuestro país es el de la corrupción. Enquistada en todos los niveles de la jerarquía estatal y en muchas instituciones públicas. Tal es así, que, según un informe de contraloría, más de 20 mil millones de soles, del Presupuesto General de la República, van a para a los bolsillos de los funcionarios del Estado. ¡Esto es un escándalo! Tiene que ser contenido, a como dé lugar, para consolidar las instituciones, generar confianza y promover el bienestar general. Atendiendo las necesidades de la población, que necesitan se le resuelva el problema de instalaciones de luz eléctrica, agua potable y alcantarillado. Mejor atención a la educación y la salud, que en los últimos años está totalmente descuidada. Habiendo quedado al descubierto nuestra precariedad de atención en la salud, en la época de pandemia, donde encabezamos, en el mundo el mayor número de muertos, con 200 mil fallecidos. Algo imperdonable.

CRECER AL 5% DEL PBI

Creemos finalmente, que el gran desafío de este gobierno, a lo largo del quinquenio, es generar, en el país, crecimiento económico sostenido. No contentarnos con un crecimiento de 3% anualmente, pudiendo crecer a un 5% de manera inmediata. Logrando bajar la tasa de pobreza en un 50%, en los próximos 10 años, creciendo a ese ritmo. Ya que hay condiciones suficientes para que ello suceda. Teniendo en cuenta que el mercado internacional lo tenemos a nuestro favor, con la gran demanda de minerales en el mundo y los altos precios de los commodities. Sabiendo que somos un país minero, líder global en el concierto de naciones productoras de minerales. Con un gran potencial geológico, y con una cartera de proyectos robusta, con más de 67 proyectos, la mayoría de cobre, con una inversión de 64 mil millones de dólares.

 Además, tenemos una industria agroexportadora en constante crecimiento. El Perú, podría convertirse en la despensa del mundo. Ensanchando nuestra frontera agrícola, haciendo realidad nuestros grandes proyectos de irrigación, como Majes –Siguas II en Arequipa, Chavimochic III, en la libertad y Olmos en Lambayeque.

Para que ello suceda tenemos que ponerle atención, como atraer las grandes inversiones. Promoviendo seguridad, garantía y confianza, con reglas claras, negociando soberanamente, con honestidad y transparencia, donde todos salgamos ganando.

CERRAR BRECHA EN INFRAESTRUCTURA

Asimismo, el nuevo gobierno debe ponerle atención al desarrollo de la infraestructura, que la tenemos retrasada en más de 20 años. Con una brecha de más de 100 mil millones de dólares. Tenemos una infraestructura precaria, que ahora nos atemoriza con la llegada del fenómeno del Niño Costero, que no sabemos cómo contenerlo. Llevándose, el desborde de los ríos, todo lo que encuentren en su paso. Ya que no se han construido muros de contención, ni riberas apropiadas, como, tampoco, canales apropiados. Esta situación está dando mucho miedo a los pequeños agricultores del interior del país.

En tal sentido, si queremos avanzar seguros este quinquenio, debe el nuevo gobierno, orientar la inversión pública hacia infraestructura del transporte terrestre (construyendo carreteras, puentes y ferrocarriles), aéreo (construyendo aeropuertos), marítimo y fluvial (construyendo puertos). Uniendo de tal manera todos los lugares de producción del país, agilizando la economía. Promoviendo su crecimiento. Asimismo, es necesario construir escuelas y hospitales, para brindar mejores servicios esenciales a toda la nación. Este shock de inversiones generará empleo y dinamizará la economía interna, incrementando el consumo. Esta fabril actividad de construcción atraerá -sin lugar a dudas- los capitales de inversión trasnacionales, que podrán ver que nuestro mercado se moderniza.

En tal sentido, es necesario y urgente, en este periodo, priorizar la Líneas 3 y 4 de Metro de Lima, el Anillo Vial Periférico y la Nueva Carretera Central, con una inversión total de 23 mil millones de dólares.

Logrando, de tal manera, modernizar el país, avanzando seguros por la senda del crecimiento económico y el desarrollo sostenido.

(*) Periodista

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