miércoles, 8 de julio de 2026

DESAFÍOS DE LA MINERÍA PERUANA EN EL PRÓXIMO QUINQUENIO

 


Por: Enrique Soto (*)

El quehacer minero se ha constituido en un baluarte del sostenimiento de la macroeconomía en el país, garantía de crecimiento, debido a su contribución en el mercado con el 15% del Producto Bruto Interno (PBI), el 65% del total de las exportaciones y la aportación del 20% de los ingresos fiscales al tesoro, que financian el Presupuesto General de la República; promoviendo, de tal manera, el empleo y el consumo interno, a nivel nacional, contribuyendo significativamente y de forma sostenida, con la estabilidad económica de la nación.

¿CÓMO SUPERAR LOS PROBLEMAS MINEROS?

Sin embargo, el sector extractivo en el Perú -a pesar de su gran contribución al erario nacional- es afectado por serias y profundas dificultades que impiden su consolidación y desarrollo; que, de ser resueltas, ayudarían muchísimo al crecimiento continuo de nuestra economía nacional, que nos podría catapultar como un país desarrollado. Por tal motivo, sostenemos que el nuevo gobierno de Fuerza Popular, que se instalará el 28 de julio próximo, deberá tener como una de las prioridades inmediatas -en sus primeros 100 días de gestión- ponerle la máxima atención a este estratégico sector económico de vanguardia, resolviendo, principalmente, el conflicto de formalización urgente que vienen exigiendo más de 500 mil productores mineros artesanales y de pequeña escala; logrando promulgar la tan ansiada ley MAPE, dando así por concluido y finalizado el periodo del Registro Integral de Formalización Minera (REINFO), que vence -después de múltiples ampliaciones- el 31 de diciembre del presente año.

Asimismo, es necesario hacer una reforma profunda en el sector, de manera gradual; revisando y actualizando la Ley General de Minería, para lograr tener un marco jurídico moderno y viable, que promueva un sentido unitario, equitativo y de cooperación entre todos los actores que participan en el sector, llámese minería de gran escala, de mediana escala, de pequeña escala y minería artesanal, de autosostenimiento. Garantizando y dando seguridad a las grandes inversiones, actuando de manera coordinada y promoviendo los consensos. Poniendo suma atención a la comunicación y el diálogo permanente entre empresas mineras y comunidades (evitando los continuos conflictos sociales) con la participación del Estado, como ente rector, que conduce e implementa las políticas públicas. Siendo necesario levantar un Plan de Desarrollo Estratégico del Sector Extractivo, en base a una política de Estado, que tenga en consideración los altos estándares internacionales en la exploración y explotación de minerales, que prioricen la seguridad y el cuidado y protección del medio ambiente.

En tal sentido, insistimos en la urgente y necesaria formalización de los pequeños mineros y mineros artesanales. Si solo lograríamos en un primer tramo formalizar a 200 mil productores mineros de pequeña escala, de los 500 mil que tenemos a nivel nacional, garantizaríamos 2 millones de empleos formales; teniendo en cuenta que cada unidad de producción operativa emplea a 10 trabajadores. Este escenario permitiría incrementar significativamente los ingresos fiscales, que muchas veces son evadidos en medio de la informalidad. Teniendo, asimismo, en cuenta, que sería un duro golpe a la ilegalidad, que los dejaría al descubierto. Sin tener posibilidad de esconderse. Ya que estos mineros ilegales se camuflan en la informalidad y tienen como escudo protector al Reinfo.

¡ADIÓS A LA PERMISOLOGÍA!

Por otra parte, es necesario, para que el nuevo gobierno logre tener éxito-en el próximo quinquenio- en el desarrollo y la consolidación del quehacer minero en el país, disminuir considerablemente la sobre regulación que existe, con un exceso de trámites innecesarios, en permisos y licencias que se exigen en esta actividad. Frenando su avance. Habiéndose convertido en una permisología, que cuando se inicia no hay cuando acabar. Promovido por la ineficiencia obtusa y parasitaria que se desarrolla en el burocratismo dentro del Estado. Esto tiene necesariamente que cambiar. Tiene que desaparecer, si queremos avanzar económicamente. Logrando progreso y desarrollo. Imponiéndose -de manera inmediata- una Ventanilla Digital Única, multisectorial. Creando una administración estatal moderna y eficiente, haciendo uso de la tecnología más avanzada, de última generación, cuyos costos de operación y mantenimiento han disminuido considerablemente en el mundo. En tal sentido, necesitamos hacer una profunda reingeniería.

INTELIGENCIA, PARA COMBATIR LA INSEGURIDAD.

Otro gran problema que impide el desarrollo y la consolidación del sector extractivo es la seguridad; factor clave que se ha convertido en un detonante que ahuyenta las grandes inversiones. Impidiendo el avance de los grandes proyectos. Sin inversión, a gran escala, no hay empleo; sin empleo, no hay consumo interno; atentando contra el bienestar, impulsando y promoviendo la pobreza. Siendo necesario, que la nueva administración gubernamental trabaje denodadamente en la erradicación de este flagelo, que tanto daño nos está haciendo, creando violencia, caos y zozobra. Impulsando y promoviendo la incertidumbre. A estas alturas del partido -con más de 10 años de inestabilidad política- ya no cabe reeditar las declaraciones de Estados de Emergencia. Eso ha quedado demostrado que no funciona de manera pragmática. Habiendo significado un fracaso como medida implementada por parte del Estado. Ahora, se requiere urgente control territorial, haciendo uso de la Inteligencia, a través de las Fuerzas Policiales (FFPP), que tiene el monopolio del uso de la fuerza, amparados en La Constitución de un Estado Democrático, respetando los derechos elementales de las personas.

Además, es necesario -en este quinquenio-, sacar el mayor provecho posible al Nuevo Súper Ciclo Minero, que se nos está presentando en el mercado global, con los altos precios de los commodities. Superior al que tuvimos en la década pasada, comprendida entre el 2004 y el 2013. Esto significa, que el nuevo gobierno, debe trabajar arduamente en destrabar los grandes proyectos que están paralizados, permitiéndoles entrar en operaciones. Teniendo en cuenta, que tenemos una cartera poderosa, con más de 67 proyectos, con una inversión de 64 mil millones de dólares. Siendo el 70% de cobre.

¡LIDERAR LA PRODUCCIÓN DE COBRE EN EL MUNDO!

Somos un país minero, líder en el concierto global de naciones productoras de minerales. Si nos ponemos las pilas, al final de este quinquenio, podemos liderar la producción de cobre en el mundo, superando a nuestro hermano país de Chile, siendo los primeros. Reconociéndonos como una potencia geológica. Estando ubicado, nuestro país, en mejores condiciones para sobrepasar a nuestros competidores. Teniendo en consideración la crecida inminente de la demanda global del metal rojo. Que está siendo requerido abrumadoramente, por la transición energética, el desarrollo de la Inteligencia Artificial, así como por la industria de la electromovilidad. En el 2030, se calcula que habrá 250 millones de automóviles eléctricos circulando por el planeta.

Este momento histórico único, apoteósico, que se nos presenta -nunca antes visto a lo largo de nuestra historia- no debemos desaprovecharlo. Dejarlo pasar sería una cobardía que las futuras generaciones venideras nunca nos perdonarán. Habiendo llegado el momento que nuestro país, trascienda, como un líder global potente en el concierto de naciones productoras de minerales, que en este quinquenio se deberían poner las bases sólidas del desarrollo y la sostenibilidad del sector minero extractivo. Locomotora del crecimiento económico sostenido del país.

(*) Periodista

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